Europa abre plana mientras el mercado desconfía de la propuesta iraní sobre Ormuz

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Capitalbolsa | 27 abr, 2026 09:39
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Puntos clave
  • Las bolsas europeas apuntan a una apertura plana, mientras Asia avanza apoyada por la tecnología.
  • Irán propone reabrir Ormuz, pero el repunte del Brent refleja que el mercado aún desconfía de un acuerdo rápido.
  • La semana será clave por resultados de las grandes tecnológicas, datos macro relevantes y reuniones de Fed, BCE, BoJ y BoE.

Las bolsas europeas afrontan una apertura prácticamente plana, con los futuros del Eurostoxx sin grandes cambios y los del S&P 500 cediendo ligeramente. En Asia, en cambio, los principales índices han avanzado entre el 1% y el 2%, impulsados de nuevo por el buen comportamiento del sector tecnológico.

El mercado llega a la sesión tras los nuevos máximos registrados el viernes en Wall Street, apoyados en la expectativa de avances diplomáticos entre Irán y Estados Unidos. Sin embargo, esa esperanza volvió a enfriarse durante el fin de semana después de que Teherán rechazara reunirse directamente con los negociadores estadounidenses, aceptando hacerlo solo a través de Pakistán. Como respuesta, Washington canceló el viaje previsto de Steve Witkoff y Jared Kushner a Islamabad.

Ormuz vuelve a marcar el pulso del mercado

Durante la madrugada, Irán ha presentado una nueva propuesta que incluiría la reapertura del Estrecho de Ormuz y el fin de la guerra, dejando para más adelante las negociaciones nucleares. El planteamiento, sin embargo, no parece haber convencido plenamente al mercado.

La reacción del petróleo es reveladora: el Brent sube alrededor de un 2%, hasta la zona de los 107 dólares por barril, lo que apunta a una confianza limitada en que pueda alcanzarse un acuerdo inmediato. El motivo es evidente: si Estados Unidos accede ahora a desbloquear Ormuz, Irán tendría menos incentivos para ceder posteriormente en el frente nuclear.

El mercado no está comprando todavía una desescalada limpia. La propuesta iraní abre una vía de negociación, pero también introduce una asimetría evidente: desbloquear Ormuz antes de cerrar el asunto nuclear podría debilitar la posición negociadora de Washington.

Donald Trump reunirá hoy a su equipo de seguridad nacional para valorar la respuesta estadounidense. Además, el ministro de Exteriores iraní mantendrá una reunión con Vladimir Putin en Moscú para analizar el estado de las negociaciones. A todo ello se suma que el alto el fuego en Líbano, prorrogado la semana pasada durante tres semanas adicionales, continúa siendo violado por ambas partes.

La Fed entra en una fase de transición

Otro foco relevante procede de Estados Unidos. El Departamento de Justicia ha decidido abandonar la investigación sobre Jerome Powell, centrada en supuestos sobrecostes en la renovación de la sede de la Reserva Federal. Esta decisión ha llevado al senador republicano Thom Tillis a desbloquear la confirmación de Kevin Warsh como futuro presidente de la Fed, prevista para el 29 de abril.

El relevo podría producirse en mayo, cuando vence el mandato de Powell al frente de la institución. La incógnita es si Powell decidirá mantenerse como gobernador hasta enero de 2028 o si optará por abandonar completamente la Reserva Federal.

En principio, el mercado apenas ha modificado sus expectativas de tipos. La atención sigue centrada en el conflicto con Irán y en su posible impacto sobre inflación, crecimiento y decisiones futuras de política monetaria.

Semana grande de resultados empresariales

En el plano empresarial, la temporada de resultados gana intensidad. Esta semana publicarán cinco de las conocidas como Siete Magníficas: Amazon, Alphabet, Microsoft, Meta Platforms y Apple.

Los inversores analizarán sus cifras con detalle, pero el foco real estará en la calidad de sus guías. En el entorno actual, el mercado quiere comprobar si las grandes tecnológicas mantienen su capacidad de generación de caja, si el gasto en inteligencia artificial sigue siendo sostenible y si los márgenes resisten pese al aumento de costes energéticos y financieros.

Con las bolsas cerca de máximos y los múltiplos exigentes, los beneficios empresariales se han convertido en el principal soporte de las valoraciones. Por eso, cualquier señal de cautela en márgenes, demanda o inversión puede tener una lectura negativa.

Macro: inflación, crecimiento y confianza

La agenda macroeconómica también será intensa. El martes conoceremos la tasa de desempleo del primer trimestre en España y la confianza del consumidor del Conference Board en Estados Unidos, donde se espera cierto deterioro por la incertidumbre geopolítica.

El miércoles llegarán los IPC preliminares de abril en España y Alemania, que seguirán reflejando el impacto del encarecimiento energético. También se publicarán las encuestas de confianza de la Eurozona, con un deterioro esperado tanto en industria como en servicios. En Estados Unidos, la referencia destacada serán los pedidos de bienes duraderos.

El jueves será la jornada más relevante de la semana. Se publicarán los PIB preliminares del primer trimestre en la Eurozona y en las principales economías europeas, el IPC preliminar de la Eurozona, el deflactor del consumo privado subyacente en Estados Unidos y el PIB anualizado estadounidense del primer trimestre.

Además, se conocerán los PMIs oficiales de abril en China y el indicador manufacturero Rating Dog, antiguo Caixin, donde se espera una lectura cercana a 50, compatible con una economía que sigue mostrando señales de estancamiento.

La macro llega en un momento incómodo. El crecimiento aún aguanta, pero el petróleo encarece los costes y amenaza con complicar la senda de inflación. Esa combinación reduce el margen de maniobra de los bancos centrales.

Bancos centrales: esperar antes de actuar

También será una semana cargada para los bancos centrales. Se reunirán el Banco de Japón, la Reserva Federal, el Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra. No se esperan cambios en los tipos de interés, pero sí serán importantes los mensajes sobre posibles movimientos futuros.

El escenario actual exige prudencia. Con una tensión geopolítica todavía abierta y sin visibilidad clara sobre la duración del shock energético, precipitarse sería arriesgado. Los bancos centrales deberían evitar movimientos agresivos salvo que aparezcan señales claras de desanclaje de las expectativas de inflación.

En la Eurozona, Christine Lagarde ha situado el escenario actual entre el base y el adverso. Eso no parece suficiente para justificar una subida inmediata de tipos, pero sí para mantener un discurso ágil, vigilante y dependiente de los datos, con especial atención a los efectos de segunda ronda: traslado de costes a precios finales y presión salarial.

La comparación con 2022 tiene matices importantes. Entonces el shock combinaba oferta y demanda tras la salida del Covid, con tipos negativos y compras de deuda todavía vigentes. Ahora el shock es fundamentalmente de oferta, con tipos ya en niveles más cercanos a la neutralidad. Por tanto, no hay necesidad de repetir errores históricos como los de Trichet en 2008 y 2011, cuando el BCE subió tipos para combatir un repunte inflacionista vinculado al petróleo y después tuvo que recortar con fuerza.

Tipos: el mercado podría estar siendo demasiado duro

En el escenario central de Renta 4, el mercado podría haberse excedido en su lectura más restrictiva para 2026. Para la Fed, la firma contempla al menos un recorte de 25 puntos básicos este año, apoyado en la desaceleración del empleo y en la necesidad de acercar los tipos al nivel neutral.

En el caso del BCE, Renta 4 considera posible una subida de 25 puntos básicos más avanzado el año, siempre que los datos confirmen riesgos de efectos de segunda ronda. En cualquier caso, la firma se sitúa por debajo de las dos o tres subidas que el mercado ha llegado a descontar tras el conflicto.

Valoraciones exigentes y necesidad de beneficios

El punto más delicado del mercado es que las bolsas han vuelto a máximos al mismo tiempo que los múltiplos se acercan también a zonas históricamente elevadas, pese a que el crudo y las rentabilidades de la deuda siguen muy por encima de los niveles previos a la guerra.

Esto obliga a que los beneficios empresariales sigan respondiendo. De momento, las previsiones para el año se mantienen sólidas e incluso se han revisado al alza en algunos sectores, especialmente energía. Sin embargo, existen riesgos claros a la baja por dos vías:

  • Mayores costes de producción, derivados del encarecimiento energético.
  • Menor demanda potencial, si la incertidumbre y la pérdida de poder adquisitivo terminan afectando al consumo y la inversión.

Por este motivo, las guías empresariales del primer trimestre serán tan importantes como los propios resultados publicados.

Prudencia y selección sectorial

En este contexto, Renta 4 considera que se impone la prudencia y una elevada selectividad por sectores y valores. La incertidumbre sigue siendo elevada, pero hay una tendencia cada vez más clara: la autonomía estratégica se ha convertido en una necesidad tanto para Estados Unidos como para Europa.

Ese cambio de fondo refuerza a varios sectores estructurales:

  • Defensa, por el aumento previsto de la inversión en un mundo más multipolar.
  • Energía y recursos naturales, por la necesidad de reducir dependencias exteriores.
  • Industria, en un entorno de economía más orientada a la seguridad y la producción estratégica.
  • Infraestructuras, por la importancia de reforzar cadenas de suministro.
  • Tecnología y digitalización, claves para productividad, inteligencia artificial y soberanía económica.

El mensaje de mercado es claro: las bolsas pueden sostenerse si los beneficios acompañan, pero el margen de error se ha reducido. Con valoraciones exigentes, petróleo alto y bancos centrales prudentes, la selección de sectores y compañías será más importante que la dirección general del índice.

En conjunto, la semana arranca con un mercado que quiere mantenerse constructivo, pero que sigue atrapado entre dos fuerzas opuestas: la fortaleza de los resultados empresariales y la tecnología, frente al riesgo geopolítico, el encarecimiento energético y la incertidumbre monetaria. La respuesta de Estados Unidos a la propuesta iraní sobre Ormuz puede ser el primer gran catalizador de la semana.

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