Wall Street busca aire: los futuros repuntan con la vista puesta en el empleo
Las bolsas estadounidenses apuntan a una ligera recuperación este viernes, con los inversores aún pendientes del mercado laboral y del impacto del cierre del gobierno federal, que mantiene paralizada la publicación del informe oficial de empleo de octubre. Según ha destacado Steve Goldstein, la atención sigue centrada en la salud de la economía, más que en los movimientos técnicos de corto plazo.
Los futuros del S&P 500 suben un 0,3 % hasta los 6.768 puntos, los del Dow Jones avanzan un 0,22 % y los del Nasdaq-100 ganan un 0,4 %. Aun así, el S&P 500 viene de caer un 1,1 % en la sesión anterior y permanece apenas un 2 % por debajo de su máximo histórico, reflejando que el rally reciente se ha frenado pero no ha cambiado de tendencia.
El bloqueo administrativo impide publicar las nóminas no agrícolas, un indicador clave para los mercados. Mientras tanto, los informes privados de ADP y Revelio Labs ofrecen señales mixtas: el crecimiento del empleo se ha ralentizado, pero los despidos siguen contenidos, según las solicitudes semanales de subsidio por desempleo, que se situarían en torno a 229.000.
La economista Gisela Young advierte de que los despidos podrían aumentar en los próximos meses, en línea con los datos del programa Challenger, que muestran un repunte en los anuncios de recortes de empleo. Sin embargo, subraya que la evolución sigue siendo incierta y que las solicitudes iniciales continúan siendo “el mejor termómetro del mercado laboral”.
En la agenda del día, se espera la publicación del índice de confianza del consumidor de la Universidad de Michigan, junto con la intervención del vicepresidente de la Reserva Federal, Philip Jefferson. Además, el presidente de la Fed de Nueva York, John Williams, indicó en Fráncfort que el banco central iniciará gradualmente nuevas compras de activos para gestionar sus reservas, aunque matizó que “no representan un cambio en la política monetaria”.
Por su parte, Ray Dalio ha advertido que estas medidas podrían resultar peligrosas e inflacionarias, en un contexto en el que los mercados siguen muy sensibles a cualquier señal de relajación monetaria.