Parte del daño sobre la economía debido a los aranceles ya está hecho. Veamos por qué.
Esta semana arranca con rebotes gracias al anuncio el lunes a las 9AM de que, durante un periodo de 90 días para negociar, EE.UU. reduce aranceles sobre China al 30%, mientras que China al 10% sobre Estados Unidos. Esta es la clave de arranque semanal, sobre la cual deberíamos tener algún detalle más a lo largo del lunes.
Pero la realidad de fondo de medio plazo continúa siendo dudosa e incierta, así que el empuje proviene más del flujo de fondos por la abundante liquidez que por razones sólidas. La situación de economía y beneficios empresariales, tanto la actual como la de siguientes trimestres, se corresponde más bien con un mercado plano en el mejor de los casos. Es probable que la semana evolucione de más a menos.
El ánimo del mercado pivota en que 30% es menos que 145%, lo cual parece absolutamente obvio… pero aplicar un 30% que no existía parece suficiente como para frenar sustancialmente el comercio bilateral y aportar inflación, lo cual ya se demuestra en la caída de ca. -40% en la llegada de contenedores desde China a los principales puertos americanos. Eso no es “daño cero”, aunque su impacto sobre PIB e inflación no se visibilizará claramente hasta el 2º semestre. Por eso, los rebotes de esta semana parecen más emocionales que objetivos puesto que las cifras de los próximos trimestres se debilitarán sustancialmente, como ya ha sucedido con el PIB 1T americano (-0,3%).
Por eso, defendemos que una parte del daño sobre la economía debido a los aranceles ya está hecho: (i) La incertidumbre retrasa/bloquea decisiones de inversión y eso genera menor actividad/PIB. (ii) Aunque haya acuerdos, parte del daño se producirá de todas formas (se impondrán aranceles que antes no existían) y todo apunta inevitablemente a un ciclo económico con menos crecimiento y más inflación, lo que terminará debilitando los resultados empresariales y las bolsas no serán indiferentes a ello.