¿Cuál es la distribución de las previsiones para el empleo de EE.UU.?
- El consenso espera una creación de empleo no agrícola de 85.000 puestos en EEUU.
- La mayoría de previsiones se concentra en una tasa de paro estable en el 4,3%.
- Un dato fuerte reforzaría las expectativas de subidas de tipos, al desplazar el foco de la Fed hacia la inflación.
El informe de empleo de Estados Unidos vuelve a situarse en el centro de la atención del mercado. Según Giuseppe Dellamotta, no basta con conocer el consenso de los analistas; también es importante analizar cómo se distribuyen las previsiones, porque esa dispersión puede condicionar la reacción de bonos, dólar y bolsas cuando se publique el dato.
La razón es sencilla: un dato puede salir dentro del rango previsto y, aun así, provocar sorpresa si se sitúa en una zona donde apenas había estimaciones. Por eso, además del consenso, conviene observar dónde se agrupan realmente las expectativas del mercado.
El consenso espera 85.000 nuevos empleos
Para las nóminas no agrícolas, el rango principal de estimaciones se sitúa entre 70.000 y 110.000 empleos, aunque el rango más amplio y más concentrado se mueve entre 50.000 y 125.000. El consenso central apunta a una creación de 85.000 puestos de trabajo.
Esto implica que una cifra claramente por encima de 110.000 podría interpretarse como una nueva señal de fortaleza laboral. En cambio, una lectura próxima a la parte baja del rango podría generar dudas sobre la resistencia del mercado de trabajo, incluso si técnicamente no queda fuera de las previsiones.
La clave no será solo si el dato supera o no el consenso de 85.000 empleos, sino si confirma que el mercado laboral estadounidense sigue estable o incluso reacelerándose.
La tasa de paro debería mantenerse en el 4,3%
En cuanto a la tasa de desempleo, el consenso se concentra de forma clara en el 4,3%, con un 76% de las previsiones apuntando a ese nivel. Un 17% espera una subida al 4,4%, mientras que solo un 7% contempla una caída al 4,2%.
Este punto es relevante para la Reserva Federal. La Fed proyecta una tasa de paro del 4,4% en 2026, por lo que una lectura del 4,3% seguiría mostrando un mercado laboral más fuerte de lo previsto por el banco central.
Además, la Fed estima que la tasa de desempleo no aceleradora de inflación, conocida como NAIRU, se sitúa alrededor del 4,2%. Si el paro se acerca o cae por debajo de ese nivel, aumentaría la preocupación por nuevas presiones inflacionistas.
Salarios: la otra variable crítica
Los salarios también serán determinantes. Para las ganancias medias por hora en tasa interanual, el consenso se sitúa en el 3,4%, con un 60% de las previsiones apuntando a esa cifra. Un 31% espera un crecimiento del 3,5%, mientras que solo una minoría contempla niveles del 3,6% o del 3,3%.
En tasa mensual, la previsión más repetida es un avance del 0,3%, con un 75% de los analistas esperando esa cifra. Un dato del 0,4% sería más incómodo para la Fed, porque sugeriría que la presión salarial sigue siendo persistente.
Para la Fed, el problema ya no parece ser el empleo, sino la inflación. Un mercado laboral resistente y salarios firmes reforzarían la idea de que los tipos deben permanecer altos durante más tiempo.
Implicaciones para la Fed y los mercados
El informe de empleo, junto con el próximo dato de inflación, puede condicionar el tono de la próxima reunión del FOMC. Los datos laborales de Estados Unidos han sorprendido de forma recurrente al alza, señalando un mercado de trabajo estable y, en algunos momentos, incluso en fase de reaceleración.
Si el dato vuelve a mostrar fortaleza, el mercado podría aumentar sus expectativas de subidas de tipos. La Fed lleva años con una inflación por encima del objetivo del 2%, por lo que una economía que no se enfría lo suficiente reduce el margen para una política monetaria más flexible.
Para los activos financieros, la lectura sería clara: un dato fuerte podría presionar a la baja a la renta variable, elevar las rentabilidades de los bonos y fortalecer al dólar. En cambio, una cifra moderada, pero no débil, sería probablemente el escenario más favorable para los mercados, al permitir cierta relajación sin alimentar el miedo a una desaceleración brusca.