Dividendos ya no bastan: el giro clave que muchos inversores están pasando por alto
- Para buscar ingresos en 2026, Morningstar sugiere ir más allá del dividendo e incluir recompras.
- Las recompras en el S&P 500 superaron el billón de dólares en los 12 meses hasta sept. 2025.
- Combinar dividendos + recompras puede dar una cartera más parecida al mercado y menos sesgada a sectores “clásicos”.
Los inversores que priorizan los ingresos de cartera en 2026 quizá deban actualizar el enfoque clásico. Según explica Morningstar en el medio original, centrarse solo en los pagadores de dividendos “de toda la vida” puede dejar fuera una parte importante del mercado, especialmente en un entorno donde muchas compañías prefieren retribuir al accionista vía recompras de acciones en lugar de aumentar el dividendo.
El dato es contundente: durante los 12 meses hasta septiembre de 2025, las recompras de acciones entre las empresas del S&P 500 superaron el billón de dólares, con un crecimiento del 11% frente al año anterior. Solo en el tercer trimestre, las empresas compraron unos 249.000 millones, casi un 10% más que en el mismo periodo del año previo.
La estrategia: “ingresos totales” (dividendo + recompras)
La idea es simple: si el inversor busca rentabilidad recurrente, no debería mirar solo el dividendo, sino el capital retornado al accionista en sentido amplio. Incorporar empresas que recompran acciones junto a pagadores de dividendos, según el estratega citado por el medio original, ayuda a construir una cartera más cercana al comportamiento del mercado y menos concentrada en sectores tradicionales.
En otras palabras: aislar solo compañías con dividendos suele llevar a una exposición más fuerte a banca, utilities, energía o consumo defensivo. En cambio, añadir recompras permite capturar también empresas de crecimiento y de “nueva economía”, que muchas veces remuneran al accionista recortando el número de acciones en circulación, lo que eleva el beneficio por acción y puede apoyar la cotización.
Metáfora que resume el concepto: el dividendo es un compromiso estable y el mercado castiga cuando se recorta; la recompra es más flexible y suele activarse cuando la dirección cree que la acción está barata.
Evidencia: mejor comportamiento que el “alto dividendo”
Para ilustrar el impacto, Morningstar pone sobre la mesa el rendimiento de sus índices. El índice que combina dividendos y recompras habría logrado una rentabilidad anual del 16,2% en los últimos tres años (hasta el 19 de diciembre), frente al 13,4% del índice centrado en alto dividendo. En ese mismo periodo, el índice amplio de mercado avanzó un 22,8%.
La lectura no es que esta estrategia “gane siempre”, sino que puede ser una forma de buscar ingresos sin sacrificar tanto la exposición a las áreas del mercado que han liderado los últimos ciclos.
¿Quién compra acciones? La “nueva economía” también devuelve capital
El reportaje destaca que, en los últimos trimestres, grandes empresas tecnológicas han concentrado una parte importante de las recompras del S&P 500. Esa es precisamente la diferencia: muchas de estas compañías no son “dividenderas” por naturaleza, pero sí son grandes retornadoras de capital vía recompra.
Además, la tendencia no parece frenarse: el texto menciona nuevos programas de recompras anunciados ya en el arranque de 2026 por parte de compañías tecnológicas y de software, una señal de que el patrón podría mantenerse.
Diversificar también significa mirar fuera de EE. UU.
Más allá de las recompras, el estratega de Morningstar sugiere que los inversores orientados a ingresos podrían considerar también la diversificación geográfica. La rentabilidad por dividendo del mercado estadounidense ronda el 1,1%, mientras que en Europa puede superar el 3%, lo que cambia el punto de partida para una cartera orientada a rentas.
Eso sí, el texto lanza una advertencia clave: perseguir el dividendo más alto puede salir caro. Un rendimiento excesivo suele ser síntoma de que el precio está cayendo o de que el mercado descuenta problemas. Y cuando una empresa está bajo presión, el dividendo es una de las primeras partidas que puede recortarse.
Conclusión: para impulsar el rendimiento en 2026, Morningstar propone un enfoque de “ingresos totales”: combinar dividendos con recompras para lograr una cartera menos sesgada, más diversificada y mejor alineada con el mercado, sin caer en la trampa de perseguir los rendimientos más altos.