Nomura avisa: el rally bursátil sigue vivo, pero estas dos señales pueden romperlo
- Nomura cree que el repunte bursátil aún puede extenderse porque muchos inversores siguen poco expuestos.
- Charlie McElligott identifica dos riesgos claros: una nueva tensión energética y una venta masiva en bonos.
- Mientras esas dos señales no se activen, el mercado podría seguir subiendo más de lo que muchos esperan.
El mercado vuelve a sorprender. Con el S&P 500 marcando nuevos máximos, la reacción más intuitiva sería pensar que la subida está demasiado estirada. Pero la lectura de Barbara Kollmeyer, apoyándose en el análisis de Charlie McElligott de Nomura, va en otra dirección: este repunte todavía podría tener margen porque buena parte de los inversores sigue reconstruyendo exposición y aún no se ha producido un verdadero exceso de optimismo.
Un rally impulsado por posicionamiento, no por euforia total
Según explica Barbara Kollmeyer, McElligott lleva semanas advirtiendo de que muchos inversores estaban demasiado cubiertos ante el riesgo geopolítico y macroeconómico. Eso ha generado un movimiento muy concreto: caída en el precio de las coberturas bajistas, cierre apresurado de posiciones cortas y vuelta progresiva del dinero hacia la renta variable, especialmente hacia las grandes tecnológicas.
La clave es que este avance no nace de una complacencia extrema, sino más bien de un mercado que todavía se recompone tras haber infravalorado la capacidad de rebote. En otras palabras, no estamos ante un mercado claramente sobrecomprado por entusiasmo desatado, sino ante uno que sigue siendo alimentado por reposicionamiento y por miedo a quedarse fuera.
Primera señal de alerta: una crisis energética real
El primer gran riesgo que señala Charlie McElligott, y que recoge Barbara Kollmeyer, es que en mayo empiecen a apreciarse con más claridad los efectos de una escasez seria de petróleo y productos petroquímicos. Aunque el Brent se ha relajado desde los máximos recientes por la esperanza de desescalada con Irán, el estratega de Nomura cree que el problema de oferta no está ni mucho menos resuelto.
Si esa tensión energética reaparece con fuerza, el mercado tendría que volver a replantearse el escenario de inflación, crecimiento y política monetaria. Y ahí cambiaría el tono: una nueva subida intensa de materias primas energéticas podría devolver el miedo a un endurecimiento de las condiciones financieras justo cuando muchos inversores vuelven a tomar riesgo.
Segunda señal: el mercado de bonos empieza a romperse
La segunda señal de peligro es todavía más sensible para la bolsa: una venta fuerte en el mercado de deuda. Si los rendimientos de los bonos repuntan con claridad, ya sea por miedo a inflación energética o por dudas sobre el crecimiento, la renta variable podría perder uno de los grandes apoyos que ha tenido en este rebote.
Barbara Kollmeyer subraya que, para McElligott, esa sería la auténtica línea roja. Porque una subida de rendimientos no solo encarecería la valoración de las acciones, especialmente en tecnología, sino que también empezaría a reflejar un deterioro del equilibrio macro. Y cuando el mercado percibe al mismo tiempo presión en energía, tensión en bonos y riesgo de recesión, la subida bursátil deja de sostenerse con facilidad.
Qué hacer con este escenario
La conclusión del estratega de Nomura no es agresivamente alcista, pero sí bastante clara: no parece momento de ponerse corto de forma prematura. Mientras los bonos no vuelvan a deteriorarse de verdad y mientras el miedo energético no salte a primer plano, el mercado aún puede seguir avanzando por pura dinámica de flujos, coberturas y reconstrucción de carteras.
La lectura útil para nosotros es que esta subida sigue siendo más frágil de lo que parece, pero también más persistente. Ese es el matiz importante. El mercado puede seguir subiendo no porque todo esté resuelto, sino porque todavía no se han activado los detonantes que podrían romper el equilibrio. Y hasta que eso ocurra, pelearse contra la tendencia puede salir caro.