"Con el fin de las tensiones entre Israel e Irán, es hora de disipar los temores geopolíticos y redistribuir el capital"
Christian Gattiker, Jefe de Investigación, Julius Baer
Con el fin de las tensiones entre Israel e Irán, es hora de disipar los temores geopolíticos y redistribuir el capital. Mantenga la diversificación y la disciplina, ya que la próxima fuente de volatilidad podría no ser geopolítica.
Los mercados se están dando cuenta de lo que parece ser el final de la última confrontación entre Israel e Irán. Tras semanas de ataques, retórica y ansiedad global, ambas partes parecen haber llegado a un punto de agotamiento mutuo. La esperada represalia de Irán tras el ataque estadounidense a sus instalaciones nucleares nunca pasó de la condena verbal y los gestos simbólicos. Por ahora, el caso parece cerrado, no por resolución, sino por desgaste. Para los inversores, esto ofrece una ventana para comenzar a disipar la prima geopolítica.
El petróleo ha retrocedido desde sus máximos recientes, la volatilidad de las acciones está disminuyendo y los activos refugio están comenzando a perder impulso. El mensaje: aprovechar esta oportunidad para redistribuir el efectivo de forma mesurada y consciente del riesgo. Si bien la guerra puede estar fuera del radar por ahora, eso no significa que estemos entrando en un período tranquilo; surgirán nuevos puntos de presión, desde económicos hasta políticos. Pero estos son más familiares y propicios para la inversión. Con la disminución de las tensiones geopolíticas, los inversores deberían comenzar a reducir la prima de riesgo acumulada en las últimas semanas.
Esto no implica un posicionamiento de riesgo generalizado, sino una redistribución mesurada del efectivo en activos que suelen liderar las fases iniciales de normalización del ciclo. Los valores financieros e industriales se beneficiarán de la estabilización de las expectativas macroeconómicas, mientras que la renta variable asiática y europea ofrece puntos de entrada atractivos, respaldados por la resiliencia de las valoraciones y las ganancias. Las empresas de pequeña y mediana capitalización podrían superar la rentabilidad a medida que la liquidez regresa a los segmentos más sensibles al ciclo.
La clave es la disciplina: la reasignación de riesgos debe ser gradual y selectiva, ya que es probable que surjan nuevos puntos de tensión, ya sean económicos, políticos o relacionados con las políticas, en lugar de la disminución de los temores geopolíticos.