Blankfein lanza una seria advertencia sobre el crédito privado: “basta una chispa”

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Capitalbolsa | 26 mar, 2026 15:58
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Puntos clave
  • Lloyd Blankfein advierte de que el crédito privado acumula riesgos por falta de transparencia y dificultad para valorar activos ilíquidos.
  • El ex director ejecutivo de Goldman Sachs cree que una simple “chispa” puede desatar problemas tras muchos años sin una limpieza seria del mercado.
  • Aun así, no espera una crisis sistémica como la de 2008, porque los bancos están hoy menos apalancados y en mejor situación.

El crédito privado vuelve a quedar bajo sospecha. Y esta vez la advertencia no llega de un actor menor, sino de Lloyd Blankfein, ex consejero delegado de Goldman Sachs, que ve en este mercado una acumulación peligrosa de riesgo latente. Su tesis es bastante directa: tras muchos años sin una crisis seria ni una limpieza real de balances, se ha ido acumulando demasiada “yesca” financiera. Y cuando eso ocurre, basta una chispa para prender el fuego.

El gran problema: activos opacos y difícilmente valorables

La preocupación central de Blankfein está en la falta de transparencia del crédito privado. El mercado maneja activos ilíquidos cuyo valor real resulta difícil de determinar mientras nadie esté obligado a vender. Ese punto es esencial, porque en periodos tranquilos las valoraciones pueden parecer razonables, pero cuando aparece tensión y los inversores empiezan a pedir liquidez, es cuando se descubre si los precios reflejaban la realidad o solo una ficción cómoda.

El paralelismo con 2008 es evidente, aunque no idéntico. Como recuerda el ex banquero, durante la crisis financiera global también hubo activos cuyo valor teórico parecía claro hasta que hubo que colocarlos en mercado. Entonces apareció el verdadero precio. Y ahí surgió el problema.

La advertencia de Blankfein no va tanto de un colapso inmediato, sino de una fragilidad estructural: si nadie sabe con precisión cuánto valen ciertos activos hasta que alguien intenta venderlos, el riesgo real siempre es mayor de lo que parece.

Mucho tiempo sin crisis también es un riesgo

Uno de los mensajes más interesantes de Blankfein es casi psicológico, pero muy relevante para el mercado: cuanto más tiempo pasa sin una crisis, más aumenta el peligro. La razón es simple. Si no hay correcciones serias, no hay ventas forzadas, no hay ajustes reales y los activos problemáticos se van acumulando en los balances sin que nadie tenga que reconocer su verdadero valor.

Su metáfora del bosque es bastante eficaz. Si durante mucho tiempo no hay incendios, la yesca se acumula en el suelo. Y cuanto más se acumula, más destructivo puede ser el fuego cuando finalmente aparezca la chispa. En crédito privado, esa chispa podría venir de reembolsos, deterioro de sectores concretos o una revisión brusca de valoraciones.

No ve otro 2008, pero sí problemas serios

Aun con todo, Blankfein no cree que el crédito privado vaya a provocar una crisis sistémica comparable a la de 2008. Y aquí introduce un matiz importante: los bancos están hoy en mejor estado, con menos apalancamiento y con una exposición al crédito privado inferior a la que tuvieron entonces con los derivados hipotecarios. Eso reduce el riesgo de contagio en cascada a todo el sistema financiero.

Eso no significa tranquilidad total. Significa otra cosa: puede haber daños importantes, pero probablemente más contenidos y menos generalizados. En otras palabras, el problema podría ser muy doloroso para quien esté mal posicionado, aunque no acabe tumbando al sistema entero.

Un mercado obligado a vivir en modo contingencia

Blankfein también enlaza este riesgo con el contexto geopolítico actual. Con la guerra en Oriente Medio y unos mercados que pasan del optimismo al pesimismo en cuestión de horas, el inversor ya no puede actuar como un simple predictor del siguiente movimiento. Tiene que pensar como planificador de contingencias. Es decir, preparar carteras para escenarios muy distintos, desde un petróleo disparado hasta una normalización inesperada.

Esa visión tiene bastante lógica. Cuando los mercados se vuelven tan binarios y las valoraciones de ciertos activos son opacas, la gestión del riesgo importa más que el relato. Y eso devuelve el foco a un punto incómodo: en crédito privado, durante demasiado tiempo mucha gente ha preferido creer en valoraciones estables antes que ponerlas realmente a prueba.

Reflexión de Capital Bolsa: la advertencia de Blankfein merece atención porque va al corazón del problema: liquidez escasa, valoración discutible y complacencia acumulada. Nosotros no compraríamos el discurso de que, como no será otro 2008, entonces no pasa nada. Eso sería un error bastante infantil. Puede no haber un colapso sistémico y, aun así, producirse pérdidas muy serias en gestores, fondos y segmentos concretos del mercado. En este entorno, conviene vigilar especialmente crédito privado, software muy apalancado, vehículos con ventanas de liquidez dudosas y cualquier activo cuya valoración dependa más de un modelo que de un mercado real.

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