La Fed y las tecnológicas preparan un choque decisivo en los mercados
Esta semana marcará un punto de inflexión en los mercados financieros mundiales. El miércoles se producirá una coincidencia poco habitual: la decisión de tipos de la Reserva Federal estadounidense y la presentación de resultados trimestrales de los grandes gigantes tecnológicos. Ambos acontecimientos podrían determinar si el rally bursátil de octubre logra mantenerse hasta final de año.
El artículo original de Isabel Wang (MarketWatch) subraya que el mercado podría no sorprenderse tanto por el recorte de tipos, ampliamente anticipado, sino por la posición que adopte la Fed respecto al fin del ajuste cuantitativo (QT), es decir, el proceso de reducción de su balance. Según Tony Rodríguez, estratega de Nuveen, el verdadero impacto podría venir de un giro en esa política más que del recorte en sí.
El consenso apunta a un nuevo recorte de 25 puntos básicos, hasta un rango del 3,75 % al 4 %, en un contexto de alta incertidumbre económica y con la mayoría de los datos oficiales suspendidos por el cierre del Gobierno. Esta falta de información complica la labor del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), que debe tomar decisiones sin referencias actualizadas sobre crecimiento o inflación.
Pese a la escasez de datos, el mercado mantiene la percepción de que la inflación sigue moderándose y el mercado laboral se enfría, lo que reforzaría la tesis de una Fed dispuesta a mantener una postura más flexible. Sin embargo, cualquier matiz en el comunicado de Jerome Powell podría alterar las expectativas de tipos para 2026.
Como recordaba Alicia Levine, de BNY Wealth, “un mercado alcista tiende a mantenerse en movimiento salvo que aparezcan grietas reales en la economía o shocks externos”. Dicho de otro modo: no bastará con un leve giro en el discurso de la Fed para frenar la inercia positiva de Wall Street.
La otra mitad del desafío: los resultados de las ‘Big Tech’
En paralelo, la temporada de resultados entra en su fase más intensa, con alrededor del 35 % de las compañías del S&P 500 —unas 175 empresas— reportando esta semana. Entre ellas destacan Microsoft, Meta, Alphabet, Apple y Amazon, las cinco grandes del grupo conocido como los Magnificent Seven.
Hasta ahora, el balance de resultados ha sido sólido: el 87 % de las compañías que ya informaron superaron las expectativas de beneficios por acción, y el 83 % batieron las previsiones de ingresos, según FactSet. Pero las valoraciones de las tecnológicas siguen en niveles elevados, y cualquier tropiezo podría provocar fuertes correcciones.
Levine advertía que “el listón está muy alto”: incluso una ligera desviación respecto a las expectativas oficiosas —los llamados whisper numbers— podría penalizar duramente a los títulos, aunque los resultados superen el consenso oficial.
Un entorno político y comercial incierto
Al margen de los factores monetarios y corporativos, la incertidumbre política y comercial añade volatilidad. El prolongado cierre del Gobierno estadounidense impide la publicación de datos clave y podría generar fuertes movimientos cuando se reanuden las estadísticas económicas. Además, la próxima reunión entre Donald Trump y Xi Jinping, en el marco de la cumbre del APEC, reintroduce el riesgo de tensiones comerciales justo cuando expira la tregua arancelaria el 10 de noviembre.
Conclusión
En conjunto, la combinación de una decisión clave de la Fed y una batería de resultados tecnológicos de alto impacto convierte esta semana en un examen decisivo para el mercado. Si el banco central confirma el final del endurecimiento monetario y las grandes tecnológicas cumplen las expectativas, la actual tendencia alcista podría consolidarse hasta el cierre del año. Pero si alguno de esos dos frentes decepciona, podríamos asistir a un ajuste significativo en los principales índices.
En cualquier caso, el mensaje es claro: la segunda mitad de la semana no solo pondrá a prueba la resiliencia de la economía estadounidense, sino también la confianza de los inversores en que el ciclo de relajación monetaria puede convivir con beneficios empresariales todavía sólidos.