De desescalada a reescalada en Oriente Medio

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Capitalbolsa | 20 abr, 2026 09:40
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Puntos clave
  • Las bolsas europeas apuntan a una apertura bajista tras el deterioro del fin de semana en Oriente Medio.
  • El mercado vuelve a poner el foco en Ormuz, con fuerte rebote del Brent y del gas europeo.
  • La semana estará marcada por la geopolítica, los PMIs preliminares y el avance de la temporada de resultados.

Las plazas europeas arrancan la semana con tono claramente negativo. Los futuros del EuroStoxx caen un 1,3% y los del S&P 500 retroceden un 0,6%, en una sesión en la que Asia muestra algo más de resistencia gracias al apoyo del sector tecnológico. El motivo es evidente: el optimismo que el viernes desató el mercado tras las palabras de Trump sobre un posible final próximo de la guerra y una reapertura total de Ormuz ha quedado muy tocado después de los acontecimientos del fin de semana.

La realidad es que las señales han ido justo en la dirección contraria. Irán ha rechazado las afirmaciones estadounidenses, Washington ha atacado y capturado un barco iraní que no se detuvo ante el bloqueo naval, y la respuesta iraní ha llegado en forma de ataques con drones contra buques estadounidenses. Con este panorama, el mercado vuelve a asumir que el Estrecho de Ormuz seguirá cerrado, o al menos severamente restringido, y eso cambia de inmediato la percepción de riesgo.

El petróleo vuelve a tensarse

La reacción más visible está, una vez más, en la energía. El Brent sube esta mañana cerca de un 5%, hasta la zona de los 95 dólares por barril, después de haber cedido un 9% el viernes desde niveles cercanos a 99 dólares. El gas europeo TTF también rebota con fuerza, alrededor de un 7%, tras haber caído un 9% en la sesión previa.

Ese movimiento devuelve al mercado al punto más incómodo del conflicto: la posibilidad de que la energía vuelva a convertirse en el principal canal de transmisión del riesgo geopolítico a la economía. Si Ormuz permanece cerrado durante más tiempo, el encarecimiento del crudo y del gas puede trasladarse rápidamente a inflación, consumo, márgenes empresariales y expectativas de tipos.

El mercado había comprado una narrativa de desescalada demasiado deprisa. El fin de semana ha recordado que una cosa es el deseo de paz y otra muy distinta la realidad operativa en Ormuz.

Un alto el fuego frágil y demasiados frentes abiertos

El actual alto el fuego entre EE.UU. e Irán vence el miércoles 22 de abril, de modo que los próximos días serán decisivos. Habrá que comprobar si los ataques recientes son episodios puntuales o si, por el contrario, anticipan una ruptura más seria que haga imposible una prórroga y un regreso a la mesa de negociación. Ahora mismo, la disposición de las partes no invita precisamente al optimismo.

Persisten además los tres grandes puntos de fricción: el programa nuclear iraní, el control del estrecho de Ormuz y el papel de los aliados regionales de Irán. A eso se suma el hecho de que Trump ha vuelto a amenazar con ataques a infraestructuras críticas iraníes si no hay acuerdo. Todo ello mantiene el conflicto en una zona muy inestable, donde cualquier titular puede mover con violencia petróleo, bonos, dólar y bolsas.

En paralelo, sigue también el alto el fuego de diez días entre Israel y Líbano, vigente hasta el 26 de abril. Pero esa tregua, aunque relevante, ha quedado claramente en segundo plano frente a la tensión directa entre Washington y Teherán.

Semana intensa en macro, bancos centrales y resultados

Más allá de la geopolítica, la semana viene cargada de referencias económicas importantes. El jueves se publicarán los PMIs preliminares de abril en Estados Unidos, Eurozona, Francia, Alemania, Reino Unido y Japón. Serán relevantes porque empezarán a recoger el efecto del conflicto, y el mercado espera un deterioro más acusado en Europa y Asia, por su mayor dependencia energética.

En Estados Unidos también se conocerán la encuesta de servicios de la Fed de Filadelfia y la confianza del consumidor de la Universidad de Michigan. En la Eurozona se seguirá de cerca la confianza del consumidor, mientras que en Alemania tendrán protagonismo las encuestas IFO y ZEW, donde se anticipa también un empeoramiento del sentimiento. Japón y Reino Unido aportarán además referencias de inflación que ayudarán a medir hasta qué punto el shock energético empieza a filtrarse a los precios.

En el frente monetario, mañana martes 21 de abril se celebrará la audiencia de confirmación de Kevin Warsh, un paso clave para allanar su llegada a la presidencia de la Reserva Federal una vez concluya el mandato de Powell el 15 de mayo. Es un asunto de enorme calado para mercado, porque introduce un elemento adicional de incertidumbre sobre el futuro sesgo de la Fed.

En China, mientras tanto, las tasas prime de préstamo a uno y cinco años se han mantenido sin cambios, en línea con lo esperado.

Los resultados aguantan, pero el mercado sigue exigente

En el plano empresarial, la temporada de resultados del 1T26 sigue avanzando con un arranque razonablemente sólido. La banca de inversión estadounidense ha sorprendido positivamente gracias a niveles récord de negociación en renta variable, mientras que los grandes nombres tecnológicos, como ASML y Taiwan Semiconductor, han mantenido un tono fuerte apoyado en la inversión en inteligencia artificial.

Sin embargo, conviene no extrapolar demasiado. Son sectores con dinámicas muy particulares y el mercado seguirá analizando con lupa si esa fortaleza se extiende al resto del tejido empresarial. De hecho, no se pueden descartar mensajes más prudentes por parte de muchos equipos directivos para el conjunto del año, como ya ha empezado a ocurrir en algunos nombres del lujo europeo.

En España, esta semana arranca también la publicación de resultados con Enagás y Bankinter, dos citas que ayudarán a tomar el pulso al mercado nacional en un entorno de elevada sensibilidad macro y geopolítica.

La lectura de mercado es bastante simple: la subida reciente había descontado demasiada paz y demasiado rápido. Ahora toca volver a mirar la realidad. Mientras Ormuz siga bloqueado y el alto el fuego dependa de titulares cambiantes, lo sensato es mantener cautela, priorizar calidad y evitar cualquier complacencia con los activos más expuestos al shock energético.

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