Goldman Sachs descarta una burbuja en la IA, aunque reconoce paralelismos con los noventa

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Capitalbolsa | 10 nov, 2025 13:51 - Actualizado: 19:11
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La fiebre por la inteligencia artificial (IA) sigue marcando el pulso de los mercados, y las valoraciones de las grandes tecnológicas alimentan el debate sobre si estamos ante una nueva burbuja.

Sin embargo, Goldman Sachs considera que aún no se dan las condiciones para un estallido como el de finales de los noventa. En su último informe, recogido por el periodista Jules Rimmer (MarketWatch), los estrategas del banco afirman que la actual bonanza de la IA “todavía tiene margen para seguir avanzando”, aunque con riesgos crecientes que los inversores no deberían ignorar.

1. La comparación inevitable con la burbuja “dot-com”

El paralelismo con la burbuja tecnológica de 1998–2000 es inevitable: altas valoraciones, euforia inversora y promesas de disrupción. Pero, como explica Goldman Sachs, el entorno macro actual es diferente. En los noventa, el auge del gasto en inversión coincidió con una caída del ahorro de los hogares, un repunte de la deuda corporativa, ampliación de diferenciales de crédito y fuerte volatilidad bursátil. Hoy, ninguna de esas señales de desequilibrio estructural está presente.

Los estrategas Dominic Wilson y Vickie Chang destacan que la rentabilidad corporativa sigue siendo sólida, el apalancamiento es moderado y los balances empresariales aún mantienen posiciones de caja positivas. Además, los hogares conservan niveles estables de ahorro, lo que elimina uno de los detonantes clásicos de las crisis especulativas.

2. La IA: un boom, no una burbuja

Goldman Sachs insiste en que el auge de la inteligencia artificial es un ciclo de inversión, no una burbuja especulativa. Las valoraciones son elevadas, sí, pero “las ganancias robustas sustentan el comportamiento de las acciones”, subraya el banco. En su análisis, los estrategas recuerdan que una burbuja solo existe cuando los precios se desligan por completo de los fundamentos económicos, algo que aún no se observa en los valores ligados a la IA.

Empresas como Meta, Alphabet, Amazon o Nvidia han incrementado sus emisiones de deuda para financiar proyectos estratégicos, pero sin un deterioro notable en su rentabilidad o flujo de caja. Tampoco hay señales de una expansión desmedida del crédito ni de una caída abrupta en la calidad de los activos financieros.

3. Cómo posicionarse: prudencia sin renunciar al potencial

Goldman Sachs recomienda no dejar las carteras expuestas en exceso a una eventual corrección, pero tampoco abandonar el sector. Una de las estrategias sugeridas es utilizar opciones call para participar del potencial alcista de la IA, limitando el riesgo a la prima pagada. Esta táctica permite capturar beneficios si la tendencia continúa, sin asumir pérdidas significativas en caso de una corrección brusca.

El banco también propone posicionarse para un posible ensanchamiento de los diferenciales de crédito y mayor volatilidad en el tramo largo de la curva de renta variable, incluso si el ciclo de la IA mantiene su fuerza durante los próximos 12 a 24 meses. Es, en esencia, una invitación a combinar exposición táctica y gestión del riesgo en un entorno de alto crecimiento y elevada incertidumbre.

4. Ecos del pasado, pero con fundamentos más sólidos

Aunque Goldman Sachs reconoce algunos paralelismos con el periodo 1997–1998 —como el incremento del gasto corporativo, los acuerdos de financiación entre grandes tecnológicas o el papel expansivo de la Reserva Federal—, subraya que la magnitud del fenómeno actual es menor y más controlada. Los beneficios empresariales no muestran deterioro, los spreads de crédito permanecen contenidos y la volatilidad implícita aún no ha repuntado de forma estructural.

En consecuencia, el banco concluye que “las tendencias recientes tienen margen para continuar y existe todavía un amplio recorrido para la historia de la inteligencia artificial”.

5. Conclusión

La tesis de Goldman Sachs, sintetizada por Jules Rimmer, es clara: no estamos en una burbuja de IA, aunque el sector muestra rasgos de exuberancia. Las condiciones macroeconómicas y corporativas siguen siendo estables, lo que respalda una visión constructiva a medio plazo. Sin embargo, el tono del banco es prudente: los inversores deben disfrutar del recorrido, pero con cinturón de seguridad puesto.

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