¿Puede un toro viejo aprender trucos nuevos?

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Capitalbolsa | 27 ene, 2026 19:45
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Puntos clave
  • El ciclo alcista actual entra en una fase más madura, con rotación desde la IA y las “Mag7” hacia cíclicas, small caps y bancos.
  • Las grandes tecnológicas siguen siendo clave, pero sus fuertes inversiones en CAPEX tensionan el flujo de caja y las valoraciones.
  • La Fed se acerca a un tipo “final” de ciclo y el apetito minorista se mantiene muy alto, en un entorno de señales mixtas pero aún alcistas.

El veterano comentarista de mercado Mike Santoli (CNBC) se pregunta si este “toro envejecido” de Wall Street es todavía capaz de aprender trucos nuevos. El mercado alcista que arrancó tras los mínimos de octubre de 2023 ha recorrido ya buena parte de su cuarto año y parece estar buscando nuevas fuentes de impulso, distintas de las que alimentaron el rally inicial.

La foto es clara: la supremacía absoluta de la temática IA deja paso a una rotación hacia sectores de “vieja economía”; el relato de generación masiva de caja en las grandes compañías de crecimiento se matiza, sustituido en parte por la promesa de mejoras de productividad; y el entorno de desinflación y recortes de tipos da paso a un crecimiento nominal del PIB más fuerte con menos bajadas de tipos de lo que el mercado esperaba hace unos meses.

De la hegemonía de la IA a la rotación cíclica

Desde el origen, este ha sido un mercado alcista impulsado por la IA. Sin embargo, en los últimos tres meses el sector se ha quedado claramente rezagado: las famosas “7 magníficas” y el ETF Global X AI han quedado por detrás de un S&P 500 equiponderado, mientras el dinero se desplazaba hacia cíclicas, bancos y compañías de menor capitalización.

Santoli subraya que esta expansión del mercado tiene matices: es positiva para los selectores de valores y transmite un mensaje macro tranquilizador —los sectores más sensibles al ciclo lideran—, pero no garantiza por sí misma un índice más estable ni necesariamente más rentable para el inversor pasivo.

El Russell 2000 de pequeña capitalización ha roto resistencias y ha llegado a superar al resto del mercado en casi todas las sesiones del año, aunque parte de ese movimiento se apoya en valores especulativos, apalancados y de menor calidad. Sería más sano, apunta, que índices como el S&P Small Cap 600, formado por empresas pequeñas pero rentables, empezaran a cerrar la brecha.

Las “Mag7” entre el CAPEX masivo y las valoraciones

El liderazgo de un puñado de grandes plataformas tecnológicas se ha justificado durante años por su capacidad de generar flujo de caja libre abundante. Hoy, ese pilar se está poniendo a prueba. Alphabet, Microsoft y Meta pisan el acelerador en inversión en centros de datos ligados a la IA y el crecimiento del flujo de caja se ha frenado, mientras la relación precio/FCF prevista del Nasdaq 100 ha pasado de alrededor de 24 a unas 32 veces, por encima de los niveles previos al último mercado bajista liderado por la tecnología.

Las grandes tecnológicas pueden permitirse ese nivel de inversión, pero la idea de que pueden “hacerlo todo a la vez” —invertir agresivamente, seguir expandiendo márgenes y recomprar acciones de forma masiva— pesa menos hoy que hace uno o dos años.

Aun así, Santoli recuerda que ya hemos vivido otros interludios de varios meses en los que el Nasdaq 100 se descolgaba mientras el resto del mercado tomaba el relevo, sin que eso supusiera el fin del ciclo alcista. La clave de las próximas semanas estará en los resultados de los grandes referentes tecnológicos, que llegan con expectativas más moderadas y un rendimiento relativo inferior al habitual. Una reorientación hacia el crecimiento secular tendría sentido precisamente porque pillaría al consenso algo descolocado.

Fed, ciclo económico y un optimismo cada vez más confiado

El mercado ha demostrado una resistencia notable mientras la senda esperada de tipos de la Fed se volvía menos dovish. Ahora se descuentan menos de dos recortes completos de 25 puntos básicos para 2026, frente a los tres que se anticipaban en noviembre. Esta menor flexibilización es digerible gracias a unos datos macro que siguen sorprendiendo al alza, con el índice Citi de sorpresas económicas en zona alta.

Esto abre la puerta a que la Fed esté cerca de su tipo terminal, una configuración que, históricamente, ha sido favorable para los activos de riesgo siempre que el crecimiento aguante. En paralelo, la participación minorista y el apetito por el riesgo siguen muy elevados: los volúmenes de opciones, los flujos hacia acciones individuales y el posicionamiento de clientes institucionales reflejan un sentimiento claramente optimista, aunque aún sin llegar a extremos abiertamente peligrosos.

Al mismo tiempo, vemos movimientos llamativos en oro, plata, yen, chips de memoria y biotecnología, mientras los índices se mantienen cerca de máximos y los diferenciales de crédito siguen contenidos. Es un entorno cinético y, por momentos, contradictorio, que hasta ahora ha dejado intacta la tendencia alcista y ha reforzado la confianza de los optimistas.

La conclusión implícita de Santoli es que este “toro viejo” sí parece capaz de aprender nuevos trucos —rotar liderazgo, convivir con menos recortes de tipos, absorber sobresaltos geopolíticos—, pero lo hace sobre un suelo cada vez más exigente en términos de valoración, liquidez y psicología inversora. En ese terreno, la disciplina y la selección de compañías vuelven a ser tan importantes como el viento de cola del ciclo.

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