Europa rebota, pero marzo deja un daño profundo en las bolsas del continente
Link Securities
- Europa cerró ayer al alza, pero marzo ha sido el peor mes para sus bolsas desde 2022 y muchos índices han entrado en corrección.
- El repunte del petróleo y del gas ha reactivado la inflación y ha cambiado por completo las expectativas sobre los tipos de interés.
- El mercado sigue pendiente casi por completo de Oriente Medio y del discurso que Trump dará esta noche sobre Irán.
Las bolsas europeas lograron cerrar ayer con avances, aunque lo hicieron claramente lejos de los máximos intradía. Ese rebote, sin embargo, no cambia el balance de fondo: marzo ha sido el peor mes para la renta variable europea desde 2022, cuando el inicio de la guerra en Ucrania golpeó con dureza a los mercados. En apenas unas semanas, los índices han devuelto prácticamente todo lo ganado en enero y febrero, hasta el punto de que muchos de ellos han vuelto a terreno negativo en el acumulado del año.
En algunos casos, como el CAC 40 francés, el DAX alemán, el Euro Stoxx o el Euro Stoxx 50, la caída desde los máximos recientes ya supera el 10%, lo que sitúa a estos índices en corrección técnica. Detrás de este deterioro ha estado, sobre todo, el brusco encarecimiento de la energía. Tanto el petróleo como el gas han repuntado con fuerza tras el estallido del conflicto en Oriente Medio, y ese impacto ya empieza a reflejarse con claridad en la inflación de la Eurozona.
La energía vuelve a poner contra las cuerdas a Europa
Las lecturas preliminares de los IPC de marzo en las principales economías del euro han confirmado lo que el mercado temía: la subida del coste energético vuelve a presionar la inflación. Y eso ha provocado un giro radical en las expectativas sobre política monetaria. Hace apenas unas semanas, muchos inversores seguían descontando una rebaja de tipos; ahora, en cambio, el mercado ha pasado a contemplar incluso varias subidas si la presión inflacionista persiste.
El rebote de ayer en Europa se apoyó, precisamente, en las crecientes expectativas de que el conflicto pueda terminar relativamente pronto. Las reiteradas declaraciones de Donald Trump en esa dirección sirvieron de catalizador, junto con el habitual maquillaje de fin de trimestre, un factor que suele influir en sesiones como la de ayer. Aun así, conviene no engañarse: incluso si la guerra terminara en el plazo de dos o tres semanas que ha sugerido Trump, eso no implica que el petróleo vaya a regresar automáticamente a los niveles previos al conflicto. El daño sobre infraestructuras energéticas en la región ha sido relevante y sus efectos pueden prolongarse.
Wall Street firma una gran sesión, pero también con ayuda del cierre trimestral
En Estados Unidos, la jornada de ayer fue una de las más fuertes de los últimos años. Los principales índices de Wall Street cerraron con ganancias muy contundentes, liderados por compañías de servicios de comunicación y por el sector tecnológico, dos de los grupos que más habían sufrido en las últimas sesiones. La lectura del mercado fue clara: cualquier paso hacia una posible desescalada con Irán justifica una recuperación rápida de los activos más castigados.
En este movimiento jugaron a favor tanto el tono optimista de Trump como los mensajes llegados desde Irán. Algunos dirigentes iraníes negaron que existan conversaciones de paz formales, pero al mismo tiempo mostraron disposición a poner fin a la guerra si se cumplen determinadas condiciones y se ofrecen garantías suficientes. Ese matiz fue suficiente para alimentar el apetito por el riesgo.
No obstante, también aquí hubo bastante “maquillaje” de final de trimestre. Es algo frecuente cuando los mercados vienen de un periodo especialmente negativo: muchos gestores intentan mejorar la foto de cierre, en este caso la del primer trimestre de 2026. Por tanto, sería un error interpretar toda la subida de ayer como una señal limpia y definitiva de mejora de fondo.
Mientras tanto, el precio del petróleo volvió a moverse como una auténtica montaña rusa. Durante la madrugada se disparó, luego fue moderando parte de esas alzas y terminó cerrando con un ligero descenso. Todo ello en una sesión marcada por titulares cruzados, declaraciones políticas y nuevas informaciones sobre ataques iraníes en la región.
Hoy mandan los PMIs, el ISM y, sobre todo, Trump
En la agenda macroeconómica de hoy, la referencia principal será la publicación de los PMI manufactureros adelantados de marzo en la Eurozona, sus grandes economías, Reino Unido y Estados Unidos, junto al ISM manufacturero estadounidense. En principio, se espera que la actividad industrial haya seguido mostrando una expansión ligera en la mayoría de estas economías, pero el foco real estará en los subíndices de precios.
Ahí es donde se podrá empezar a medir con más claridad hasta qué punto el encarecimiento de la energía está contaminando ya la estructura de costes. Es cierto que buena parte de ese riesgo debería estar descontado por el mercado, pero no por ello dejará de ser una señal relevante para los inversores.
Con todo, la atención seguirá centrada casi por completo en las noticias procedentes de Oriente Medio. Esta noche, Trump pronunciará un discurso a la nación sobre el conflicto con Irán, y esa comparecencia será el principal foco de vigilancia del mercado. Mientras tanto, durante la madrugada se han producido nuevos ataques con drones iraníes contra infraestructuras energéticas del Golfo, en concreto contra tanques de combustible en el Aeropuerto Internacional de Kuwait.
Además, el gobierno de Emiratos Árabes Unidos ha manifestado que está preparado para ayudar a Estados Unidos y a otros aliados a abrir el estrecho de Ormuz por la fuerza. Diplomáticos emiratíes han pedido incluso la formación de una coalición internacional con potencias de Europa y Asia para garantizar el paso marítimo. Todo ello confirma que, aunque el mercado quiera creer en una salida negociada, todavía queda mucho camino por recorrer antes de poder hablar de estabilidad real.
Apertura alcista en Europa, pero con demasiados frentes abiertos
De momento, todo apunta a que las bolsas europeas abrirán hoy con fuerza al alza, siguiendo la estela del cierre de ayer en Wall Street y de las subidas vistas esta madrugada en Asia. En el resto de activos, el dólar sigue perdiendo algo de terreno frente a las principales divisas; los bonos muestran estabilidad tanto en precio como en rentabilidad; el petróleo avanza de forma moderada; el oro repunta ligeramente; la plata corrige una pequeña parte de sus últimas ganancias; y las principales criptomonedas registran avances suaves.
La conclusión es bastante clara: el mercado quiere aferrarse a la idea de una desescalada, pero la realidad sobre el terreno sigue siendo frágil. Mientras no haya avances concretos y verificables, cualquier mejora del sentimiento puede seguir siendo vulnerable a un nuevo titular adverso.