16 años de subida: ¿Está EE.UU. al borde de una década difícil para las acciones?

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Capitalbolsa | 10 nov, 2025 13:24 - Actualizado: 18:30
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El mercado de acciones estadounidense se encuentra en un ciclo alcista secular que comenzó en 2009 y que, aunque “solo” tiene 16 años, muchos estrategas ya consideran largo en el tiempo.

Según Jamie Chisholm, este periodo ha estado impulsado por políticas económicas expansivas y el sólido desempeño del sector corporativo, pero ahora algunos de los vientos de cola que lo sustentaban están cambiando, lo que plantea desafíos para la próxima década.

1. Un ciclo alcista que ha dejado huella

Desde la crisis financiera de 2008, la combinación de tipos de interés ultrabajos, estímulos fiscales y un crecimiento corporativo sostenido ha permitido a las acciones estadounidenses crecer durante más de una década y media. Estas “distorsiones de política”, como las llama Chisholm, han acortado recesiones y adelantado crecimiento futuro, mientras que otros factores, como la globalización, la desregulación y los avances tecnológicos, han permitido a las empresas capturar una parte creciente de la economía (Jamie Chisholm).

Sin embargo, muchos de estos factores están alcanzando su punto máximo o incluso comenzando a revertirse. Por ejemplo, la globalización enfrenta nuevas barreras comerciales y el largo periodo de inflación y tipos de interés a la baja ha terminado, lo que podría afectar a las acciones más sobrevaloradas (Chisholm).

2. Valoraciones históricamente altas

El S&P 500 y otros índices clave muestran niveles de valoración históricamente elevados. En particular, las acciones de crecimiento (growth) están significativamente por encima de sus fundamentales en comparación con las acciones de valor y los mercados globales (Jamie Chisholm).

  • Las acciones de crecimiento estadounidenses ajustadas por inflación superan dos desviaciones estándar sobre la tendencia a largo plazo del mercado global.
  • Las acciones de valor, en cambio, se mantienen por debajo de esta tendencia, lo que sugiere que todavía pueden ofrecer oportunidades atractivas.

El índice forward P/E de EE. UU. se sitúa en 23 veces, frente a un promedio histórico de 17, mientras que el índice de acciones globales sin EE. UU. se negocia en torno a su media histórica de 15. Esto implica que, aunque los fundamentos económicos a corto plazo como la expansión moderada y la bajada de tipos pueden seguir impulsando compras puntuales, la rentabilidad esperada en el largo plazo podría ser limitada (Jamie Chisholm).

3. Riesgos y bifurcación del mercado

Para Chisholm, el mensaje clave para los inversores es que el mercado estadounidense está cada vez más bifurcado:

  • Growth stocks, especialmente los megacaps, están extremadamente caras y ya han descontado muchas ventajas futuras.
  • Value stocks y sectores como finanzas, industria y salud ofrecen mejores perspectivas de retorno relativo.

Además, se espera que el dólar estadounidense, actualmente fuerte, pierda valor, lo que podría hacer que las acciones estadounidenses sean menos atractivas para inversores extranjeros (Jamie Chisholm).

4. Lecciones históricas

El estratega recuerda que, desde 1871, el S&P 500 ha completado cuatro ciclos alcistas y cuatro bajistas a largo plazo, con magnitudes y duraciones muy variables. Cada vez que el mercado se ha elevado tanto por encima de su línea de tendencia histórica, la década siguiente ha tendido a ofrecer retornos más bajos, lo que sugiere que los inversores deben actuar con cautela (Jamie Chisholm).

5. Estrategia para la próxima década

Aunque no se vislumbra un catalizador inmediato para un mercado bajista, Chisholm advierte que la relación riesgo/recompensa se ha deteriorado. Su recomendación para los inversores globales:

  • Diversificar fuera de las áreas sobrevaloradas del mercado estadounidense.
  • Mantener exposición a sectores más defensivos o subvalorados dentro de EE. UU., como finanzas, industrial y salud.
  • Mirar hacia acciones globales con potencial, especialmente en Europa, Japón y mercados emergentes.

En resumen, la era dorada del mercado estadounidense desde 2009 ha sido extraordinaria, pero el entorno que la ha sustentado está cambiando. Los inversores enfrentan una década desafiante, donde la prudencia, la diversificación y la selección cuidadosa de sectores serán claves para preservar y hacer crecer el capital (Jamie Chisholm).

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