La implacable presión de la IA sobre las acciones de software no muestra un final a la vista
- El castigo bursátil al software se intensifica tras las novedades de Anthropic y su avance en herramientas de IA agente.
- El mercado teme que muchos modelos tradicionales de SaaS queden más expuestos de lo que se pensaba.
- Mientras el software sigue bajo presión, el dinero continúa rotando hacia hardware y semiconductores.
El mercado sigue castigando con dureza a las compañías de software, y esta vez el detonante ha sido doble: las nuevas herramientas anunciadas por Anthropic y la velocidad a la que la firma está creciendo. El mensaje que empieza a imponerse en bolsa es bastante agresivo: la amenaza de la inteligencia artificial agente sobre buena parte del software tradicional no solo sigue viva, sino que podría ser mucho mayor de lo que muchos inversores estaban descontando.
La debilidad del sector ha quedado otra vez muy visible esta semana. El ETF iShares Expanded Tech-Software Sector volvió a caer incluso en sesiones en las que el mercado en general rebotaba con fuerza tras la tregua en Irán. Es decir, ni siquiera el alivio geopolítico ha servido para frenar la presión sobre el software. Y eso ya dice bastante sobre lo deteriorado que sigue el sentimiento inversor hacia este grupo.
Anthropic reabre el miedo a una gran disrupción
El factor que ha devuelto el nerviosismo al primer plano ha sido la actualización de Anthropic. La compañía ha comunicado que su ritmo anualizado de ingresos ya supera los 30.000 millones de dólares, frente a los 9.000 millones con los que cerró 2025. Además, presentó nuevas funciones vinculadas a sus agentes de IA, entre ellas herramientas que reducen el tiempo necesario para que los desarrolladores creen sus propios agentes.
Eso ha reactivado de inmediato una preocupación que el mercado llevaba meses incubando: que la nueva generación de IA no solo complemente al software tradicional, sino que termine desplazando parte de su propuesta de valor. En otras palabras, la pregunta ya no es si habrá ganadores y perdedores, sino cuántos perdedores puede haber realmente.
El mercado empieza a asumir que ningún gran nombre está completamente a salvo
La lectura más dura que está ganando terreno en Wall Street es que el riesgo ya no afecta solo a nombres pequeños o a compañías más débiles. Algunos analistas creen que incluso grandes plataformas tecnológicas podrían acabar sintiendo el golpe si no demuestran que son capaces de liderar esta nueva ola en vez de sufrirla.
En ese contexto, las dudas no se limitan al universo clásico del SaaS. También aparecen preguntas sobre hasta qué punto gigantes como Microsoft, Amazon o Meta podrán defender su posición en un entorno donde la automatización del trabajo de oficina, el uso de agentes y la competencia entre modelos fundacionales pueden redibujar buena parte del mapa tecnológico.
El castigo ya es severo, pero muchos creen que no ha terminado
El software lleva tiempo bajo presión, pero el golpe acumulado empieza a ser ya muy profundo. El IGV se mueve más de un 35% por debajo de sus máximos recientes y acumula una caída cercana al 28% en 2026. Algunos valores han sufrido todavía más, con descensos semanales muy pronunciados en nombres como Workday o Intuit.
Y lo relevante es que parte del mercado cree que aún no está descontado todo el daño potencial. El crecimiento previsto por Anthropic y la rapidez con la que avanza la adopción de estas herramientas están alimentando la sensación de que la disrupción podría ser más rápida, más amplia y más agresiva de lo que sugerían las valoraciones actuales.
Los inversores dudan entre buscar gangas o seguir apartados
En este entorno, los inversores están divididos. Unos piensan que la venta ha sido indiscriminada y que acabarán apareciendo oportunidades claras en compañías que sepan reposicionarse como ganadoras de la IA. Otros prefieren mantenerse al margen hasta ver señales más creíbles de estabilización en el sentimiento y en los gráficos.
La postura más prudente parte de una idea razonable: no todas las compañías de software van a perder, pero muchas sí podrían hacerlo. Y mientras no se aclare mejor cuáles serán las supervivientes y cuáles las más dañadas, el sector seguirá moviéndose con una volatilidad muy alta y con un sesgo claramente defensivo por parte de muchos gestores.
El dinero sigue prefiriendo hardware frente a software
La otra cara de esta historia es que el mercado sí tiene bastante claro dónde ve ahora a los beneficiarios más evidentes de la IA: en el hardware, especialmente en semiconductores. Mientras el software sigue desangrándose, el ETF VanEck Semiconductor ha sido uno de los grandes ganadores del rally reciente.
La lógica es directa. Si la IA sigue expandiéndose con esta velocidad, primero ganan quienes venden la infraestructura física que la hace posible. El software, en cambio, todavía tiene que demostrar qué parte de su negocio será reforzada por la IA y qué parte corre el riesgo de ser canibalizada por ella.