Diez de once sectores crecerán en beneficios en 2026, pero el índice sigue atascado
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- En 2026 se espera que 10 de los 11 sectores del S&P 500 registren crecimientos positivos de beneficios.
- El índice sigue plano porque cuatro sectores grandes (Tecnología, Comunicaciones, Consumo discrecional y Finanzas) están en negativo y pesan unos dos tercios del S&P 500.
- Las caídas en negocios con foso amplio y poco expuestos a la IA abren oportunidades para inversores selectivos, pero existe riesgo de re-rating a la baja a largo plazo.
En 2026 se espera que 10 de los 11 sectores del S&P 500 presenten un crecimiento positivo de las ganancias, con el sector energético como principal incógnita. Esta ampliación del crecimiento, acompañada de una mejora más homogénea en la evolución de los precios entre sectores, es una señal constructiva: el mercado ya no depende únicamente de un puñado de valores ganadores como ocurrió en 2023.
Dispersión de sectores y peso de los rezagados
El problema es que, pese a esta mejora amplia, las acciones rezagadas siguen condicionando el índice. Aunque cinco sectores han subido ya más de un 10 % en lo que va de año, el S&P 500 se mantiene prácticamente plano porque Tecnología, Comunicaciones, Consumo discrecional y Finanzas caen en el acumulado del año y, en conjunto, representan alrededor de dos tercios del peso del índice.
Esta bifurcación hace que la narrativa del mercado sea confusa: por un lado, hay una base amplia de sectores en expansión; por otro, la debilidad de los grandes pesos limita la lectura positiva a nivel de índice.
Oportunidades en negocios con foso amplio
En este contexto surgen oportunidades en industrias con foso competitivo amplio, especialmente fuera del software, que parecen menos vulnerables a la disrupción directa de la IA. Se han visto caídas significativas en redes de tarjetas de crédito, ciberseguridad, agencias de rating, bolsas de valores, operadores de transporte y logística y plataformas de reserva de viajes.
En estos nichos, compañías como Visa, Mastercard, Booking Holdings, Nasdaq, Intercontinental Exchange, S&P Global, Moody's, Fair Isaac, Palo Alto Networks o CrowdStrike han sufrido por el temor a la IA. Sin embargo, en muchos casos las previsiones de ingresos y beneficios se mantienen estables o al alza, y es plausible que una parte relevante de estas empresas terminen siendo ganadoras netas del nuevo entorno, pese a lo que sugieren los movimientos recientes de sus cotizaciones.
Los inversores pasivos apenas perciben esta dispersión, pero a medida que el dinero se desplaza hacia sectores percibidos como más “aislados” de la IA, cualquier negocio con un mínimo indicio de disrupción potencial se ve penalizado, generando puntos de entrada para inversores de largo plazo.
Riesgo de valoración a largo plazo
Existe, además, un riesgo más sutil del que casi no se habla: incluso si estas empresas no se ven afectadas de forma significativa por la IA en sus negocios, puede producirse un cambio de percepción estructural en Wall Street que afecte a las valoraciones a largo plazo. Si persisten las dudas sobre la disrupción tecnológica, los inversores podrían no estar dispuestos a pagar las mismas múltiplos históricos por estas industrias.
Una valoración estructuralmente más baja —aunque la actividad subyacente no se deteriore— seguiría actuando como un obstáculo para la revalorización de las acciones, retrasando o limitando la recuperación de estos valores. El resultado es un entorno en el que la selección activa puede capturar oportunidades, pero donde el riesgo de compresión de múltiplos debe integrarse explícitamente en cualquier tesis de inversión a largo plazo.