La OPV de Elon Musk desafía la lógica financiera
- La AFT pide a la SEC revisar con detalle la posible salida a bolsa de SpaceX.
- El sindicato cuestiona una valoración de hasta 2 billones de dólares.
- La inclusión rápida en índices podría forzar compras por parte de fondos pasivos.
La posible salida a bolsa de SpaceX empieza a generar fuertes críticas antes incluso de materializarse. Según William Gavin, uno de los mayores sindicatos públicos de Estados Unidos ha pedido a la SEC que examine con especial rigor la documentación de la compañía de Elon Musk, al considerar que la operación podría llegar al mercado con una valoración que “desafía la lógica financiera”.
La Federación Estadounidense de Maestros, conocida como AFT, ha enviado una carta al regulador en la que expresa dudas sobre la valoración, la gobernanza, el liderazgo y los métodos contables de SpaceX. La compañía estaría buscando levantar unos 75.000 millones de dólares con una valoración cercana a los 2 billones de dólares, lo que convertiría su OPV en la mayor de la historia.
Una valoración difícil de justificar
El principal argumento de la AFT es que los ingresos actuales de SpaceX se parecen más a los de una empresa de menor tamaño, mientras que su valoración parece apoyarse en gran medida en la visión de futuro de Elon Musk. Esa combinación preocupa al sindicato, que teme que el mercado acepte una valoración excesiva por el atractivo del relato espacial, la inteligencia artificial, los satélites y los futuros centros de datos fuera de la Tierra.
Randi Weingarten, presidenta de la AFT, ha sido especialmente dura al afirmar que no se trata de una OPV cualquiera, sino de la mayor operación de este tipo en Estados Unidos y que podría llegar al mercado de forma precipitada.
El problema no es que SpaceX sea una compañía irrelevante. Es justo lo contrario: es una empresa excepcional, pero el mercado puede verse tentado a pagar hoy por éxitos que todavía dependen de años de inversión, ejecución y riesgo regulatorio.
El temor a la inversión forzosa
Otro punto central de la carta es la llamada “inversión forzosa”. La AFT advierte de que algunos cambios recientes en las normas de los proveedores de índices podrían permitir que grandes empresas recién cotizadas, como SpaceX, entren con mucha rapidez en índices de referencia como el Nasdaq-100.
Nasdaq ya ha aprobado una norma que permite incorporar nuevas grandes compañías al Nasdaq-100 tras solo 15 días de cotización, en lugar de esperar varios meses. Otros proveedores de índices, como S&P Dow Jones Indices y una filial de London Stock Exchange Group, estarían estudiando medidas similares.
La relevancia de este punto es enorme. Muchos fondos indexados y ETF replican de forma automática estos índices. Si SpaceX entra rápidamente en ellos con una capitalización muy elevada, millones de inversores podrían quedar expuestos al valor sin haber tomado una decisión activa sobre la compañía.
- Mayor entrada en índices: más compras automáticas de fondos pasivos.
- Mayor valoración inicial: más peso potencial en las carteras indexadas.
- Menor margen de análisis: los inversores pasivos asumirían riesgo sin una valoración propia.
Pensiones y fondos de jubilación bajo el foco
La AFT representa a cerca de 1,8 millones de trabajadores de educación, sanidad y sector público. El sindicato sostiene que sus miembros podrían quedar expuestos a SpaceX a través de fondos de pensiones y vehículos de jubilación con unos 3 billones de dólares en activos.
Por eso reclama a la SEC transparencia total, supervisión independiente y salvaguardas para evitar que los ahorros de largo plazo de los trabajadores dependan de una empresa que, en opinión del sindicato, todavía no tiene el nivel de transparencia exigible a una gran cotizada.
La crítica de fondo es incómoda para Wall Street: una OPV gigantesca puede convertirse rápidamente en una inversión casi obligatoria para millones de ahorradores si los índices la incorporan demasiado pronto.
El precedente de Tesla y la figura de Musk
No es la primera vez que la AFT critica a Elon Musk. El sindicato ya había cuestionado anteriormente la gobernanza de Tesla, la exposición de los fondos de pensiones a sus acciones y el paquete de compensación del propio Musk.
En el caso de SpaceX, la preocupación se amplifica por el tamaño potencial de la operación. Si la OPV se produce con una valoración de hasta 2 billones de dólares, la compañía nacería en bolsa como una de las mayores empresas del mundo, sin haber pasado todavía por el escrutinio continuado que soportan las grandes cotizadas.
Una salida a bolsa con enorme atractivo, pero también con riesgos
SpaceX combina activos muy potentes: liderazgo en lanzamientos espaciales, Starlink, contratos gubernamentales, tecnología avanzada y una narrativa de crecimiento difícil de replicar. Pero también persigue objetivos que exigirán años de inversión y que podrían no materializarse como espera el mercado.
La posible OPV, que según algunas informaciones podría llegar tan pronto como junio, pondrá a prueba el apetito inversor por las megacapitalizaciones privadas. También obligará a los reguladores a decidir hasta qué punto deben endurecer el control sobre una empresa que puede entrar en bolsa con un peso sistémico desde el primer día.
En resumen, la salida a bolsa de SpaceX puede convertirse en un acontecimiento histórico para los mercados, pero también en una prueba de estrés para la inversión pasiva, la regulación y la gobernanza corporativa. La compañía de Musk tiene una historia de crecimiento poderosa, pero la AFT advierte de que el precio inicial puede estar descontando demasiados éxitos futuros antes de que sean realidad.