El S&P 500 está terminando un mes difícil. ¿Por qué abril podría ser mejor?
- Abril suele ser uno de los mejores meses del año para la bolsa estadounidense en términos históricos.
- Tras un marzo muy débil, el mercado podría encontrar algo de alivio estacional en el arranque del segundo trimestre.
- La guerra con Irán, el petróleo y la incertidumbre electoral siguen siendo focos de riesgo para el S&P 500.
El S&P 500 cierra marzo con un balance claramente negativo, pero la historia ofrece un pequeño respiro a los inversores: abril suele ser uno de los meses más favorables del año para la renta variable estadounidense. Tras varias semanas marcadas por la tensión geopolítica, el repunte del petróleo y los temores inflacionistas, el mercado entra ahora en un periodo que, en otras ocasiones, ha servido para estabilizar el tono y recuperar parte del terreno perdido.
Abril parte con una ventaja histórica
Según los datos históricos citados por el autor original, abril ha sido tradicionalmente el segundo mejor mes del año para el S&P 500, solo por detrás de noviembre. La media de avance ronda el 1,4%, lo que da cierto apoyo a la idea de que el cambio de trimestre puede traer un entorno algo más favorable para las bolsas.
Jeffrey Hirsch, editor del Stock Trader’s Almanac, recuerda además que el primer mes de cada trimestre suele comportarse mejor que el resto en los grandes índices estadounidenses. Esa pauta no garantiza nada, por supuesto, pero sí ofrece un argumento estadístico para pensar que abril podría ser menos hostil que marzo.
Marzo deja una herida abierta
El problema es que el mercado llega a abril con desgaste acumulado. En marzo, el S&P 500 cayó más de un 5%, firmando su peor descenso mensual desde marzo de 2025. El detonante ha sido una combinación incómoda: la guerra entre Estados Unidos e Irán, la subida del precio del crudo y la persistencia de las dudas sobre inflación y crecimiento.
Ese contexto ha dejado a muchos inversores en modo defensivo. Aunque el patrón estacional sea positivo, el mercado sigue extremadamente condicionado por la evolución del conflicto en Oriente Medio y, en particular, por todo lo relacionado con el estrecho de Ormuz. Mientras no haya visibilidad sobre ese frente, será difícil que el rebote gane verdadera consistencia.
El año electoral también complica el panorama
A eso se suma otro factor: 2026 es año de elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos. Y ahí la estadística ya no resulta tan amable. Desde 1950, el S&P 500 ha registrado en abril una caída media del 0,3% en este tipo de ejercicios, reflejo de la mayor incertidumbre política y del temor a cambios en la agenda económica.
Hirsch recuerda que el segundo y el tercer trimestre de los años de midterms suelen ser, de hecho, el tramo más flojo de todo el ciclo electoral de cuatro años. Es decir, aunque abril tenga buen historial en términos generales, el componente político puede restarle parte de ese impulso esta vez.
Un posible alivio, pero no una salida definitiva
La conclusión es bastante clara. El mercado entra en abril con cierto apoyo histórico y con la posibilidad de ver un comportamiento más constructivo tras un trimestre duro. Pero esa mejora potencial convive con demasiadas incógnitas macro y geopolíticas como para hablar de una recuperación sólida y despejada.
Según la visión recogida en el texto original, el escenario más probable es que el mercado siga moviéndose con cautela durante un tiempo, intentando digerir el conflicto en Oriente Medio, el impacto del petróleo y el calendario político estadounidense. Puede haber rebote, pero probablemente dentro de un entorno todavía frágil.