La inflación sigue cerca del 3%, pero el sesgo de la Fed es más dovish de lo temido
- La Fed recortó 25 pb hasta el rango 3,50%–3,75% y anunció una vuelta a la expansión del balance para estabilizar la liquidez.
- Según Julius Baer, no es un giro de política (QE), sino un ajuste técnico del marco operativo de “reservas amplias”.
- Conclusión para mercado: los Treasuries seguirían laterales, en un rango, sin una tendencia clara.
Dario Messi (Head of Fixed Income Analyst) y David Kohl (Chief Economist), ambos en Julius Baer, resumen el cierre de año de la Reserva Federal con dos mensajes: recorte de tipos, sí, y una decisión menos esperada sobre liquidez, también. La Fed bajó el precio del dinero 25 puntos básicos hasta el rango 3,50%–3,75% en su última reunión del año y anunció un retorno a la expansión del balance para estabilizar las condiciones de financiación a corto plazo.
Tipos: recorte esperado y un tono más dovish de lo temido
El recorte era el escenario central del mercado, aunque dentro del comité se mantuvieron las diferencias habituales: una parte defendía un movimiento más agresivo, mientras que otros se mostraban reticentes a seguir aflojando en un contexto en el que la inflación continúa cerca del 3%. Aun así, el comunicado final sonó más dovish —o, al menos, menos hawkish de lo que algunos temían— al proyectar una convergencia gradual de la inflación hacia el objetivo del 2% en los próximos años.
En cuanto a la hoja de ruta, la visión mayoritaria dentro de la Fed apunta a un recorte adicional el próximo año. Desde Julius Baer, sin embargo, se plantea un escenario algo más “paciente” en el calendario pero con más recorrido en el total: esperan dos recortes adicionales en 2026, apoyados en un mercado laboral que se iría suavizando y en unas presiones de precios que tenderían a moderarse.
Idea clave: el debate no es solo “cuántos recortes”, sino cómo evoluciona el binomio empleo-inflación a medida que se enfría el ciclo.
Balance: vuelta a compras para estabilizar liquidez (no es QE)
Más allá de los tipos, el cambio relevante llegó por el lado del balance. Apenas unas semanas después de dar por terminado el endurecimiento cuantitativo, la Fed comunicó planes para reanudar la expansión del balance. Julius Baer insiste en un matiz esencial: no se trata de un giro de política monetaria, sino de un ajuste técnico coherente con el marco operativo de “reservas amplias”.
Episodios recientes de volatilidad en el mercado repo habrían sido una señal de que las reservas se acercaban al umbral mínimo necesario para que la transmisión de tipos funcione sin fricciones. En ese contexto, la liquidez habría pasado de “abundante” a simplemente “amplia”, con las reservas bancarias como porcentaje del PIB acercándose al 9%, un nivel que históricamente se considera crítico.
Para gestionar ese punto, la Fed pondrá en marcha compras flexibles de gestión de reservas (RMPs). El plan comenzaría alrededor de 40.000 millones de dólares en diciembre y se ajustaría mensualmente en función de las necesidades de liquidez. El objetivo sería estabilizar los mercados de financiación a corto plazo, no presionar a la baja los tipos largos como ocurre en un programa de QE.
Implicaciones para el mercado: Treasuries en rango
En la práctica, estas compras se concentrarían en la parte corta de la curva, alineándose con una mayor emisión de letras por parte del Tesoro y contribuyendo a mantener la estabilidad de la curva. Aun así, el mensaje para el mercado de bonos no cambia: Julius Baer espera que los rendimientos de los Treasuries se mantengan encajonados, moviéndose de forma lateral durante los próximos tramos.
Conclusión: recorte de tipos y apoyo operativo a la liquidez, pero sin “pivot” hacia QE. El escenario base sigue siendo un mercado de Treasuries estable, con movimientos más bien laterales.