El FMI vuelve a avisar: Los mercados ya no pueden mirar hacia otro lado
Puntos clave
- El último Fiscal Monitor del FMI advierte de un deterioro en la trayectoria de deuda de las economías desarrolladas y anticipa que la deuda pública global alcanzará el 100% del PIB antes de lo previsto.
- Estados Unidos y China son los principales responsables del empeoramiento, mientras que dentro del mundo desarrollado el Reino Unido presenta una dinámica relativamente más favorable que otros grandes países.
- Julius Baer mantiene una visión constructiva sobre duración en el tramo medio de la curva, al considerar que las primas a plazo ya compensan buena parte del riesgo fiscal.
El último Fiscal Monitor del Fondo Monetario Internacional vuelve a poner sobre la mesa un mensaje incómodo para los mercados: la trayectoria de deuda soberana en las economías desarrolladas continúa deteriorándose y lo hace, además, en un momento en el que el crecimiento reciente debería haber ayudado a recomponer parte del margen perdido tras años de fuerte expansión fiscal. No ha ocurrido así. Y ese es precisamente el problema.
Según resume Afonso Borges, del equipo de renta fija de Julius Baer, la deuda pública mundial alcanzará el 100% del PIB en 2029, un año antes de lo que se estimaba anteriormente. El deterioro viene impulsado sobre todo por Estados Unidos y China, pero la lectura más relevante no está solo en el dato agregado, sino en la divergencia cada vez más visible entre unas economías desarrolladas y otras.
El FMI alerta: la deuda sigue subiendo pese al buen entorno reciente
Uno de los puntos más llamativos del informe es que, incluso tras un par de años relativamente favorables desde el punto de vista económico, los gobiernos de las economías desarrolladas no han sido capaces de reducir deuda de forma significativa. Eso implica que llegan a futuros episodios de crisis con menos colchón fiscal del que sería deseable. En otras palabras, el margen de maniobra para responder al próximo gran shock es ahora más estrecho.
En el caso de Estados Unidos, el FMI vuelve a insistir en un asunto especialmente sensible: el aumento constante de la emisión de deuda está erosionando parte de la prima de seguridad que tradicionalmente acompañaba al Treasury. Si esa prima se comprime, el resultado natural es un encarecimiento del coste de financiación, no solo para Washington, sino también con efectos indirectos sobre los mercados globales.
El verdadero mensaje del FMI no es que la deuda sea alta. Eso ya lo sabía el mercado. Lo relevante es que sigue empeorando incluso cuando el ciclo había ofrecido una oportunidad razonable para empezar a corregirla.
Estados Unidos: más deuda, más intereses y más vulnerabilidad
El informe proyecta que la deuda bruta del Gobierno estadounidense subirá hasta el 135,5% del PIB en 2029, frente al 123,9% registrado al cierre del año pasado. Además, los pagos por intereses se acercarían al 5% del PIB en 2030, una cifra que empieza a ser incómodamente alta incluso para una economía del tamaño y la profundidad financiera de Estados Unidos.
Julius Baer destaca también la advertencia del FMI sobre la mayor dependencia de emisiones a corto plazo, algo que eleva la frecuencia de refinanciación y deja al Tesoro más expuesto a cambios bruscos de mercado. Es un riesgo real, aunque la firma matiza que esa composición de la emisión responde a un marco de optimización de deuda sujeto a revisión continua por parte de las autoridades estadounidenses.
Europa: una fotografía mucho menos homogénea
En la eurozona, la deuda pública agregada aumentaría de forma bastante más moderada, hasta el 89% del PIB en 2029, desde el 87,1% actual. Pero dentro de Europa las diferencias son importantes. El informe apunta a un panorama más complicado para Francia y Alemania, mientras que la periferia presenta una evolución más estable o incluso relativamente positiva.
Ese matiz desmonta parte de los clichés más repetidos en mercado. La idea de que los viejos riesgos periféricos vuelven a ser el gran foco puede sonar bien como titular, pero no refleja del todo la realidad actual. Hoy la divergencia fiscal dentro de Europa no se explica tanto por el viejo esquema centro-periferia, sino por trayectorias nacionales mucho más heterogéneas.
Reino Unido destaca relativamente frente a otros mercados desarrollados
Uno de los puntos que subraya Julius Baer es la situación del Reino Unido. Frente a otros mercados desarrollados, la dinámica de deuda británica resulta algo más favorable, con una subida del ratio deuda/PIB de solo 1,2 puntos en los próximos cuatro años. Eso no convierte al país en un refugio perfecto, pero sí mejora su posición relativa frente a varios de sus comparables.
De hecho, la firma destaca que los gilts británicos han sufrido una de las ventas más intensas desde el inicio de la guerra con Irán. Y considera que, una vez se disipe parte del ruido geopolítico, el mercado podría volver a centrarse en fundamentales, favoreciendo una caída relativamente más intensa de las rentabilidades en Reino Unido.
Julius Baer mantiene una visión positiva sobre duración en el tramo medio
Pese a este empeoramiento fiscal, Julius Baer no adopta una visión pesimista sobre toda la deuda soberana desarrollada. Al contrario. Considera que buena parte de este deterioro ya está bastante incorporado en precio y que las primas a plazo ofrecen una compensación razonable para alargar duración en el tramo medio de la curva, especialmente entre cinco y diez años.
La firma prefiere ese segmento frente al tramo corto, donde la incertidumbre sobre política monetaria sigue siendo más elevada. La lógica es clara: si el riesgo fiscal estructural ya está relativamente reflejado en los precios, el tramo medio puede ofrecer una relación rentabilidad-riesgo más atractiva que otras partes de la curva.
En conjunto, el mensaje es bastante claro. El Fiscal Monitor del FMI refuerza la preocupación sobre la sostenibilidad fiscal en los mercados desarrollados, pero no obliga necesariamente a abandonar la deuda soberana. Lo que sí exige es ser más selectivo. Y, según Julius Baer, esa selectividad hoy favorece una posición constructiva en duración, especialmente en el tramo medio de la curva y con una atención especial a los fundamentales relativos de cada país.