Cómo un repunte vertiginoso del mercado de valores podría llevar al S&P 500 a 8.000 puntos o más.
- El S&P 500 encadena ocho semanas consecutivas de subidas y vuelve a marcar máximos históricos.
- El mercado empieza a hablar de un posible melt-up, una fase de subida acelerada alimentada por momentum y compras especulativas.
- La clave alcista no está solo en la euforia: las estimaciones de beneficios han subido más que el propio índice.
El S&P 500 atraviesa una de sus rachas más potentes de los últimos años. Según MarketWatch, el índice ha encadenado ocho semanas consecutivas de avances, su mejor secuencia desde diciembre de 2023 y una de las más fuertes desde 1952, según datos de Bespoke Investment Group.
La velocidad de la recuperación ha reavivado el debate sobre si Wall Street está entrando en una fase de melt-up: una subida rápida, intensa y difícil de frenar, impulsada por el apetito por el riesgo y el miedo de los inversores a quedarse fuera del mercado.
Un rally que empieza a incomodar
El mercado ha pasado en pocas semanas de cerrar un primer trimestre en negativo a marcar nuevos máximos históricos. Esa recuperación tan vertical empieza a generar cierta incomodidad entre algunos inversores, no tanto por la dirección del movimiento, sino por su intensidad.
Bret Kenwell, analista de eToro en Estados Unidos, reconoce que el comportamiento reciente del mercado encaja con la sensación de un melt-up. Los valores de semiconductores, en particular, han vivido una de sus mejores rachas históricas, apoyados por el entusiasmo en torno a la inteligencia artificial.
El problema de un melt-up no es que el mercado suba, sino que la subida puede empezar a depender demasiado del momentum, de las opciones y de la persecución de rentabilidad.
Micron, símbolo del exceso y del fundamento
La última señal de fuerza llegó con Micron Technology, que subió cerca de un 20% en una sola sesión y se convirtió en la duodécima compañía estadounidense en alcanzar el billón de dólares de capitalización bursátil.
Parte del movimiento habría estado impulsado por compras agresivas de opciones alcistas fuera de dinero, lo que algunos operadores interpretan como un posible gamma squeeze. En este tipo de movimientos, la cobertura de los creadores de mercado puede alimentar aún más la subida de la acción.
La duda, por tanto, no es si el impulso existe. Existe. La cuestión es cuánto de ese movimiento responde a una mejora real de beneficios y cuánto a flujos técnicos, euforia sectorial y posicionamiento especulativo.
La historia no obliga a una corrección inmediata
Aunque una racha de ocho semanas pueda parecer excesiva, los datos históricos no apuntan necesariamente a una corrección inmediata. Bespoke Investment Group analizó episodios anteriores de ocho semanas consecutivas de subidas en el S&P 500 y encontró que, en general, los retornos posteriores a doce meses han sido superiores a la media.
De hecho, tras este tipo de rachas, el índice ha registrado rentabilidades positivas a un año en la gran mayoría de los casos. Esto no elimina el riesgo de recortes de corto plazo, pero sí cuestiona la idea de que una subida intensa deba terminar automáticamente en una caída brusca.
- Corto plazo: posible aumento de volatilidad por sobrecompra y posicionamiento.
- Medio plazo: la historia no descarta nuevas subidas tras rachas fuertes.
- Clave real: si los beneficios siguen acompañando o empiezan a decepcionar.
Beneficios antes que euforia
Ed Yardeni, fundador de Yardeni Research, defiende que el mercado no debe analizarse solo por la velocidad de la subida. En los episodios clásicos de exuberancia irracional, los precios suelen subir más rápido que las estimaciones de beneficios. Esta vez, según su análisis, ocurre lo contrario.
En lo que va de año, el S&P 500 ha subido un 9,2%, mientras que las expectativas de beneficios a futuro para las compañías del índice han aumentado un 14,4%. Esto ha provocado que el PER adelantado se comprima más de un 4%.
La lectura alcista es clara: el mercado no solo está subiendo por euforia; también está recibiendo apoyo de una mejora real en las previsiones de beneficios.
El objetivo de los 8.000 puntos ya no parece lejano
Yardeni ha elevado su objetivo de cierre de año para el S&P 500 hasta los 8.250 puntos, una de las previsiones más optimistas de Wall Street. Desde los niveles actuales, el índice necesitaría un avance adicional moderado para alcanzar la zona de 8.000 puntos.
Kenwell considera que, si el cierre del Estrecho de Ormuz no deriva en una recesión global, no resulta descabellado pensar en un S&P 500 en 8.000 puntos o incluso por encima antes de final de año.
Ese escenario depende de tres condiciones: que el rally de la inteligencia artificial no pierda tracción, que los beneficios empresariales mantengan revisiones positivas y que el frente geopolítico no provoque un shock energético de gran magnitud.
Riesgo de pausa, no necesariamente de techo
Tras una subida tan vertical, una corrección táctica sería normal. El mercado llega más exigente, con sectores concretos claramente extendidos y con señales de especulación en algunas compañías ligadas a semiconductores.
Pero una pausa no implica necesariamente un techo de mercado. Mientras los beneficios sigan mejorando y la liquidez permanezca favorable, el S&P 500 puede continuar avanzando más de lo que muchos inversores consideran razonable.
En definitiva, Wall Street se mueve entre dos lecturas. La prudente advierte de que el rally empieza a parecer demasiado rápido. La alcista responde que los beneficios están subiendo todavía más deprisa que los precios. La clave estará en si esa mejora de resultados se confirma en los próximos trimestres o si el mercado ha vuelto a adelantar demasiado el futuro.