Según los gráficos, se espera que otro gran repunte del mercado de valores se desarrolle en 2026

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Capitalbolsa | 02 ene, 2026 11:00
Puntos clave
  • El S&P 500 cierra 2025 en máximos tras absorber una corrección relevante sin daño técnico.
  • La estructura del mercado sigue siendo alcista, con mínimos crecientes y zonas de ruptura respetadas.
  • Si la volatilidad vuelve a moderarse, 2026 podría traer otro tramo potente al alza.

El mercado de renta variable llega al cierre de 2025 dejando una lectura técnica mucho más interesante de lo que sugieren los movimientos de corto plazo. El S&P 500 ha terminado el año cerca de máximos históricos y, lo más relevante, lo ha hecho después de digerir una corrección cercana al 6% sin que la estructura de fondo se haya deteriorado. Esa capacidad de absorber caídas y reconstruirse es una de las constantes del ejercicio.

Según explica Frank Cappelleri, el punto clave no es solo el nivel alcanzado, sino cómo el índice ha conseguido recuperar el máximo de finales de octubre. El proceso de consolidación de las últimas semanas encaja con una formación claramente alcista: no es un patrón de libro, pero sí una estructura constructiva que refuerza la idea de continuidad.

Correcciones que construyen, no que destruyen

En los últimos dos meses, el mercado ha pasado por su mayor ajuste desde la primavera, y aun así ha logrado marcar un mínimo más alto en diciembre. Este detalle es fundamental: indica que la presión vendedora pierde fuerza y que los compradores reaparecen antes que en episodios anteriores.

A lo largo de 2025 se ha repetido el mismo patrón: el mercado corrige, consolida, forma una figura alcista y acaba rompiendo al alza. Ese comportamiento se ha observado tanto a corto como a medio plazo.

Cappelleri subraya que esta dinámica se repite desde el mínimo de abril y que tiene implicaciones claras para el nuevo año. No implica que el movimiento sea inmediato ni lineal, pero sí que la tendencia sigue viva mientras esas pautas técnicas continúen funcionando.

Volatilidad: la variable decisiva para 2026

Un aspecto especialmente revelador es el comportamiento de la volatilidad. Analizando los días con subidas o caídas superiores al 1% desde 2024, se observa que los grandes movimientos se concentran en las fases correctivas. Una vez que el índice recupera máximos previos, el mercado entra en un régimen mucho más estable, con menos sobresaltos diarios.

Cada transición desde alta a baja volatilidad ha venido acompañada, históricamente, de tramos alcistas sostenidos. Ahora, tras salir de un nuevo episodio de volatilidad iniciado a finales de octubre, el S&P 500 vuelve a situarse en una posición desde la que podría no solo marcar nuevos máximos, sino extender el movimiento si se repite ese patrón.

No es un escenario garantizado. A comienzos de 2025 ya vimos cómo un rebote inicial fracasó y dio paso a una corrección más profunda. Para que 2026 sea realmente alcista, el mercado tendrá que volver a mejorar su comportamiento interno paso a paso.

La perspectiva de largo plazo sigue siendo constructiva

Ampliando el foco, el análisis en gráficos semanales y de muy largo plazo refuerza la tesis. Desde 2013, las grandes tendencias alcistas han estado precedidas por fases de consolidación y correcciones intermedias que, con el tiempo, sirvieron de base para el siguiente gran avance.

Desde esta óptica, el rally iniciado tras el mínimo de abril de 2025 aún es relativamente joven en comparación con otros ciclos alcistas de la última década. Movimientos similares se vieron tras las correcciones de 2012-2015, 2016-2018, el rebote post-Covid hasta 2021 y el tramo iniciado a finales de 2022.

La conclusión es clara: si los patrones alcistas siguen funcionando y la volatilidad vuelve a ceder, 2026 podría desarrollar otro gran tramo de mercado al alza. No por euforia, sino por pura construcción técnica de tendencia. Como resume Cappelleri, el mercado no necesita milagros; solo necesita que sus propias reglas sigan cumpliéndose.

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