El yen, nuevo foco de riesgo: cómo puede sacudir bolsas y bonos

CapitalBolsa
Capitalbolsa | 28 ene, 2026 12:37
yencb
Puntos clave
  • La volatilidad del yen puede propagarse rápidamente a bonos y bolsas vía carry trade.
  • Una liquidación del carry trade del yen puede provocar caídas bruscas en índices como el Topix o el S&P 500.
  • Tom Essaye propone coberturas con oro, plata y ETF de baja volatilidad como SPLV.

Más allá de aranceles, tensiones con Europa o incertidumbre política en Estados Unidos, una de las fuentes de riesgo que vigilan los mercados es el yen japonés. Su comportamiento se ha vuelto clave porque se ha convertido en un canal a través del cual la volatilidad en divisas y bonos puede trasladarse con rapidez a las bolsas globales.

En 2025, el yen perdió más de un 13% frente al dólar, lastrado por dudas sobre la salud fiscal de Japón y por la erosión de su estatus tradicional de activo refugio. Esa debilidad no solo es una cuestión de tipo de cambio: afecta al enorme carry trade construido alrededor de la divisa.

Por qué la volatilidad del yen importa a las bolsas


El yen está en el centro de una de las estrategias más utilizadas por grandes inversores globales: el carry trade. El mecanismo es simple: tomar prestado en una divisa con tipos muy bajos (yen) para invertir en activos de mayor rentabilidad, como acciones y bonos de otros países. Mientras el yen se mantiene estable o débil, la estrategia funciona.

El problema surge cuando el yen se mueve con violencia. Si la divisa se aprecia bruscamente o las autoridades intervienen, el carry trade se ve bajo presión: los inversores se ven obligados a deshacer posiciones, vender activos de riesgo y recomprar yenes. Eso fue exactamente lo que ocurrió en agosto de 2024, cuando el carry trade del yen se desmontó y el índice Topix cayó un 12% en un solo día, la segunda mayor caída de su historia.

Como recuerda Tom Essaye, fundador de The Sevens Report, la intervención cambiaria no es un tema ajeno a las acciones: si aumenta la volatilidad en yen y bonos japoneses, es cuestión de tiempo que se note en las bolsas. No tiene por qué terminar con el mercado alcista estadounidense, pero sí puede generar episodios de volatilidad intensa.

Señales de posible intervención y “control de tipos”


La semana pasada, el yen se estabilizó tras un movimiento llamativo por parte de Estados Unidos: un llamado “control de tipos”, en el que las autoridades solicitaron a los bancos comerciales cotizaciones de divisas. Este gesto despertó especulaciones sobre una intervención coordinada EE. UU.–Japón para apoyar al yen, algo que ya se ha visto en ocasiones anteriores, la más reciente en 2011.

Cualquier intervención o señal de cambio de régimen en Japón puede tener efecto dominó: si se golpea el carry trade, se tensionan los mercados de bonos estadounidenses y japoneses y, por extensión, los índices de renta variable.

Cómo cubrirse frente a la volatilidad del yen


Essaye propone varias estrategias para proteger la cartera si la volatilidad del yen aumenta. La primera es recurrir a activos reales como el oro y la plata, que han actuado como refugio clásico en episodios de estrés financiero. Los inversores pueden ganar exposición a estos metales a través del ETF SPDR Gold Shares (GLD) y el iShares Silver Trust (SLV).

En 2026, tanto el oro como la plata han marcado máximos históricos: el GLD sube en torno a un 17% en el año y el SLV se ha disparado más de un 50%. Son productos con comisiones relativamente contenidas (alrededor del 0,4%–0,5%) que ofrecen una forma líquida y sencilla de cubrirse ante turbulencias en divisas y bonos.

La segunda vía es recurrir a ETF de baja volatilidad, como el Invesco S&P 500 Low Volatility ETF (SPLV), compuesto por las cien acciones del S&P 500 con menor volatilidad realizada a 12 meses. Este fondo avanza alrededor de un 2,3% en lo que va de año, por encima del 1,5% del índice amplio, mostrando que en entornos de ruido macro tiende a ofrecer un perfil de retorno más defensivo.

En definitiva, la volatilidad del yen no es un problema local: puede ser el detonante de ajustes rápidos en renta fija y renta variable a escala global. Tener una parte de la cartera en metales preciosos y en estrategias de baja volatilidad puede ser una forma razonable de amortiguar esos movimientos sin renunciar por completo a la exposición a bolsa.

contador