Las acciones se mantienen estables, pero se avecina una enorme ola de volatilidad.
- El S&P 500 mantiene una estructura técnica positiva, pero varios indicadores han activado señales de venta.
- La euforia previa por Nvidia no ha sido suficiente para despejar las dudas de corto plazo.
- El VIX sigue sin marcar una tendencia clara, aunque la volatilidad podría estar acumulando presión.
El mercado estadounidense continúa moviéndose con una apariencia de calma, pero bajo la superficie empiezan a aparecer señales técnicas menos cómodas. Según Lawrence G. McMillan, el S&P 500 ha activado varias señales de venta en indicadores relevantes, aunque el índice todavía conserva una estructura de precios constructiva.
El S&P 500 aguanta, pero las señales se deterioran
McMillan señala que el S&P 500 había empezado a mostrar nuevas señales de venta, aunque el mercado logró rebotar apoyado en parte por la expectativa de unos resultados muy sólidos de Nvidia. Sin embargo, la reacción posterior no fue tan positiva como muchos inversores esperaban.
El autor recuerda que Nvidia ha repetido un patrón ya conocido: las expectativas del mercado se elevan demasiado antes de los resultados y, cuando la compañía no logra superar ese listón tan exigente, la acción termina retrocediendo. Aun así, el S&P 500 apenas se movió en la sesión posterior, lo que confirma que, de momento, el índice sigue resistiendo.
Desde el punto de vista técnico, McMillan considera que el gráfico del S&P 500 continúa siendo positivo. El primer soporte relevante se sitúa en torno a los 7.330 puntos, con niveles adicionales por debajo hasta llegar al gran soporte de referencia en los 7.000 puntos.
La lectura de fondo es mixta: el precio aún no ha roto soportes decisivos, pero varios indicadores internos empiezan a advertir de una posible pérdida de fuerza.
Los ratios put-call lanzan una advertencia
Uno de los elementos más importantes del análisis está en los ratios put-call sobre acciones. Según McMillan, ambos ratios han confirmado señales de venta. Aunque el rebote del miércoles estuvo acompañado por compras de opciones call, esos movimientos no han sido suficientes para anular la señal negativa.
Estos indicadores tienen un historial técnico relevante porque miden el equilibrio entre la demanda de opciones bajistas y alcistas. Cuando se deterioran, suelen advertir de un aumento del riesgo de corrección o, al menos, de una fase de mercado más vulnerable.
Por ese motivo, McMillan plantea una estrategia de cobertura mediante un spread bajista con opciones put sobre el SPY. La idea no es anticipar de forma agresiva un desplome, sino protegerse mientras los ratios put-call sigan mostrando una señal de venta.
- Indicador clave: ratios put-call sobre acciones.
- Señal actual: venta confirmada.
- Implicación: mayor prudencia táctica en el corto plazo.
La amplitud también se ha debilitado
Otro punto de preocupación aparece en la amplitud de mercado. Los osciladores de amplitud generaron señales de venta aproximadamente una semana antes, lo que indica que la participación interna del mercado se había deteriorado.
Sin embargo, McMillan matiza que la amplitud fue bastante positiva en la sesión del miércoles y que los nuevos máximos superaron a los nuevos mínimos. Por eso, este indicador no se encuentra en una situación claramente bajista, sino más bien en un estado neutral.
La conclusión es que la amplitud no confirma todavía un deterioro profundo, pero tampoco ofrece una señal suficientemente fuerte como para ignorar las advertencias que llegan desde otros indicadores.
El VIX sigue dormido, pero eso no basta
El índice de volatilidad VIX continúa moviéndose en un rango estrecho, cerca de sus medias de 20 y 200 sesiones. Para McMillan, este comportamiento no debe interpretarse automáticamente como una señal bajista para la renta variable.
El punto realmente importante es si el VIX consigue establecer una tendencia clara. Mientras eso no ocurra, no existe una señal operativa fuerte procedente de la volatilidad. Es decir, la baja reacción del VIX puede resultar llamativa, pero por sí sola no basta para construir una tesis negativa sólida.
La volatilidad no está enviando todavía una señal directa de peligro, pero tampoco invalida las señales de venta que han aparecido en otros indicadores técnicos.
Una calma engañosa
El análisis de McMillan deja un mensaje prudente. El S&P 500 mantiene por ahora una estructura alcista, pero los indicadores internos no son tan sólidos como sugiere la aparente tranquilidad del índice. Los ratios put-call han dado señal de venta, la amplitud se ha debilitado y el mercado parece apoyarse todavía en expectativas muy exigentes sobre las grandes tecnológicas.
La clave estará en comprobar si estas señales negativas se deshacen con una nueva subida del mercado o si, por el contrario, logran mantenerse y anticipan una fase de mayor volatilidad. McMillan insiste en que no conviene adivinar el movimiento, sino seguir los indicadores.
En términos prácticos, esto implica mantener una actitud más selectiva y vigilante. Mientras el S&P 500 conserve sus soportes, la tendencia principal no queda dañada. Pero si los indicadores de venta persisten y el índice empieza a perder niveles técnicos relevantes, la calma actual podría dar paso a una corrección más seria.