Nvidia busca la chispa que reactive su cotización tras un inicio de año decepcionante
- Nvidia ha quedado rezagada en bolsa en 2026 frente a otros valores de infraestructura de IA.
- Analistas de Cantor Fitzgerald ven el valor infravalorado y apuntan catalizadores claros en los próximos meses.
- Resultados, nuevos modelos de IA con chips Blackwell y grandes eventos del sector podrían reavivar el momentum del título.
Tras liderar el gran rally de la inteligencia artificial en los últimos años, Nvidia ha empezado 2026 con un comportamiento bursátil decepcionante. La acción acumula caídas en el año y ha quedado por detrás tanto de otros valores de infraestructura de IA como del propio índice de semiconductores, a pesar de seguir siendo el gran referente del sector.
Rezago injustificado frente a otros ganadores de la IA
Tal y como destaca el analista C.J. Muse, de Cantor Fitzgerald, mientras compañías ligadas a redes, memoria, almacenamiento y equipamiento de semiconductores han visto cómo sus cotizaciones se disparaban en los últimos meses, tanto Nvidia como Broadcom han quedado al margen de la fiesta, registrando un comportamiento relativo claramente peor.
Para Muse, el mercado está mandando un mensaje contradictorio: si de verdad se cree en un “superciclo” de inversión en IA, resulta difícil justificar que los grandes fabricantes de chips especializados se queden atrás mientras otros eslabones de la cadena marcan máximos. La alternativa sería admitir que son estos últimos los que cotizan ya a valoraciones excesivas.
El analista se inclina por la primera interpretación y considera que Nvidia está infravalorada. Su precio objetivo apunta a un potencial de revalorización cercano al 60% desde los niveles actuales.
Resultados y chips Blackwell: posibles chispas alcistas
El primer gran catalizador podría llegar con la próxima presentación de resultados de Nvidia. Una vez más, el mercado espera un “beat” significativo frente al consenso, aunque las últimas publicaciones ya han mostrado reacciones tibias: en noviembre, el título llegó a subir un 5% intradía tras las cifras para terminar cerrando en negativo.
Más allá de la cuenta de resultados, el foco se desplaza ahora al impacto real de la nueva arquitectura Blackwell. Se espera que los primeros grandes modelos de lenguaje (LLM) entrenados con estos chips empiecen a verse en marzo, de la mano de OpenAI y otros desarrolladores. Si estos modelos confirman que las leyes de escalado siguen vigentes —mejor rendimiento a medida que se incrementan datos y cómputo—, Nvidia tendría un argumento poderoso para validar su hoja de ruta y su propuesta de solución “full stack”.
Un desempeño sobresaliente de los modelos entrenados con Blackwell reforzaría la idea de que la combinación de hardware, software y ecosistema de Nvidia sigue siendo difícil de igualar, incluso frente a soluciones personalizadas como los TPUs de Google.
Competencia, eventos y el factor técnico
Parte de la presión reciente sobre el valor procede precisamente del temor a que grandes tecnológicas como Google puedan comercializar sus propios chips de entrenamiento de modelos (TPUs), reduciendo la cuota de mercado de Nvidia. De momento, esos chips se utilizan internamente, pero el debate está abierto.
En este contexto, la compañía tendrá dos grandes escaparates en los próximos meses: su conferencia anual GPU Technology Conference (GTC) en marzo y la feria Computex en junio. En ambos foros, Nvidia tiene la oportunidad de demostrar que el coste de entrenar y ejecutar modelos de IA sigue bajando gracias a su tecnología, lo que ampliaría su impacto potencial en toda la economía.
Además, el propio gráfico podría jugar a favor. Muse apunta a que una recuperación sostenida del precio hacia la franja de 195–200 dólares durante varios días podría activar un cambio de momentum y despertar de nuevo el FOMO (miedo a quedarse fuera) entre los inversores. El valor cerró en torno a 180 dólares en la última sesión, acumulando una caída adicional cercana al 3%.
Conclusión: una historia de IA que necesita catalizadores
El arranque de 2026 ha demostrado que incluso los grandes ganadores del ciclo de la inteligencia artificial no son inmunes a fases de fatiga y dudas sobre valoración. Sin embargo, los próximos meses concentran una batería de catalizadores —resultados, despliegue de Blackwell, grandes eventos del sector y validación frente a soluciones rivales— que podrían devolver el protagonismo bursátil a Nvidia.
A partir de aquí, el mercado decidirá si el reciente bache ha sido solo una pausa técnica en una historia de crecimiento de largo plazo, o la señal de que el entusiasmo por la IA necesita un ajuste más profundo.