El mercado pone precio a la IA: Alphabet convence y Tesla todavía debe demostrarlo
- Alphabet empieza a demostrar que su fuerte inversión en inteligencia artificial se traduce en ingresos y cartera de pedidos.
- Tesla mantiene una apuesta más dependiente de proyectos futuros, mientras su flujo de caja libre se deteriora.
- Los inversores aceptan un capex elevado cuando viene acompañado de crecimiento, rentabilidad y generación de caja.
Alphabet y Tesla representan dos momentos muy distintos dentro del ciclo de inversión en inteligencia artificial, según señala Lale Akoner, estratega global de Mercados de eToro.
Ambas compañías están destinando grandes cantidades de capital al desarrollo de nuevas capacidades tecnológicas, pero el mercado está respondiendo de manera diferente porque la visibilidad sobre el retorno de esas inversiones no es la misma.
Alphabet comienza a demostrar la rentabilidad de la IA
Alphabet prevé elevar su gasto de capital hasta aproximadamente 205.000 millones de dólares durante el ejercicio, una cifra extraordinariamente elevada destinada principalmente a centros de datos, capacidad informática e infraestructura para inteligencia artificial.
Sin embargo, Akoner destaca que los inversores ya pueden observar una relación más clara entre ese esfuerzo inversor y la evolución del negocio. Los ingresos de Google Cloud aumentaron un 82%, mientras que la cartera de pedidos alcanzó los 514.000 millones de dólares.
La nueva capacidad instalada está comenzando a convertirse en ventas, lo que permite al mercado asumir un nivel elevado de inversión sin interpretar automáticamente el aumento del capex como una señal negativa.
Tesla todavía depende de resultados futuros
La situación de Tesla es diferente. Las entregas de vehículos mostraron una recuperación, pero los descuentos aplicados para estimular la demanda presionaron la rentabilidad y el flujo de caja libre volvió a terreno negativo.
Al mismo tiempo, la compañía está incrementando el gasto destinado a inteligencia artificial, robotaxis y robótica antes de que estas actividades generen ingresos significativos.
Esto provoca que la valoración de Tesla dependa en mayor medida de la ejecución futura que de sus beneficios actuales. El mercado debe asumir que proyectos como la conducción autónoma, los robotaxis o los robots humanoides acabarán transformándose en negocios comercialmente rentables.
Los inversores minoristas apuestan por las plataformas consolidadas
La diferencia entre ambas compañías coincide con las conclusiones del último informe global de eToro sobre inversores minoristas.
El 44% de los encuestados espera que las acciones vinculadas a la inteligencia artificial suban durante 2026 y un 43% considera que las grandes tecnológicas superarán al mercado general.
Sin embargo, los inversores están siendo selectivos. El 31% considera que las mayores rentabilidades durante los próximos cinco años procederán de las grandes plataformas tecnológicas que incorporan inteligencia artificial a negocios ya consolidados, como Alphabet.
Otro 22% señala a los proveedores de nube e infraestructura como el segmento con mejores perspectivas, mientras que un 21% afirma que solo invertiría en sectores transformados por la IA cuando las compañías subyacentes mantengan fundamentos sólidos.
La diferencia entre inversión y promesa
La conclusión de Lale Akoner es que un gasto elevado en inteligencia artificial no debe interpretarse necesariamente como una amenaza para la cotización.
Alphabet empieza a demostrar que su inversión puede generar crecimiento en la nube, una mayor cartera de pedidos y nuevas fuentes de ingresos. Tesla, por el contrario, todavía debe probar que sus proyectos tecnológicos pueden evolucionar desde la promesa hasta la rentabilidad comercial.
Para el mercado, la cuestión ya no es cuánto invierte cada compañía en inteligencia artificial, sino cuánto beneficio y flujo de caja puede generar con cada dólar invertido.