Standard Chartered recorta a la mitad su precio objetivo para bitcoin: de 200.000 a 100.000 dólares
- Standard Chartered recorta a la mitad su precio objetivo de bitcoin para fin de año, de 200.000 a 100.000 dólares.
- El banco rebaja también sus previsiones hasta 2029, pero mantiene un objetivo de 500.000 dólares para 2030.
- La demanda de las compañías “cripto-tesoreras” se enfría y los flujos hacia ETF ganan protagonismo como motor del precio.
Standard Chartered ha dado un giro relevante en su visión sobre el potencial a corto y medio plazo de bitcoin, al recortar de forma drástica sus precios objetivo para los próximos años. Según el análisis original de Frances Yue para MarketWatch, el banco ahora espera que la criptomoneda cierre el año en torno a los 100.000 dólares, la mitad del objetivo de 200.000 dólares que manejaba desde junio de 2024.
El ajuste llega en un momento en el que bitcoin cotizaba ligeramente por encima de los 93.000 dólares, cerca de un 26% por debajo del máximo histórico de 126.273 dólares marcado el 6 de octubre. La reciente pérdida de impulso y la consolidación del precio han llevado a la entidad a “recalibrar” sus previsiones, según explica Geoff Kendrick, responsable global de análisis de criptoactivos de Standard Chartered, citado por el artículo original.
Para fin de 2026, el banco rebaja su objetivo desde 300.000 a 150.000 dólares y también recorta sus estimaciones para los ejercicios posteriores hasta 2029. Aun así, mantiene una visión de largo plazo muy ambiciosa: bitcoin podría alcanzar los 500.000 dólares en 2030, de acuerdo con las proyecciones recogidas por Frances Yue.
Fin de ciclo para las “cripto-tesoreras”
Un aspecto clave del informe de Standard Chartered es el papel de las llamadas “digital-asset-treasury companies” (DATs), compañías que han acumulado grandes cantidades de bitcoin en sus balances pese a que su actividad principal no está ligada directamente a las criptomonedas. Kendrick considera que la ola de compras por parte de este tipo de empresas “probablemente ha terminado”, según cita el texto original.
El ejemplo más visible es MicroStrategy, la firma vinculada a Michael Saylor, considerada el mayor “tesorero corporativo” de bitcoin. Lejos de frenar, la compañía anunció recientemente la compra de casi 1.000 millones de dólares adicionales en bitcoin, su mayor adquisición desde julio, desafiando las dudas del mercado sobre su capacidad de seguir financiando nuevas operaciones. Sin embargo, los datos recogidos por MarketWatch muestran que sus acciones cotizan hoy con descuento respecto al valor de sus tenencias de BTC, cuando años atrás llegaron a negociar con una prima cercana al 700%.
El fenómeno no se limita a MicroStrategy: muchas otras compañías cripto-tesoreras cotizan también por debajo del valor de los activos digitales que poseen. Tal y como apunta Kendrick en la nota recogida por Frances Yue, esto complica justificar nuevas compras, dificulta la obtención de financiación adicional y hace más probable una etapa de estancamiento en su demanda que un ciclo de ventas masivas.
El peso creciente de los ETF en el precio de bitcoin
De cara al futuro, Standard Chartered considera que la evolución de bitcoin estará cada vez más determinada por los flujos hacia los ETF. Kendrick espera entradas netas sostenidas en los próximos años, apoyadas en una mayor adopción institucional del activo, aunque reconoce que los datos más recientes presentan un cuadro mixto.
El mayor vehículo cotizado sobre bitcoin, el iShares Bitcoin Trust de BlackRock, encadena ya seis semanas consecutivas de salidas, la racha de reembolsos más larga desde su lanzamiento en enero de 2024. A pesar de ello, el producto sigue acumulando en el año unos 25.400 millones de dólares de entradas netas, lo que confirma que el interés estructural por la criptomoneda sigue siendo elevado, aunque sujeto a fases de corrección y digestión de beneficios.
En conjunto, el informe de Standard Chartered, tal y como lo recoge el artículo original de Frances Yue, lanza un mensaje doble: a corto y medio plazo, el banco rebaja de forma significativa sus expectativas para bitcoin, pero a largo plazo mantiene una visión claramente alcista, apoyada en la normalización de los ETF, la adopción institucional y el papel de la criptomoneda como activo escaso en un sistema financiero cada vez más digitalizado.