Los mercados aún subestiman los riesgos de una guerra con Irán

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Capitalbolsa | 30 abr, 2026 14:10 - Actualizado: 18:00
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Puntos clave
  • Varios inversores advierten de que el mercado sigue infravalorando los riesgos de la guerra con Irán.
  • El Brent ha llegado a tocar máximos de cuatro años, aunque después ha moderado parte del avance.
  • La curva del petróleo sigue anticipando una resolución relativamente rápida del conflicto, algo que algunos gestores consideran demasiado optimista.

Los mercados vuelven a mirar al petróleo con preocupación. El Brent ha llegado a tocar máximos de cuatro años después de conocerse nuevas informaciones sobre posibles acciones militares de Estados Unidos contra Irán y sobre el mantenimiento del bloqueo del Estrecho de Ormuz. Aunque el crudo moderó después parte de la subida, varios inversores advierten de que el mercado sigue valorando el conflicto como si una solución estuviera cerca.

Según CNBC, la preocupación de fondo es que los activos financieros han seguido mostrando una notable resistencia durante la guerra de Irán, apoyados en los resultados empresariales, el optimismo tecnológico y la expectativa de que el shock energético sea temporal. Sin embargo, si el petróleo se mantiene en estos niveles o vuelve a subir, el impacto sobre inflación, márgenes empresariales y crecimiento puede ser mucho más relevante.

El mercado sigue apostando por una solución rápida

Uno de los elementos más llamativos está en la estructura de la curva del petróleo. Desde el inicio de la guerra, el mercado se mantiene en backwardation, es decir, los contratos de corto plazo cotizan por encima de los vencimientos más lejanos.

Esta estructura indica que el mercado espera tensión inmediata, pero también cierta normalización posterior. Dicho de otra forma: los inversores siguen descontando que el conflicto acabará resolviéndose y que los precios energéticos se estabilizarán más adelante.

El problema, según algunos gestores, es que esa lectura puede ser demasiado complaciente. Si el Estrecho de Ormuz continúa bloqueado durante mayo o si aumentan las acciones militares, la presión sobre inventarios y productos refinados podría intensificarse.

La curva del petróleo está enviando un mensaje optimista: tensión ahora, normalización después. El riesgo es que esa normalización tarde más de lo que el mercado está descontando.

El verdadero problema puede estar en los productos refinados

Patrick Armstrong, de Plurimi Group, considera que el mercado no está valorando suficientemente el impacto a largo plazo del conflicto. A su juicio, la curva del petróleo parece asumir que Ormuz reabrirá pronto y que todo volverá a la normalidad, pese a que durante semanas han dejado de circular millones de barriles diarios.

El riesgo no se limita al crudo. La presión empieza a ser más visible en productos refinados como diésel, combustible para aviación y gasolina. Si los inventarios caen hasta niveles críticos, los compradores tendrán que pagar precios mucho más altos para asegurar suministro, lo que elevaría los márgenes de las refinerías pero presionaría a consumidores y empresas.

Bill Perkins, de Skylar Capital, va en la misma línea. Advierte de que el impacto real de la crisis energética puede sentirse con retraso, porque el petróleo que ya está en tránsito tarda semanas en llegar a sus destinos finales. Por eso, incluso aunque la situación se estabilizara pronto, el ajuste logístico no sería inmediato.

Un riesgo directo para inflación, consumo y beneficios

El impacto macroeconómico puede volver al centro del mercado si el petróleo se mantiene en niveles elevados. Un crudo caro encarece transporte, energía, materias primas industriales y costes empresariales. También reduce la renta disponible de los hogares y puede debilitar el consumo.

Neil Birrell, de Premier Miton Investors, advierte de que este movimiento del petróleo puede ser el catalizador que obligue a cambiar el sentimiento y el posicionamiento de largo plazo. Hasta ahora, los mercados han tratado el shock como algo temporal. Pero si los precios se estabilizan en niveles altos, el daño sobre beneficios empresariales puede ser más visible.

El riesgo para la bolsa no es solo una subida puntual del Brent: es que el petróleo alto se convierta en un impuesto persistente sobre consumo, márgenes y crecimiento.

La energía vuelve como cobertura frente a estanflación

En este entorno, algunos gestores consideran que las compañías energéticas vuelven a actuar como cobertura frente a un escenario de estanflación: más inflación, menor crecimiento y presión sobre activos de riesgo.

Armstrong sostiene que las acciones energéticas pueden ofrecer diversificación precisamente porque tienden a comportarse mejor cuando otros sectores sufren por el encarecimiento del petróleo. Si el crudo se mantiene alto durante más tiempo, productores, refinerías e infraestructuras energéticas podrían seguir capturando beneficios superiores.

La otra cara de la moneda está en sectores consumidores de energía: aerolíneas, transporte, industria intensiva, química, consumo discrecional y compañías con márgenes estrechos. En estos casos, el petróleo alto puede convertirse en un obstáculo serio.

El escenario positivo: paz y normalización logística

No todos los analistas son pesimistas. Perkins señala que un acuerdo de paz podría venir acompañado de incentivos para Irán y de una relajación de sanciones, lo que tendría un efecto bajista sobre los precios energéticos. Además, la liberación de reservas estratégicas en distintos países también puede ayudar a contener el mercado.

El problema es el calendario. Incluso si hubiera una desescalada, habría que resolver la logística de los barcos, normalizar rutas, recomponer inventarios y estabilizar los productos refinados. Por tanto, la mejora podría tardar en trasladarse plenamente a los precios finales.

En conjunto, el mensaje es claro: el mercado sigue actuando como si el shock energético fuera temporal, pero los riesgos de una guerra más larga, inventarios ajustados y escasez de productos refinados no están plenamente descontados. Si Ormuz no se normaliza pronto, el petróleo puede volver a ser el factor que obligue a revisar inflación, tipos, beneficios empresariales y valoración de las bolsas.

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