"La batalla comercial EEUU-China - una hostilidad de consecuencias reales y nominales imprevistas"
BofA Emerging Insight
Divergencias
En muchos sentidos, 2017 marcó un punto de inflexión: en China y EE. UU., las políticas ortodoxas de mercado se alejaron hacia políticas más intervencionistas para remediar los excesos de deuda y déficit.
En China, los líderes iniciaron el endurecimiento del crédito inmobiliario en el marco del XIX Congreso Nacional del PCCh, mientras que la presidencia entrante de Trump adoptó una postura más proteccionista con una política fiscal procrecimiento.
En general, estas políticas resultaron en un mayor sesgo inflacionario en EE. UU. y un sesgo desinflacionario en China, agravado por la crisis de la COVID-19.
Las consecuencias políticas para los tipos de cambio de EE. UU. y China son especialmente graves, ya que el instinto político chino es seguir al dólar estadounidense. Esto resulta en una apreciación real ponderada por el comercio del 23 % del sector manufacturero del dólar estadounidense, en comparación con una depreciación del 14 % del tipo de cambio real ponderado por el comercio del yuan chino, lo que representa una divergencia del 37 %.