Federated Hermes: "Si los precios de la energía se mantienen elevados, Europa será una de las regiones económicas más perjudicadas”

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Capitalbolsa | 04 jun, 2026 09:17
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Puntos clave
  • Federated Hermes advierte de que el encarecimiento de la energía está deteriorando las perspectivas de la Eurozona.
  • La Comisión Europea ya ha rebajado su previsión de crecimiento para 2026 y ha elevado la estimación de inflación.
  • El desenlace del conflicto entre Estados Unidos e Irán será clave para determinar si el shock energético es temporal o persistente.

La crisis energética vuelve a convertirse en una amenaza directa para la economía europea. Según Federated Hermes, el fuerte aumento de los precios de la energía está frenando el crecimiento de la Eurozona y puede convertirse en un problema mayor si el conflicto entre Estados Unidos e Irán se prolonga.

La gestora advierte de que Europa sería una de las regiones más perjudicadas en un escenario de energía persistentemente cara, debido a su elevada dependencia exterior y a la sensibilidad de su industria a los costes energéticos.

Menos crecimiento y más inflación

Federated Hermes recuerda que, a comienzos de año, se esperaba que la Unión Europea creciera un 1,4% en 2026, con una inflación ligeramente superior al 2%. Sin embargo, en mayo la Comisión Europea revisó sus previsiones: ahora estima un crecimiento del PIB del 1,1% y una inflación del 3,1%.

El motivo principal de este deterioro es el shock energético. Un petróleo y un gas más caros reducen la renta disponible de los hogares, elevan los costes de las empresas y complican el margen de actuación del Banco Central Europeo.

El riesgo para Europa es claro: menor crecimiento, inflación más persistente y menos margen para que el BCE relaje la política monetaria con rapidez.

Ormuz vuelve a ser el punto crítico

Según Federated Hermes, las perspectivas a corto plazo dependen en gran medida de la evolución geopolítica. Si Estados Unidos e Irán avanzan hacia una solución y el estrecho de Ormuz vuelve a operar con normalidad, el repunte inflacionista podría ser temporal.

En ese escenario, el BCE podría mirar parcialmente más allá del impacto inicial del shock energético, especialmente si no se traslada de forma duradera a salarios y precios de servicios.

El escenario negativo sería el contrario: un conflicto enquistado, precios energéticos elevados durante más tiempo y un deterioro más amplio del crecimiento mundial. En ese caso, Europa estaría entre las regiones más vulnerables.

El BCE, ante una decisión incómoda

El problema para el Banco Central Europeo es que un shock energético combina dos fuerzas difíciles de gestionar: más inflación y menos crecimiento. Si la inflación sube por energía, recortar tipos demasiado pronto puede alimentar dudas sobre la credibilidad del banco central. Pero mantener tipos altos durante demasiado tiempo puede agravar la desaceleración.

Por eso, el BCE probablemente intentará ganar tiempo y observar si el encarecimiento energético se estabiliza o si empieza a trasladarse a otros componentes de la inflación.

La Eurozona vuelve a enfrentarse a su talón de Aquiles: depende demasiado de una energía que no controla. En un entorno de tensión geopolítica, esa debilidad se convierte rápidamente en menor crecimiento y más presión sobre los márgenes empresariales.

Sectores más expuestos

Para los mercados, el impacto no será homogéneo. Los sectores más sensibles a un escenario de energía cara serían:

  • Industria intensiva en energía, especialmente química, acero, papel, cemento y vidrio.
  • Automóvil, por su sensibilidad al ciclo económico y a los costes industriales.
  • Aerolíneas y transporte, directamente afectados por el precio del combustible.
  • Consumo discrecional, si el encarecimiento energético reduce la renta disponible de los hogares.

En cambio, sectores como energía, determinadas utilities y compañías con capacidad de trasladar precios podrían comportarse relativamente mejor si el shock se prolonga.

La conclusión es que el mercado europeo vuelve a quedar atrapado entre dos riesgos: una inflación que no baja lo suficiente y un crecimiento que pierde tracción. Mientras el conflicto en Oriente Medio siga abierto, esa combinación seguirá pesando sobre las bolsas de la región.

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