La IA impulsa al sector tecnológico a recortar más puestos de trabajo desde 2023.
- Las empresas estadounidenses anunciaron 97.006 despidos en mayo, un 16% más que en abril.
- Es el tercer mes consecutivo de aumento de los recortes de empleo y el peor mayo desde 2020.
- El sector tecnológico lideró los despidos, con la inteligencia artificial como principal motivo citado por las compañías.
El mercado laboral estadounidense empieza a mostrar señales más inquietantes. En mayo, las empresas anunciaron 97.006 despidos, frente a los 83.387 registrados en abril. La cifra supone un incremento mensual del 16% y también supera en un 3% los recortes anunciados en el mismo mes del año anterior.
El dato es relevante porque representa el mayor volumen de despidos en un mes de mayo desde 2020. Además, encadena ya tres meses consecutivos de aumento, lo que introduce una señal de cautela sobre la resistencia real del empleo estadounidense en un momento en el que la Reserva Federal sigue muy pendiente de la inflación y de la fortaleza de la economía.
La cifra anual sigue por debajo de 2025, pero la tendencia preocupa
En el acumulado del año, las empresas han anunciado 397.755 despidos, todavía un 43% menos que los 696.309 registrados en el mismo periodo del año pasado. Sin embargo, la comparación debe matizarse, ya que en 2025 las reducciones de plantilla federal elevaron el total hasta niveles históricamente altos.
Por tanto, el dato aislado no apunta todavía a un deterioro extremo del mercado laboral, pero la dirección sí es relevante. El aumento progresivo de los despidos sugiere que algunas empresas empiezan a ajustar costes ante un entorno de tipos altos, presión en márgenes y cambios tecnológicos acelerados.
La clave no está solo en el nivel absoluto de despidos, sino en la tendencia: tres meses seguidos de aumento obligan a vigilar si el mercado laboral estadounidense empieza a perder tracción.
Tecnología lidera los recortes
El sector tecnológico fue el más afectado en mayo, con 38.242 despidos anunciados, la cifra mensual más alta desde agosto de 2024. El dato confirma que las compañías tecnológicas siguen inmersas en un proceso de reestructuración, pese a que el sector continúa siendo uno de los principales motores de contratación en determinadas áreas.
El elemento más llamativo es que muchas empresas citan la inteligencia artificial como principal motivo de los recortes. La tecnología está empezando a alterar de forma directa la estructura de empleo, no solo por automatización, sino también por cambios en productividad, necesidades de personal y reorganización interna.
La IA ya impacta en las decisiones empresariales
La inteligencia artificial no se ha convertido todavía en la catástrofe laboral que algunos anticipaban, pero los datos muestran que las empresas ya están actuando. Al igual que ocurrió en su momento con herramientas como las hojas de cálculo, el correo electrónico o el software empresarial, la IA puede terminar elevando la productividad, pero también reduce la necesidad de ciertos perfiles.
La diferencia es la velocidad. La adopción de IA se está produciendo de forma muy rápida y en sectores de alto valor añadido, lo que puede provocar ajustes laborales antes incluso de que se aprecie todo su efecto positivo sobre productividad y beneficios.
La pregunta central ya no es si la IA transformará el mercado laboral, sino a qué ritmo lo hará. Los despidos tecnológicos de mayo sugieren que esa transformación ya ha empezado.
Implicaciones para los mercados
Para los mercados, el dato tiene una lectura doble. Por un lado, un aumento de despidos puede interpretarse como señal de enfriamiento económico, lo que podría reforzar las expectativas de una política monetaria menos restrictiva en el futuro. Por otro, si el deterioro laboral se acelera, el mercado podría empezar a descontar menor consumo, menor crecimiento y más presión sobre beneficios empresariales.
El caso tecnológico es especialmente sensible. El sector sigue liderando la narrativa bursátil por la inteligencia artificial, pero al mismo tiempo empieza a mostrar que esa misma IA puede implicar ajustes de empleo, reducción de costes y cambios profundos en los modelos operativos.
En conjunto, el dato de mayo no supone por sí solo una señal de alarma definitiva, pero sí merece atención. El mercado laboral estadounidense continúa siendo una de las variables clave para la Fed y para Wall Street. Si los despidos siguen aumentando en los próximos meses, la narrativa de crecimiento resistente podría empezar a debilitarse.