SpaceX lidera un macroproyecto militar espacial con Rocket Lab y Lockheed Martin

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Capitalbolsa | 25 jun, 2026 17:09
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Puntos clave
  • Rocket Lab, Lockheed Martin y otros contratistas participarían junto a SpaceX en un programa militar espacial.
  • El contrato principal de SpaceX alcanza los 4.160 millones de dólares, con un valor potencial máximo de 9.340 millones.
  • El objetivo es desplegar una constelación de satélites para rastrear amenazas aéreas desde órbita baja.

SpaceX vuelve a situarse en el centro del nuevo ciclo de defensa espacial estadounidense. Según MarketWatch, documentos gubernamentales muestran que Rocket Lab, Lockheed Martin, Northrop Grumman, L3Harris Technologies y otras compañías aeroespaciales forman parte de un consorcio vinculado al programa militar SB-AMTI, diseñado para mejorar la detección y seguimiento de amenazas aéreas desde el espacio.

El programa, impulsado por el Comando de Sistemas Espaciales de la Fuerza Espacial de Estados Unidos, busca crear una capa de sensores en órbita terrestre baja capaz de vigilar de forma continua el espacio aéreo global. La idea es reducir los puntos ciegos de los sistemas tradicionales y mejorar la capacidad de respuesta frente a misiles, drones y otras amenazas aéreas.

Un contrato multimillonario liderado por SpaceX

SpaceX recibió inicialmente un contrato de 4.160 millones de dólares para el programa Space-Based Airborne Moving Target Indicator. Sin embargo, según los registros citados por MarketWatch, el valor máximo potencial del contrato podría alcanzar los 9.340 millones de dólares.

Las obligaciones iniciales para SpaceX ascendieron a 2.637 millones de dólares, mientras que otros proveedores recibieron asignaciones simbólicas de 10.000 dólares o 6.666 dólares. Estas cantidades no reflejan el tamaño final del negocio potencial, sino que servirían para reservar su posición dentro del grupo de proveedores.

La lectura de fondo es que SpaceX lidera el contrato, pero el programa abre la puerta a una red más amplia de contratistas especializados en satélites, sensores, defensa y lanzamiento espacial.

Rocket Lab y los grandes nombres de defensa entran en escena

Entre las compañías identificadas en los documentos figuran Rocket Lab, York Space Systems, Visto 360 AI, Wildstar y Systems & Technology Research. También aparecen grandes contratistas tradicionales como Northrop Grumman, Lockheed Martin y L3Harris Technologies.

La presencia de Rocket Lab resulta especialmente relevante porque, junto con SpaceX, es uno de los principales proveedores estadounidenses de servicios de lanzamiento. Además, ambas compañías ofrecen capacidades de fabricación de satélites, lo que las posiciona bien dentro de programas que combinan lanzamiento, infraestructura orbital y sistemas de vigilancia.

Satélites, sensores y comunicaciones láser

El objetivo del SB-AMTI es desplegar para 2028 una constelación de satélites en órbita baja con sensores avanzados. Estos satélites permitirían rastrear amenazas que los radares aéreos tradicionales no siempre pueden detectar y transmitir la información mediante una red orbital conectada por láser.

Este cambio responde a una necesidad estratégica. Hasta ahora, Estados Unidos ha dependido en gran medida de aeronaves para vigilar zonas de interés, pero la proliferación de sistemas antiaéreos avanzados ha reducido la eficacia y seguridad de ese enfoque. Llevar parte de esa vigilancia al espacio permite ampliar cobertura, reducir vulnerabilidades y mejorar la persistencia del seguimiento.

El proyecto confirma que la defensa espacial se está convirtiendo en una de las áreas de mayor crecimiento dentro del gasto militar estadounidense.

Una cartera que podría ampliarse

La Fuerza Espacial ya ha señalado que prevé adjudicar nuevos contratos el próximo año para ampliar el programa con una base más diversa de proveedores. Esto sugiere que el consorcio actual podría ser solo una primera fase dentro de una cartera de proyectos más amplia.

Para el sector, la noticia refuerza una tendencia clara: el espacio deja de ser únicamente un negocio de lanzamientos o exploración y pasa a ocupar un papel central en defensa, vigilancia, comunicaciones seguras y arquitectura militar avanzada. En ese escenario, compañías como SpaceX, Rocket Lab y los grandes contratistas tradicionales quedan posicionadas en una de las zonas más sensibles del nuevo gasto estratégico estadounidense.

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