Por qué EE.UU. atrae dinero y Europa lo exporta, según Patrick Artus
- Patrick Artus explica por qué unos países acumulan superávits y otros déficits por cuenta corriente.
- Demografía y renta ayudan a entender parte del fenómeno, pero no encajan del todo con el mapa actual.
- La explicación más coherente hoy es la rentabilidad del capital: EE. UU. atrae capital y mantiene déficit; eurozona, Japón y China exportan capital y registran superávit.
Patrick Artus, asesor económico senior en Ossiam AM (affiliate de Natixis Investment Managers), analiza las causas de los déficits y superávits por cuenta corriente entre países, es decir, la suma del saldo de bienes y servicios más el saldo de intercambios de ingresos con el resto del mundo. Su conclusión es clara: detrás de los grandes desajustes globales no hay una única variable, pero sí una explicación que encaja mejor que el resto con la realidad actual.
Tres fuerzas que pueden explicar los desequilibrios
Artus plantea tres grandes factores que, en teoría, pueden determinar el signo de la cuenta corriente de un país:
1) La demografía. En general, las economías con poblaciones más jóvenes tienden a ahorrar más y a acumular activos en el exterior como preparación para el momento en que su población envejezca. Esa dinámica suele asociarse a superávits por cuenta corriente. En sentido contrario, cuando el envejecimiento ya es significativo, los países tienden a usar parte de sus activos externos para sostener el consumo, lo que suele traducirse en déficits.
2) La renta per cápita. El enfoque “clásico” sugiere que el capital debería desplazarse desde los países de renta alta hacia los de renta más baja, asumiendo que la productividad marginal del capital disminuye a medida que sube el nivel de renta. Bajo esta lógica, los países más ricos presentarían superávit y los más pobres déficit.
3) El progreso técnico, la innovación y la rentabilidad del capital. Aquí aparece la paradoja: los países ricos pueden ofrecer una rentabilidad del capital más elevada gracias a su capacidad de innovación, su ecosistema empresarial y su atracción de talento global. Si eso ocurre, sucede lo contrario a lo que predice el esquema de productividad marginal decreciente: los países ricos atraen capital y tienden a tener déficits por cuenta corriente, mientras que los países más pobres exportan capital y registran superávits.
Idea central: el saldo exterior no es solo “comercio”. Es también un reflejo de cómo se mueve el capital global en busca de rentabilidad, seguridad y capacidad de generar retornos.
Por qué hoy manda la rentabilidad del capital
Para Artus, la única explicación plenamente coherente con la configuración actual es la que pone el foco en la rentabilidad del capital. Su argumento es que esa rentabilidad es notablemente más alta en Estados Unidos que en la zona euro, Japón o China. Y eso explica el patrón dominante: Estados Unidos atrae capital del resto del mundo y mantiene un déficit por cuenta corriente, mientras que la zona euro, Japón y China registran salidas netas de capital y, en consecuencia, tienden a acumular superávits por cuenta corriente.
En este marco, el desequilibrio no es tanto un problema “malo” en sí mismo, sino el resultado de un sistema en el que el capital se dirige hacia donde percibe mejor combinación de retorno, innovación y capacidad de crecimiento. El debate, por tanto, no debería quedarse únicamente en la balanza comercial, sino en los factores que hacen a un país más o menos atractivo para la inversión global.