El riesgo de “tipos altos por más tiempo” vuelve a sacudir a los mercados

Renta 4 Banco

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Capitalbolsa | 13 jul, 2026 09:40
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Puntos clave
  • Las bolsas europeas apuntan a una apertura bajista tras los fuertes descensos registrados en Asia.
  • El cierre efectivo de Ormuz impulsa el petróleo, el dólar y las rentabilidades de los bonos.
  • El IPC estadounidense y los resultados de la gran banca determinarán el rumbo del mercado esta semana.

Las principales bolsas europeas se preparan para comenzar la semana con descensos, siguiendo el fuerte tono negativo registrado durante la madrugada en Asia. El Nikkei japonés cae alrededor de un 2%, mientras que el Kospi surcoreano se desploma cerca de un 8%.

La renovada aversión al riesgo responde principalmente a una nueva escalada de las hostilidades en Oriente Medio, aunque la preocupación por la inflación, la política monetaria de la Reserva Federal y el comienzo de la temporada de resultados también condicionará el comportamiento de los mercados durante los próximos días.

Ormuz permanece prácticamente paralizado

El fin de semana volvió a estar marcado por el recrudecimiento del conflicto entre Estados Unidos e Irán. Los nuevos ataques iraníes contra buques mercantes fueron respondidos por Washington con su cuarta ronda de bombardeos en apenas una semana contra objetivos iraníes.

Teherán respondió atacando bases estadounidenses situadas en Kuwait, Bahréin, Jordania y Qatar, al tiempo que declaró el estrecho de Ormuz cerrado “hasta nuevo aviso”.

Estados Unidos niega que la ruta marítima esté completamente bloqueada y asegura que el corredor situado al sur continúa abierto. Sin embargo, en la práctica, el tráfico a través del estrecho se ha reducido prácticamente a cero, salvo por aquellas embarcaciones que pudieran atravesarlo con los transpondedores desconectados.

Aunque Ormuz no esté oficialmente cerrado, el tráfico comercial se encuentra prácticamente paralizado.

Esta situación vuelve a colocar al suministro energético mundial en el centro de las preocupaciones. El mercado teme que una prolongación de las hostilidades encarezca el transporte marítimo, eleve las primas de los seguros y termine afectando de forma más duradera a las exportaciones de petróleo del Golfo.

El petróleo y las rentabilidades vuelven a subir

En este contexto, el Brent avanza alrededor de un 3%, hasta situarse cerca de los 78 dólares por barril.

El repunte del crudo está presionando al alza las expectativas de inflación y las rentabilidades de la deuda pública estadounidense. El rendimiento del bono a dos años sube hasta el 4,24%, su nivel más elevado desde febrero de 2025, mientras que el bono a diez años se aproxima al 4,59%.

El dólar se fortalece frente a las principales divisas, mientras el oro retrocede pese al aumento del riesgo geopolítico. Este comportamiento refleja que los inversores están otorgando más peso al riesgo de inflación y de tipos elevados que a la búsqueda tradicional de activos refugio.

El mercado descuenta ya con una probabilidad cercana al 90% una subida de tipos por parte de la Reserva Federal en septiembre, frente al 65% de hace una semana. Además, empieza a incorporar la posibilidad de un segundo incremento durante el primer trimestre de 2027.

El IPC estadounidense, primera gran prueba

La atención macroeconómica de la semana se centrará en la publicación del IPC de junio de Estados Unidos, prevista para el martes.

El consenso espera que la tasa general se modere hasta el 3,8%, desde el 4,2% registrado en mayo. En términos mensuales, podría producirse la primera caída del índice desde el inicio de la pandemia en 2020, debido principalmente al descenso de la gasolina desde los máximos alcanzados durante la fase anterior del conflicto.

La tasa subyacente se mantendría, en cambio, en el 2,9%, señal de que las presiones internas sobre los precios continúan mostrando una mayor resistencia.

Aunque una caída mensual del IPC tendría inicialmente una lectura favorable, los inversores podrían recibir el dato con cautela. La nueva subida del petróleo amenaza con revertir parte de la mejora observada en junio y volver a trasladar presión a los precios energéticos durante los próximos meses.

Warsh deberá aclarar el rumbo de la Fed

El mismo martes tendrá lugar la primera comparecencia semestral del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, ante el Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes. El miércoles intervendrá ante el Senado.

Sus palabras servirán para actualizar la visión del banco central respecto a las subidas de tipos que actualmente descuenta el mercado: 25 puntos básicos durante lo que resta de 2026 y la posibilidad de otros 25 puntos básicos adicionales en el primer trimestre de 2027.

También será relevante conocer cómo plantea Warsh la futura reforma de la Reserva Federal, una vez concluyan a finales de año las deliberaciones de los cinco grupos de trabajo creados para revisar el funcionamiento de la institución.

La mayor independencia mostrada por el nuevo presidente de la Fed y su disposición a endurecer la política monetaria si la inflación lo exige constituyen uno de los principales focos de incertidumbre para los inversores.

China mantiene sus desequilibrios internos

La agenda internacional incluirá también la publicación de los datos de actividad de junio en China.

El mercado espera que se mantenga la divergencia entre un consumo debilitado y una industria todavía resistente. Las ventas minoristas podrían volver a retroceder, mientras que la producción industrial mantendría una evolución más favorable.

El sector inmobiliario continuará actuando como uno de los principales lastres para la economía china, mientras que el sector exterior debería conservar un tono relativamente sólido.

La gran banca pone a prueba las valoraciones

Ante un escenario geopolítico y macroeconómico especialmente complejo, las bolsas deberán justificar sus actuales múltiplos de valoración mediante el crecimiento de los beneficios empresariales del segundo trimestre.

Esta semana marcará el verdadero comienzo de la temporada de resultados en Estados Unidos, con la publicación de las cuentas de los principales bancos de inversión.

El martes presentarán resultados JPMorgan, Bank of America, Wells Fargo, Goldman Sachs y Citigroup. Un día después será el turno de Morgan Stanley.

Se espera que los ingresos por negociación de estas entidades se mantengan cerca de los máximos históricos alcanzados durante el primer trimestre. La elevada volatilidad generada por la guerra con Irán y la especulación en torno a la inteligencia artificial habría favorecido tanto la renta variable como la renta fija, las materias primas y las divisas.

La banca de inversión también debería beneficiarse de una mayor actividad en salidas a bolsa, fusiones y adquisiciones y otras operaciones corporativas.

Además, los bancos cuentan con el respaldo del crecimiento del crédito y de la ampliación de sus márgenes de intermediación, favorecidos por la persistencia de unos tipos de interés elevados.

Las cifras pueden ser buenas, pero las previsiones empresariales decidirán si la rotación hacia la banca continúa.

Sin embargo, las guías de negocio que ofrezcan los directivos serán determinantes. El mercado analizará si el crédito privado empieza a mostrar señales de deterioro o si las empresas están recortando sus planes de inversión ante el encarecimiento de la financiación.

Cualquier indicio de debilidad en estos frentes podría frenar el optimismo que ha impulsado la reciente rotación sectorial hacia los valores financieros.

El beneficio del S&P 500 podría sorprender al alza

Para el conjunto del S&P 500 se espera un crecimiento interanual del beneficio por acción del 23,6% durante el segundo trimestre. De confirmarse, sería el segundo trimestre consecutivo con un avance superior al 20%.

Sin embargo, el crecimiento final podría superar el 29% si las compañías vuelven a batir las previsiones en una proporción similar a la observada históricamente.

Durante la última década, las empresas del S&P 500 han superado las estimaciones de beneficio en una media del 7,4%. En los últimos cuatro trimestres, esta mejora media se ha situado en el 9,2%.

Hasta el 10 de julio, con aproximadamente un 4% de las compañías del índice habiendo presentado resultados, el 89% había superado las previsiones de beneficio por acción, con una mejora media del 14,5%. Además, el 76% había batido las estimaciones de ingresos.

Esta semana publicarán sus cuentas 31 compañías, de las cuales 17 pertenecen al sector financiero. Para este sector se espera un crecimiento del beneficio del 6,6% interanual, que le permitiría liderar por octavo trimestre consecutivo el crecimiento entre los once sectores del S&P 500.

El riesgo de tipos altos podría estar infravalorado

El mercado continúa descontando un escenario relativamente constructivo, basado en un aterrizaje suave de la economía y una próxima estabilización de los tipos de interés.

Sin embargo, esta visión puede estar ignorando varios riesgos relevantes: la parálisis efectiva del estrecho de Ormuz, el estancamiento de la desinflación global advertido por el Fondo Monetario Internacional, las enormes necesidades de inversión asociadas a la inteligencia artificial y la mayor independencia de Kevin Warsh al frente de la Reserva Federal.

La combinación de estos factores sugiere que el escenario de tipos elevados durante más tiempo podría estar todavía insuficientemente reflejado en las valoraciones.

La volatilidad, por tanto, no debería interpretarse como un fenómeno pasajero limitado a esta semana. Todo apunta a que seguirá siendo una característica estructural de los mercados durante el resto de 2026.

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