La guerra arancelaria por Groenlandia sacude a Europa y reabre el debate sobre diversificar fuera de EEUU
- Las bolsas europeas arrancaron la semana bajo presión por la nueva amenaza arancelaria de EEUU ligada al pulso por Groenlandia.
- Aun así, varios frenos políticos, legales y de posicionamiento reducen la probabilidad de una caída tan intensa como la del año pasado.
- El episodio refuerza la idea de diversificar gradualmente parte del riesgo desde EEUU hacia Europa y otros mercados.
El arranque de año venía siendo razonablemente tranquilo para los activos de riesgo, pero el tono cambió de golpe con el regreso de las amenazas arancelarias desde Washington. Según explica Mathieu Racheter, responsable de estrategia de renta variable en Julius Baer, el choque por Groenlandia ha pasado de ser un ruido político a convertirse en un catalizador de mercado, especialmente para Europa y sus sectores más expuestos al comercio.
Qué ha pasado y por qué ha pesado en Europa
El detonante fue la propuesta del presidente Trump de aplicar un arancel adicional del 10% a un grupo de aliados europeos de la OTAN, en un claro endurecimiento del pulso alrededor de Groenlandia. En ese contexto, las bolsas europeas cedieron al inicio de la semana: el Stoxx Europe 50 llegó a caer en torno a un 1,5% en el momento de la nota, con especial castigo para los valores que actúan como “termómetro” del comercio global.
Dentro del mismo movimiento, hubo refugios relativos. Los valores de defensa y algunas compañías más orientadas al ciclo doméstico, junto a los típicos “bond proxies” (negocios defensivos con flujos estables), amortiguaron parte del impacto. Además, los futuros apuntaban a más presión a corto plazo, con el retorno del inversor estadounidense tras el festivo del lunes.
Por qué no esperamos un desplome como el del año pasado
Aunque el riesgo de nuevas ventas en el muy corto plazo existe —Europa venía cotizando cerca de máximos y la volatilidad estaba cerca de mínimos de ciclo—, el propio Racheter señala varios motivos para no anticipar una repetición del ajuste brusco posterior al “Liberation Day”, cuando el Stoxx Europe 50 llegó a encadenar una corrección cercana al 13%.
El primero es de posicionamiento: muchos sectores europeos expuestos al comercio siguen relativamente poco “en cartera” y, en algunos casos, ni siquiera han recuperado los niveles previos al gran tramo bajista del año pasado. En automoción y químicas, por ejemplo, el hecho de cotizar aún por debajo de aquellos máximos reduce la probabilidad de una venta forzada por cierre de posiciones demasiado cargadas.
Frenos políticos, legales… y el mensaje de fondo
El segundo freno es político. En EEUU, el foco se ha desplazado hacia proteger el poder adquisitivo del consumidor de cara al ciclo electoral. Una escalada arancelaria amplia, que se traslade rápidamente a precios y alimente inflación, encaja peor con ese objetivo; por eso, en este escenario, sería más plausible ver medidas más selectivas o moduladas.
El tercer freno es legal. Julius Baer subraya la incertidumbre sobre la capacidad de la administración para apoyarse en poderes de emergencia comerciales, con especial atención a la sentencia pendiente del Tribunal Supremo sobre el uso de la IEEPA. Ese factor aumenta la probabilidad de que cualquier paquete arancelario se retrase, se rebaje o se aplique de forma más quirúrgica.
En ese marco, nosotros nos quedamos con una idea: aunque el camino puede ser irregular, este tipo de choques fortalece el argumento de una diversificación gradual hacia Europa y otros mercados internacionales (como Japón y algunas áreas emergentes), más que el de un “todo o nada” a corto plazo.