El sector tecnológico está emitiendo una señal de alerta que no se veía desde 2020. El estratega Larry McDonald prevé una rotación masiva.

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Capitalbolsa | 04 jun, 2026 17:35
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Puntos clave
  • Larry McDonald advierte de una posible gran rotación fuera de tecnología hacia activos reales.
  • El peso del Nasdaq-100 ha aumentado con fuerza y recuerda, según el estratega, a la concentración previa al shock de 2020.
  • El oro, las mineras, el uranio y los activos ligados a energía podrían beneficiarse si repunta la inflación.

La tecnología vuelve a concentrar una parte enorme del apetito inversor, pero esa misma fortaleza empieza a generar señales de alerta. Según recoge Barbara Kollmeyer, el estratega Larry McDonald, autor de The Bear Traps Report, cree que el mercado se está acercando a una rotación de gran tamaño desde los valores tecnológicos hacia activos reales.

Su argumento parte de una observación sencilla: la capitalización agregada del Nasdaq-100 ha pasado de unos 30 billones de dólares en marzo a cerca de 41 billones. Para McDonald, esa expansión refleja una concentración excesiva en tecnología, alimentada por la percepción de que el sector es ahora el refugio “seguro” dentro de una economía estadounidense cada vez más desigual.

Una señal que recuerda a 2020

McDonald compara el momento actual con febrero de 2020, cuando el mercado subía casi a diario pese a que se estaba formando un shock económico evidente. Entonces, muchos inversores se refugiaron en tecnología justo antes de que la volatilidad estallara con fuerza.

El paralelismo no implica que vaya a repetirse exactamente el mismo patrón, pero sí sugiere una advertencia: cuando el mercado concentra demasiado capital en un único segmento, cualquier cambio de narrativa puede provocar movimientos violentos. La tecnología ha pasado a ser el activo que muchos inversores compran casi por defecto, y eso aumenta la vulnerabilidad si aparece un catalizador negativo.

La advertencia central de McDonald no es que la tecnología deje de ser importante. Es que el posicionamiento se ha vuelto tan extremo que el mercado podría necesitar una rotación brusca para corregir el exceso.

SpaceX, OpenAI y el exceso de concentración

El estratega también vincula esta concentración con la llegada de grandes OPVs tecnológicas como SpaceX y, más adelante, posibles salidas a bolsa como OpenAI. En su opinión, algunos inversores están reduciendo exposición en otras áreas del mercado para hacer hueco a estas operaciones de enorme tamaño.

McDonald advierte de que una valoración de SpaceX cercana a los 2 billones de dólares supondría una escala inusualmente elevada frente al tamaño de la economía estadounidense. Esto reforzaría aún más la presencia de tecnología y crecimiento dentro de las carteras, justo cuando el mercado ya presenta un grado de concentración muy alto.

El catalizador puede ser la inflación

La clave para McDonald está en la inflación. El estratega ve una probabilidad muy elevada de un nuevo repunte inflacionista en los próximos dos meses, impulsado por varios factores: tensión en el petróleo, demanda energética ligada al verano, vuelos asociados al Mundial y el cierre prácticamente total del estrecho de Ormuz.

Además, recuerda que Estados Unidos ya utilizó de forma intensa la Reserva Estratégica de Petróleo para contener los precios. Con esa herramienta más limitada y una demanda energética creciente por la inteligencia artificial, el margen para evitar un nuevo shock de precios sería menor.

Si la inflación vuelve a repuntar, la Reserva Federal quedaría en una posición incómoda. Subir tipos sería difícil con un consumidor ya debilitado, pero no reaccionar podría alimentar un escenario de estanflación. Ese tipo de entorno suele favorecer los activos reales frente a los activos de duración larga, como muchas compañías tecnológicas.

El escenario que plantea McDonald es una rotación clásica de inflación: salida parcial de tecnología y entrada en energía, metales preciosos, mineras y activos con respaldo físico.

Oro, mineras y uranio como alternativas

McDonald se muestra especialmente constructivo con el oro y las mineras auríferas. Considera que las caídas recientes pueden ofrecer una oportunidad de entrada, de forma similar a lo ocurrido en 2022 y 2023. Entre los nombres citados aparece Agnico Eagle, una de las grandes mineras de oro.

Su visión sobre el metal es ambiciosa: cree que el oro puede alcanzar entre 6.500 y 7.000 dólares por onza entre 2027 y 2028. El argumento combina inflación persistente, conflictos geopolíticos, pérdida de confianza en activos financieros tradicionales y menor exposición estructural de los hogares a metales preciosos frente a otros periodos históricos.

También ve atractivo en el uranio. McDonald recuerda que los ciclos de tipos más altos y tensiones geopolíticas, como el periodo 1968-1981, fueron favorables para metales preciosos y uranio. Ahora, la demanda energética derivada de la inteligencia artificial y el regreso de varios países a la energía nuclear podrían generar un fuerte déficit de oferta a partir de 2027 o 2028.

La energía vuelve al centro del mercado

El análisis también apunta hacia compañías de petróleo, gas y activos duros. En un contexto de inflación energética, las empresas que controlan recursos físicos pueden tener una ventaja frente a sectores más dependientes de valoraciones exigentes y expectativas de crecimiento lejanas.

La paradoja es clara: la inteligencia artificial, que ha impulsado la euforia tecnológica, también está elevando la demanda de electricidad, centros de datos, refrigeración, uranio y gas. Es decir, el propio auge tecnológico puede terminar favoreciendo a sectores tradicionales vinculados a energía e infraestructura física.

La IA puede seguir siendo una tendencia estructural, pero sus cuellos de botella no están solo en chips. También están en electricidad, redes, energía nuclear, gas y materiales críticos.

Conclusión

La advertencia de Larry McDonald es incómoda para un mercado cada vez más concentrado en tecnología. El sector sigue siendo central para el crecimiento futuro, pero el exceso de posicionamiento, la llegada de grandes OPVs y el riesgo de un nuevo repunte inflacionista pueden provocar una rotación significativa.

En ese escenario, los activos reales podrían recuperar protagonismo: oro, mineras, uranio, petróleo, gas y compañías ligadas a infraestructura energética. La tecnología no desaparecería de las carteras, pero dejaría de ser el único refugio percibido por los inversores.

La conclusión práctica es clara: cuando todo el mercado se refugia en la misma idea, el riesgo deja de estar solo en los fundamentales y pasa a estar también en el posicionamiento. Y ahora, según McDonald, ese posicionamiento empieza a estar demasiado estirado.

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