Entre la euforia y la gestión del riesgo.

Por Javier Molina, analista de Mercados de eToro

CapitalBolsa
Capitalbolsa | 30 jun, 2025 09:28
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El mercado está en uno de esos momentos de exceso de confianza, donde muchos inversores bajan la guardia y asumen más riesgo del que deberían sin que de momento, eso signifique tener que salir del mismo.

El SP500 ha borrado todo el tramo bajista provocado por las tensiones arancelarias de Trump y marca nuevos máximos históricos. La narrativa ha girado por completo, con una Casa Blanca que ya no busca tensionar, sino estimular. Se despejan tarifas, se habla de recortes fiscales y la Fed puede estar cerca de la primera rebaja de tipos del año, apuntando a la posibilidad de una nueva fase expansiva. De hecho, hemos visto el rebote más rápido tras una caída del 20% en la historia reciente, con solo 57 sesiones necesarias para recuperar dichas pérdidas.

Así las cosas, Wall Street tendrá la vista puesta la próxima semana en dos frentes clave. Por un lado, la votación del ambicioso paquete legislativo "One Big Beautiful Act", que los republicanos del Senado quieren aprobar antes del 4 de julio. Y de otro, el dato de empleo de junio en Estados Unidos, que se publica este jueves y puede marcar el tono para los próximos movimientos de la Fed. Jerome Powell ha reiterado su enfoque de “esperar y ver” y hablará el 1 de julio en el foro del BCE en Portugal. Además, aunque la agenda de resultados es ligera, habrá atención en la publicación de las entregas de vehículos del segundo trimestre, especialmente las de Tesla, previstas para el miércoles.

En este entorno, entender y analizar los flujos de capital ayudan a leer lo que realmente está ocurriendo bajo la superficie. A pesar de que Estados Unidos ha recibido en el acumulado anual unos 165.000 millones de dólares en fondos de renta variable en lo que va de año, lo que supone estar de camino hacía su tercer mayor registro anual, el desglose semanal revela matices importantes. Desde mediados de abril, los flujos netos son solo de 3.000 millones, y en 11 de las últimas 14 semanas, los fondos centrados en acciones estadounidenses han registrado salidas.

Por contraste, Europa ha experimentado una rotación significativa. En febrero, los fondos centrados en renta variable europea acumulaban apenas 4.600 millones. Hoy superan los 46.000 millones, multiplicando por diez su volumen. Este cambio de ritmo sugiere que parte del capital institucional está buscando alternativas, ya sea por valoración, por diversificación o por agotamiento relativo de Estados Unidos.

Mientras tanto, el inversor minorista vuelve a ser protagonista. Ha regresado con fuerza renovada tras la caída de abril, apostando por los ganadores del ciclo (IA, semiconductores, small caps), asumiendo riesgo con opciones Call (récord de volumen), apalancamiento y ETFs temáticos. Su presencia alimenta el rally… pero también puede amplificar una corrección si cambia el sentimiento. El desacople entre institucionales rezagados y “retail” acelerado es una fuente potencial de volatilidad futura.

A nivel macro, las señales son mixtas. Se desacelera la creación de empleo en Estados Unidos, la inflación se modera en Europa, y los PMI muestran una expansión tibia. Todo apunta a un entorno de crecimiento débil pero estable.

En medio de los titulares que hablan de incertidumbre, hay un dato que no falla y que puede ser clave para entender el devenir de los mercados en el corto plazo: los diferenciales de crédito, que siguen estables y en zona optimista. El high yield (bonos basura) se ha estrechado hasta los 304 puntos básicos, lejos de los niveles de estrés vistos en abril. Este dato, muchas veces ignorado, es clave para detectar si hay riesgo real de recesión. Hoy por hoy, no lo hay.

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