La economía no cae… pero pierde chispa: las señales que el mercado no debe ignorar

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Capitalbolsa | 23 ene, 2026 19:58
eeuucbcrisis11
Puntos clave
  • Las encuestas de actividad sugieren una economía de EE. UU. que crece, pero con menos chispa al arrancar 2026.
  • Los aranceles siguen pesando: elevan costes, enfrían parte de la demanda y frenan la contratación.
  • La señal más sensible: empleo débil pese a que el crecimiento se mantiene en zona expansiva.

En el mercado se habla mucho de “aterrizaje suave”, pero lo que está dibujándose al inicio de 2026 se parece más a esto: la economía sigue avanzando… solo que a un ritmo más prudente. Las últimas lecturas de actividad empresarial (las encuestas tipo PMI) no describen una recesión, pero sí un entorno donde el crecimiento pierde algo de tracción y, sobre todo, donde la contratación no acompaña como antes.

Qué nos están diciendo los PMI: expansión, pero sin aceleración


La fotografía es bastante nítida: el sector servicios (que incluye banca, comercio, salud, etc.) se mueve apenas, manteniéndose cerca de niveles bajos de los últimos meses, aunque todavía por encima de la frontera de expansión. La industria, por su parte, también se mantiene en terreno positivo, pero sin despegar. Traducido: la economía no se ha parado, pero tampoco está mostrando la alegría que muchos daban por hecha después de varios trimestres sólidos.

Este tipo de lecturas suelen ser el “avisador” típico: primero se enfría el pulso de la actividad, y después (si continúa) lo acaba notando el empleo y, más tarde, los beneficios.

Aranceles: el freno silencioso que no se ve en una sola cifra


El punto clave del informe es que los aranceles siguen pesando en crecimiento y contratación. No siempre se percibe como un golpe inmediato, sino como una fricción constante: suben los costes de ciertos insumos, obligan a renegociar cadenas de suministro y, al final, algunas empresas trasladan precios y otras absorben parte del impacto en márgenes. Resultado: el consumidor se vuelve más sensible al precio y la empresa se vuelve más conservadora con el gasto y la inversión.

Y aquí aparece un matiz importante: incluso cuando los nuevos pedidos rebotan algo, si la demanda es “tibia”, la empresa tiende a operar con más cautela. El mercado lo nota porque deja de verse el patrón de “contrato hoy y ya veremos después”. En entornos inciertos, primero se aprietan los costes… y luego se decide si se amplía plantilla.

El empleo, la pieza más delicada del tablero


La señal que más importa para el mercado no es solo si el PMI está en 52 o 53, sino si las compañías se animan a contratar. Y ahí el cuadro es más frío: las mejoras son limitadas. Cuando la creación de empleo se debilita, el consumo se vuelve más selectivo, y el ciclo empieza a depender más de expectativas (y menos de realidad).

Si el mercado laboral no acompaña, la bolsa puede seguir “arriba” por liquidez o narrativa… pero el suelo de la economía real se vuelve más resbaladizo.

Entonces, ¿en qué quedamos?


La lectura final es de enfriamiento suave: crecimiento aún en expansión, pero con señales de prudencia, costes sensibles a políticas comerciales y un empleo que no termina de despegar. El mercado puede celebrarlo si interpreta que “enfriar” reduce presiones inflacionistas y abre la puerta a recortes de tipos. Pero también puede girarse si ve que la desaceleración se convierte en estancamiento.

Para nosotros, lo razonable es vigilar dos cosas: (1) si los pedidos vuelven a coger tracción de forma sostenida y (2) si el empleo deja de ser el eslabón débil. Si esas dos piezas mejoran, el mercado tendrá combustible real. Si no, seguiremos en un entorno donde los titulares mueven más que los fundamentos.

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