El cuarto ultimátum de Trump a Irán se cumple a las 2 de la madrugada hora española
Renta 4 Banco
- Europa abre casi plana, con el mercado pendiente del nuevo ultimátum de Trump a Irán y del futuro de Ormuz.
- El Brent vuelve a subir y se mantiene cerca de 111 dólares, mientras persisten los ataques sobre infraestructuras energéticas.
- La semana estará dominada por Oriente Medio y por la inflación en EE.UU., con riesgo de más presión sobre crecimiento y precios.
Las bolsas europeas afrontan la apertura con un tono de gran prudencia. Los futuros del EuroStoxx apuntan a una sesión prácticamente plana, mientras que los del S&P 500 retroceden un 0,5%, en un mercado que entra ya en la sexta semana de guerra en Oriente Medio y que sigue pendiente del cuarto ultimátum lanzado por Donald Trump a Irán, cuyo vencimiento llega esta madrugada en hora española.
El escenario de fondo apenas mejora. Continúan los ataques y las amenazas cruzadas, con Irán golpeando en los últimos días instalaciones energéticas y plantas desalinizadoras en países del Golfo, mientras Israel ha atacado infraestructuras vinculadas al campo de gas de South Pars. A ello se suma la presión verbal de Trump, que ha pedido un fuerte aumento del gasto en defensa y ha vuelto a amenazar con atacar infraestructuras críticas iraníes si no hay negociación y reapertura del Estrecho de Ormuz.
Ormuz sigue siendo la variable decisiva
Irán rechaza el alto el fuego propuesto de 45 días y exige un final permanente de la guerra dentro de un plan más amplio que incluye tránsito regulado de barcos por Ormuz, levantamiento de sanciones y apoyo a la reconstrucción. Mientras tanto, el Brent sube un 1% y vuelve a situarse en torno a los 111 dólares por barril, dejando claro que el mercado sigue utilizando el crudo como principal termómetro del conflicto.
La reapertura de Ormuz continúa siendo la clave para reconducir los precios de la energía. El problema es que la postura de Estados Unidos sigue siendo errática, alternando mensajes de salida, amenaza militar o simple oportunismo económico. Al mismo tiempo, países como Francia y Reino Unido insisten en que la solución debe llegar por la vía diplomática y no por la fuerza.
La OPEP+ lanza un gesto, pero no cambia el problema
La reunión mensual de la OPEP+ celebrada el domingo dejó un incremento de producción de 206.000 barriles diarios de cara a mayo, igual que el decidido para abril. El movimiento tiene más valor político y simbólico que efecto real inmediato, dado que el cierre de Ormuz dificulta precisamente la disponibilidad de barriles procedentes del Golfo Pérsico.
Además, el cártel volvió a subrayar la importancia de proteger las rutas marítimas internacionales y expresó su preocupación por los ataques a infraestructuras energéticas, recordando que restaurar la plena capacidad de las instalaciones dañadas es costoso y lento. El mensaje es claro: incluso aunque aumente la producción teórica, el cuello de botella sigue estando en la seguridad del suministro.
Estados Unidos deja una macro mixta
Durante los días en que Europa ha permanecido cerrada, Estados Unidos ha publicado varias referencias macro relevantes con lectura desigual. Por un lado, el informe oficial de empleo de marzo fue claramente mejor de lo esperado, con 178.000 nóminas no agrícolas, una tasa de paro del 4,3% y una moderación salarial algo mayor de lo previsto. Eso sugiere que el mercado laboral seguía estabilizándose antes de que la guerra elevara de nuevo la incertidumbre.
Por otro, los PMI finales de marzo decepcionaron frente a sus preliminares y el ISM de servicios mostró una desaceleración, con fuerte caída en empleo y un repunte muy intenso del componente de precios. Es decir, el mercado empieza a ver el patrón más incómodo posible: menos impulso en actividad y más presión inflacionista.
La inflación de EE.UU. será la gran cita de la semana
La referencia central de la semana será la inflación de marzo en EE.UU. El mercado espera un fuerte repunte del IPC general hasta el 3,4%, impulsado por la energía, mientras que la subyacente se mantendría relativamente estable. También serán relevantes el deflactor subyacente del consumo privado, las expectativas de inflación de la Fed de Nueva York, la confianza consumidora de la Universidad de Michigan y las actas de la Fed.
En Europa, la atención recaerá en los PMI finales de marzo y en la producción industrial de febrero en España, mientras que en China se conocerán los principales datos de inflación del mismo mes. Pero, siendo realistas, el mercado seguirá subordinando todo eso a la evolución del conflicto. Porque si el desenlace militar destruye más capacidad energética en la región, la presión sobre inflación y crecimiento irá a más, especialmente en las economías más dependientes del exterior.