Julius Baer enfría la euforia: la tregua con Irán alivia, pero no resuelve el riesgo de mercado
Yves Bonzon, Chief Investment Officer (CIO) de Julius Baer
- El alto el fuego a dos semanas alivia la tensión inmediata, pero no resuelve el riesgo de fondo.
- La caída del petróleo reduce presión inflacionaria y rebaja el miedo a una recesión global inducida por precios.
- Julius Baer mantiene una postura táctica defensiva al considerar que el entorno sigue siendo frágil.
El acuerdo de alto el fuego temporal entre las partes implicadas en el conflicto de Oriente Medio ha dado un respiro evidente a los mercados, pero no ha cambiado todavía el cuadro de fondo. Tras semanas de tensión creciente, la reapertura del estrecho de Ormuz y la tregua de dos semanas anunciada justo antes del ultimátum fijado por Donald Trump han servido para desinflar parte del miedo acumulado. Aun así, según Julius Baer, sería prematuro interpretar este movimiento como una solución estable.
Alivio inmediato en petróleo y bolsas
La reacción del mercado fue contundente. El Brent llegó a caer un 13% y las bolsas europeas registraron avances superiores al 5% en la sesión posterior al anuncio. El mensaje es claro: cualquier paso que reduzca el riesgo de interrupción en Ormuz tiene un efecto directo sobre el precio del crudo y sobre el apetito por el riesgo.
La lógica detrás del rebote es bastante simple. Un petróleo más bajo rebaja la presión sobre la inflación y reduce el temor a que el shock geopolítico termine contaminando la economía real. En un mercado obsesionado con la inflación, los tipos y el crecimiento, ese cambio de percepción tiene un impacto inmediato sobre la valoración de los activos.
Fragilidad extrema pese a la tregua
Julius Baer considera que, pese a esta mejora táctica, seguimos en un escenario de choque externo dentro de su marco de asignación táctica de activos. La firma no da por descontado que el alto el fuego se consolide, y de hecho subraya que el entorno continúa siendo extraordinariamente frágil.
La razón es evidente: nadie sabe qué ocurrirá cuando terminen estas dos semanas, e incluso dentro de ese plazo cualquier declaración agresiva, una nueva acción militar o un simple cambio de tono político podría volver a disparar la tensión. El mercado ha comprado alivio, pero no visibilidad.
Menos riesgo de recesión, pero no cero
La parte positiva es que la caída del petróleo, aunque pueda ser temporal, reduce al menos durante unos días o semanas la presión inflacionaria. Eso recorta la probabilidad de que el conflicto derive en una recesión global provocada por un nuevo shock de precios. Es una mejora real, pero limitada.
Según la visión expuesta por Julius Baer, ese riesgo ha disminuido, sí, pero no ha desaparecido. Y esa matización es clave. El mercado suele moverse muy rápido del pánico al alivio, pero en crisis de este tipo lo más peligroso no es llegar tarde al miedo, sino llegar demasiado pronto a la complacencia.