Los mercados giran a la baja y el Ibex 35 se juega el soporte psicológico de los 15.900
El Ibex 35 profundizaba su descenso a media sesión con una caída del 0,85%, situándose en torno a los 15.900 puntos, nivel que pone en riesgo un soporte psicológico clave tras varias jornadas de inestabilidad. La corrección se produce en un entorno de clara aversión al riesgo en los mercados globales, arrastrados por las pérdidas en Wall Street y la creciente inquietud sobre el rumbo de la política monetaria en Estados Unidos.
El comportamiento del índice español se enmarca en una jornada de ventas generalizadas en Europa, donde los principales selectivos también se tiñen de rojo. El DAX alemán y el CAC 40 francés registraban retrocesos similares, afectados por las dudas sobre la solidez de la recuperación económica y por los mensajes más prudentes de los bancos centrales respecto a las próximas bajadas de tipos.
En el caso del Ibex 35, las caídas se concentraban en el sector financiero y en los valores ligados al ciclo económico, sensibles a las revisiones de crecimiento. Bancos como Santander o BBVA cedían terreno junto a Repsol, que acusaba la ligera corrección en los precios del crudo. En cambio, algunos valores defensivos, como Endesa o Red Eléctrica, actuaban como refugio relativo, limitando parcialmente las pérdidas del índice.
Los analistas apuntan a que el movimiento actual podría tratarse de una toma de beneficios tras el fuerte repunte de las últimas semanas, pero advierten de que un cierre por debajo de los 15.900 puntos abriría la puerta a un ajuste técnico más amplio. “El mercado está digiriendo un exceso de optimismo previo y la posibilidad de que la Reserva Federal mantenga los tipos altos por más tiempo de lo esperado”, explican fuentes del mercado.
A nivel macroeconómico, los inversores permanecen atentos a los próximos datos de inflación en la eurozona y a las cifras de empleo en Estados Unidos, que podrían definir el tono de los mercados en la recta final de la semana. La tensión geopolítica y las dudas sobre el crecimiento global añaden más presión a un escenario que vuelve a inclinarse hacia la prudencia.