Bolsas 'binarias' en la recta final del año
Juan Carlos Ureta Domingo, presidente ejecutivo Renta 4 Banco
Una vez más las Bolsas han vuelto a amenazar, en las dos primeras jornadas de octubre, con una corrección seria, para, casi a continuación y sin solución de continuidad, dar paso a un fuerte rebote en la jornada de cierre semanal del viernes. Y una vez más, la alternativa para los inversores es hacer caso a unos datos que muestran debilidad económica o, por el contrario, confiar en unos Bancos Centrales que prometen más dinero barato.
Las caídas del martes y miércoles pasados fueron provocadas por el pésimo dato de PMI de manufacturas de septiembre en Estados Unidos, que bajó a su nivel mínimo de los últimos diez años, quedando en 47,8 frente al 50,4 previsto y frente al 49,1 de agosto. En la zona euro, los PMIs de manufacturas tampoco fueron buenos en septiembre, manteniéndose en territorio de contracción, es decir, por debajo de 50 (en concreto, 45,7 puntos) y situándose en el nivel más bajo desde octubre de 2012. Es especialmente preocupante el de Alemania, que ha quedado en 41,7 puntos en septiembre, una muestra más de la debilidad de la principal economía europea.
Aunque la sesión del jueves parecía amenazar con caídas mayores, sobre todo tras el mal dato de ISM de servicios en Estados Unidos (52,6 frente al 55,3 esperado y frente a 56,4 en agosto, el peor dato de los últimos tres años) lo cierto es que las Bolsas se estabilizaron tras anunciar Trump, muy oportunamente, que los negociadores chinos volverán a EE.UU. esta semana, alimentando así la expectativa de un próximo acuerdo en las negociaciones. La estabilización dio paso, el viernes, a una sesión de cierre semanal decididamente alcista, tras publicarse el informe de empleo americano de septiembre, que fue justo el tipo de informe que gusta a Wall Street, suficientemente bueno como para alejar los temores de recesión, pero no tan bueno como para alterar los planes de la Fed de bajar tipos.
Hemos pasado así, en solo dos días, de las fuertes caídas del miércoles (Eurostoxx -3%, Dax e Ibex -2,8%, S&P -1,8%) a las fuertes subidas del viernes, mayores en las Bolsas americanas, pero también importantes en las europeas (S&P +1,4%, Eurostoxx +0,9%, Dax e Ibex +0,7%). Al final el S&P ha caído solo un 0,3% en la semana y el Nasdaq ha subido el 0,5%. Una nueva remontada, por tanto, como la de los días finales de agosto, que reafirma a los inversores en que lo mejor es no hacer caso de las malas noticias económicas y comprar cuando cae el mercado ("buy on dips"). Una pauta simple pero que ha funcionado muy bien en los últimos años.
Tras esa pauta hay una idea dominante, la de una economía "goldilocks", ni demasiado frágil como para llegar a la recesión, ni demasiado caliente como para impedir a los banqueros centrales seguir con sus políticas acomodaticias. Como decíamos, el informe de empleo del viernes pasado es el ejemplo perfecto. En septiembre se han creado en EE.UU. menos puestos de trabajo de los previstos, lo cual facilita a la Fed seguir bajando tipos, pero a la vez la tasa de paro se ha situado en el 3,5%, la menor de los últimos cincuenta años, lo cual aleja el escenario de una recesión.
Trump necesita seguir alimentando ese modelo hasta el otoño de 2020, porque ha vinculado sus expectativas de reelección a que la economía y las Bolsas estén bien, y la duda es si realmente va a ser capaz de conseguirlo. Son cada vez más los economistas americanos que piensan que, para conseguirlo, Trump necesitaría llegar rápidamente a un acuerdo en su contencioso con China, pero justamente el acuerdo se hace difícil precisamente porque la otra parte, China, conoce esa necesidad del actual presidente americano, que quita fuerza a su posición negociadora. El proceso de "impeachment" iniciado por el Congreso americano tampoco ayuda demasiado, más bien al contrario.