Jim Cramer anticipa un giro total en bolsa si termina la guerra entre EE.UU. e Irán
- Jim Cramer cree que el fin de la guerra entre EE. UU. e Irán provocaría una caída de las rentabilidades de los bonos.
- También espera una fuerte recuperación de las acciones de crecimiento, especialmente en tecnología.
- El tercer gran beneficiado, según su visión, serían los grandes bancos de inversión.
Jim Cramer cree que el mercado ya ha dejado una pista bastante clara de lo que podría ocurrir si la guerra entre Estados Unidos e Irán entra en su tramo final. Para el presentador de Mad Money, la fuerte subida del martes en Wall Street no fue un simple rebote aislado, sino una especie de ensayo general de la reacción que podría desencadenarse si el conflicto empieza realmente a desactivarse.
La sesión fue muy expresiva. El S&P 500 avanzó un 2,91% y el Nasdaq un 3,83%, impulsados por titulares que alimentaron la esperanza de una desescalada en Oriente Medio. Entre ellos, las informaciones que apuntaban a que Donald Trump estaría dispuesto a poner fin a las hostilidades incluso aunque el estrecho de Ormuz siguiera en gran parte bloqueado, así como los mensajes que sugerían que Irán podría aceptar el cierre del conflicto si recibe garantías de seguridad.
La lectura de Cramer es directa: aunque ese intercambio de mensajes no termine significando gran cosa, la reacción bursátil ya permite intuir cómo se comportaría el mercado si la guerra efectivamente se apaga. Y, a su juicio, ese cambio se produciría en tres frentes muy concretos.
Primero: caerían las rentabilidades de los bonos
El primer movimiento sería una caída apreciable en los tipos de mercado, especialmente en la rentabilidad del Treasury a 10 años. Desde que comenzó la guerra, los bonos habían sufrido por el temor a que el encarecimiento de la energía alimentara la inflación y obligara a la Reserva Federal a mantener una política más dura durante más tiempo.
Según Cramer, si el conflicto termina, esa presión empezará a relajarse porque buena parte de la inflación reciente no proviene solo del petróleo, sino también de otros productos ligados al Golfo, como fertilizantes, polietileno o aluminio. Es decir, el fin de la guerra no solo aliviaría el precio de la gasolina, sino también otros focos inflacionistas que han terminado filtrándose a sectores como la agricultura y la alimentación.
En otras palabras, el mercado dejaría de mirar tanto el shock inflacionista y empezaría a centrarse más en un entorno de financiación menos agresivo. Para activos sensibles a los tipos, ese cambio sería muy relevante.
Segundo: volverían con fuerza las acciones de crecimiento
El segundo gran efecto sería un rebote claro en los valores de crecimiento, especialmente en el ámbito tecnológico. Cramer puso como ejemplo lo ocurrido el martes con Nvidia y Marvell, dos compañías que reaccionaron con fuerza positiva en cuanto el mercado empezó a ver una posible salida al conflicto.
Su argumento es bastante lógico: cuando bajan las rentabilidades de los bonos, el mercado vuelve a sentirse más cómodo pagando múltiplos elevados por compañías de alto crecimiento. Y eso beneficia especialmente a empresas que no habían visto dañados sus negocios por la guerra, pero que sí habían sufrido una fuerte compresión en valoración por el aumento de la aversión al riesgo.
Para Cramer, el conflicto ha aplastado de forma excesiva los múltiplos de estas compañías. Si el ruido geopolítico se reduce, los gestores volverán a fijarse en lo que realmente hacen estos negocios: crecimiento, innovación y capacidad de monetizar tendencias estructurales como la inteligencia artificial.
Tercero: repuntarían los grandes bancos
El tercer movimiento afectaría a los grandes bancos, sobre todo a los más vinculados a banca de inversión y operaciones corporativas. Durante la guerra, el mercado ha temido que la actividad de fusiones, colocaciones y grandes transacciones financieras quedara congelada ante el aumento de la incertidumbre.
Si el conflicto termina, esa preocupación se reduciría y el mercado empezaría a descontar una mejora del entorno para el negocio de asesoramiento y banca de inversión. No es casualidad que, en la sesión del martes, nombres como Goldman Sachs y Morgan Stanley cerraran con subidas destacadas.
La conclusión de Cramer es bastante simple: la paz no solo beneficiaría al petróleo o al sentimiento general, sino que reordenaría por completo el liderazgo bursátil. Bonos al alza, rentabilidades a la baja, tecnológicas recuperando múltiplos y bancos beneficiándose de un regreso del apetito por las operaciones.
La cuestión, claro, es si ese escenario se materializa de verdad o si el mercado está reaccionando demasiado pronto a titulares todavía poco sólidos. Pero, en su opinión, el martes ya dejó ver el mapa de lo que podría venir si la guerra empieza realmente a quedar atrás.