Europa en máximos de optimismo: los gestores apuestan por un 2026 de ganancias y revisiones al alza.
Según el informe original de BofA, el panorama de crecimiento empieza a mostrar una mejora clara en Europa. Una amplia mayoría —prácticamente tres de cada cuatro encuestados— anticipa un avance económico más sólido para los próximos doce meses, el nivel más alto desde 2021.
Ese renovado optimismo se concentra especialmente en Alemania, donde el apoyo fiscal ha vuelto a levantar la confianza tras el bache de octubre. En paralelo, la expectativa de recortes del BCE ha dejado de ser vista como un motor clave del sentimiento positivo.
El estudio al que hace referencia el documento apunta también a un giro en la percepción global: por primera vez en lo que va de año, un leve saldo neto de participantes prevé un entorno económico mundial más favorable. La visión de “soft landing” continúa siendo el escenario dominante, pero el grupo que apuesta por el “no-landing” —crecimiento firme sin desaceleración— sigue expandiéndose y marca su lectura más elevada desde enero.
En Estados Unidos, el informe original subraya que el mercado laboral continúa siendo el principal motivo de inquietud para los inversores: casi dos tercios lo consideran el mayor riesgo bajista para la economía global. Sin embargo, esa preocupación no se traduce en una demanda de actuación urgente. El consenso mantiene que la posibilidad más verosímil para los mercados sigue siendo un entorno de crecimiento resistente y una inflación más persistente de lo deseado. Al mismo tiempo, el temor a una burbuja en inteligencia artificial vuelve a ganar peso como “tail risk”, aunque no lo suficiente como para empañar un sesgo más constructivo hacia la renta variable.
En cuanto a Europa, el informe original destaca un nivel de optimismo que roza máximos históricos. Cerca del 80% de los encuestados prevé avances en las bolsas europeas a corto plazo, y más del 90% anticipa subidas durante el próximo año. La tesis predominante es que las revisiones al alza de beneficios serán el catalizador principal. Además, el FOMO continúa aumentando: cada vez más gestores temen que reducir exposición les haga perderse un tramo adicional del rally. Aun así, Europa ha cedido algo de atractivo relativo frente a los mercados emergentes, que son ahora la región global favorita. Para 2026, los inversores ven a las bolsas internacionales —especialmente emergentes— como la clase de activo con mejor comportamiento previsto.
En estilo sectorial, la encuesta analizada muestra un repunte del apetito por los cíclicos, aunque sin extenderse a las small caps, que dejan de mostrar la infraponderación previa pero tampoco ganan protagonismo. Los bancos vuelven a situarse como el sobrepeso más consensuado en Europa, seguidos por utilities y salud. En el extremo contrario, distribución, medios y alimentación-bebidas permanecen como los menos atractivos. De cara al próximo año, se espera que salud, materiales y financieros lideren la rentabilidad sectorial. A nivel geográfico, Alemania continúa siendo la bolsa favorita, mientras que Francia se mantiene como la menos apreciada por los participantes.