El oro pierde terreno tras el fin del short squeeze: el mercado gira la vista hacia los datos clave de EE.UU.

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Capitalbolsa | 17 nov, 2025 16:27
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Contexto fundamental

El oro terminó borrando prácticamente todo el avance de la semana después de que el short squeeze que lo había impulsado se desinflase.

Este giro no responde a un cambio estructural en los fundamentales, sino a un ajuste técnico en un mercado que sigue muy pendiente de los datos clave de Estados Unidos de cara a la reunión de la Fed de diciembre. Las probabilidades de un recorte en esa cita han caído alrededor del 40%, un factor que ha enfriado el apetito comprador, tal y como recuerda periódicamente Giuseppe Dellamotta.

En esencia, el oro continúa moviéndose al ritmo de los datos macro: referencias sólidas, especialmente en el mercado laboral, tienden a presionar a la baja al metal al reducir el margen de nuevas bajadas de tipos; datos débiles, por el contrario, le dan soporte al reforzar la idea de una Fed más dovish. En el plano de largo plazo, y como señala Giuseppe Dellamotta, el sesgo sigue siendo alcista: los rendimientos reales tienden a moderarse y la reacción del banco central apunta a un entorno menos restrictivo, aunque en el corto plazo cualquier repricing más hawkish puede pesar con fuerza sobre el precio.

Gráfico diario: directriz clave y zonas de oportunidad

En el gráfico diario, el oro no logró consolidar la ruptura por encima de la zona de los 4.155 dólares y acabó devolviendo prácticamente toda la subida semanal. El área realmente interesante para el comprador disciplinado sigue situándose más abajo, cerca de la gran directriz alcista principal, donde el ratio riesgo–beneficio mejora de forma notable para posicionarse de nuevo de cara a un eventual máximo histórico.

Desde el lado bajista, el planteamiento es simétrico: una ruptura clara y sostenida por debajo de esa directriz mayor abriría la puerta a un tramo correctivo más profundo, con objetivo en torno a los 3.312 dólares. Ese nivel funcionaría como siguiente referencia importante de soporte en la estructura de medio plazo, según el enfoque técnico descrito por Giuseppe Dellamotta.

Gráfico de 4 horas: soporte intermedio en 4.020

En el gráfico de cuatro horas, aparece un soporte clave en la zona de los 4.020 dólares. Si el precio retrocede hacia este nivel, es razonable esperar que los compradores intenten defenderlo, con stops relativamente ajustados por debajo de la zona de soporte para buscar un nuevo impulso hacia máximos.

Si, por el contrario, el precio perfora esa zona con claridad, el control pasaría a los vendedores, que podrían presionar al metal hacia la gran directriz principal. En este marco temporal, la zona 4.020 actúa como punto de equilibrio táctico en el que se mide la fuerza real de la corrección.

Gráfico de 1 hora: directriz bajista de corto plazo

En el gráfico horario, el momentum sigue marcado por una directriz bajista de corto plazo que define la secuencia de máximos decrecientes. Mientras esa línea de tendencia permanezca vigente, los vendedores cuentan con una referencia clara para seguir presionando, apoyándose tanto en la propia directriz como en la resistencia de los 4.155 dólares.

Los compradores, por su parte, necesitan una ruptura limpia y sostenida por encima de la directriz y de la zona de resistencia para reabrir un escenario de tramo alcista convincente. Tal y como destaca Giuseppe Dellamotta, el corto plazo está dominado por este pulso entre la presión bajista de la directriz y los intentos de reentrada de dinero comprador en cada corrección.

Próximos catalizadores

La semana viene cargada de referencias macroeconómicas capaces de generar movimientos bruscos en el oro. Mañana se publican los datos semanales de empleo privado (ADP), el miércoles conoceremos las actas de la Fed, el jueves llegará el informe de empleo atrasado (NFP) junto con las peticiones de subsidio por desempleo, y el viernes se cerrará el bloque con los PMIs preliminares.

En resumen, el oro se encuentra en un punto de equilibrio delicado: mantiene una tendencia alcista de fondo, pero sufre la presión de corto plazo derivada de la reevaluación constante de las expectativas de tipos. Para los inversores, como sugiere Giuseppe Dellamotta, la clave está en combinar la lectura macro con los niveles técnicos: usar soportes y directrices para afinar la entrada, y dejar que los datos marquen el ritmo de la siguiente gran ruptura.

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