La gran rotación ya está en marcha: este gestor reduce EE.UU. y apuesta fuerte por Europa

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Capitalbolsa | 16 feb, 2026 12:17 - Actualizado: 11:25
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Puntos clave
  • Un gestor global cree que 2026 puede marcar un punto de inflexión: más oportunidades de crecimiento fuera de EE. UU., especialmente en Europa.
  • La tesis se apoya en valoraciones (prima de EE. UU.), rearme/inversión en Alemania y un nuevo ciclo de capital ligado a seguridad energética y militar.
  • España aparece como sorpresa positiva: crecimiento alto, desapalancamiento completado y bancos con potencial por consolidación y crédito.

Durante una década, el crecimiento bursátil parecía tener un único domicilio: Estados Unidos. Ahora, esa historia empieza a resquebrajarse. Según explica el gestor Robert Lancastle, responsable senior del fondo de oportunidades globales de JO Hambro (con unos 7.000 millones de dólares bajo gestión) y de un fondo internacional más reciente que cotiza en Nasdaq (en torno a 500 millones), Europa se está reequilibrando a marchas forzadas por la geopolítica. Y esa adaptación, lejos de ser solo un riesgo, abre una nueva ventana de inversión.

Por qué gira desde EE. UU. hacia Europa

El punto de partida de Lancastle es sencillo: fuera de las grandes tecnológicas —el famoso “Mag 7”—, el resto del mercado estadounidense no ofrece hoy una ventaja clara de crecimiento frente a Europa, pero sigue cotizando con una prima elevada, en el rango del 20%-30% en múltiplos de beneficios. A su juicio, el “S&P 493” mantiene valoraciones exigentes pese a que el diferencial de crecimiento se ha estrechado.

En cambio, Europa está entrando en una etapa donde el crecimiento puede mejorar por necesidad. El cambio, dice, ha sido “en parte forzado”: la presión competitiva de China ha golpeado al motor industrial europeo —especialmente al automóvil alemán— y la crisis energética ha dejado al descubierto vulnerabilidades del modelo anterior. En ese contexto, la región está acelerando decisiones que antes avanzaban lentamente.

La clave: el debate ya no es solo “Europa es barata”, sino si Europa entra en un nuevo ciclo de inversión ligado a seguridad, energía e industria. Y eso cambia el mapa de oportunidades.

Alemania: del freno fiscal a un ciclo de capital

El corazón de la tesis europea está en Alemania. Lancastle cree que el país, con un balance históricamente prudente, está a punto de “usar munición” y activar un ciclo de gasto e inversión tras el cambio político que liberó restricciones fiscales. En su visión, el movimiento puede desbloquear un volumen muy elevado de inversión pública y, si el sector privado acompaña, la cifra total podría crecer aún más.

El trasfondo es estratégico: reindustrializar, reforzar la resiliencia y adaptar la economía a un mundo de menor globalización y mayor fricción comercial. Temas como la desglobalización, la autosuficiencia, la seguridad energética y la robustez de las cadenas de suministro pasan a ser catalizadores de inversión, no solo titulares.

Además, Lancastle añade un punto importante: cualquier mejora del crecimiento puede amplificarse por el canal doméstico, a través de un rebote en la confianza del consumidor y la activación de un nuevo ciclo de crédito al consumo.

En qué sectores se posiciona

De cara al periodo 2027-2032, Lancastle espera un impulso relevante en defensa, utilities, infraestructura y materiales, especialmente en Alemania. En defensa prefiere compañías “de plataforma” como Thales y Leonardo, frente a fabricantes más directamente expuestos a un eventual final abrupto del conflicto de Ucrania. También ve oportunidades en intermediarios de infraestructura como Heidelberg Materials y Holcim, en utilities como E.ON y en piezas financieras como Deutsche Börse.

El patrón es consistente: negocios que se benefician del nuevo ciclo de capital europeo (energía, defensa, obra pública, materiales) y que no dependen de un “boom” tecnológico puntual.

España, la sorpresa: crecimiento, demografía y bancos

Pero Lancastle no limita la tesis a Alemania. Mira con interés a España, a la que describe como la economía de más rápido crecimiento de Europa. Señala que el país ha cerrado un ciclo de desapalancamiento de quince años tras la crisis financiera y que existe un “dividendo demográfico” por el regreso de jóvenes al mercado laboral y por tendencias de inmigración.

En bolsa, su apuesta española se concentra en la banca: ve atractiva la combinación de consolidación del sector y un crecimiento de préstamos de un dígito medio, lo que favorece nombres como CaixaBank y Bankinter. Incluso sugiere que el impulso conjunto de Alemania y España podría mejorar las perspectivas del PIB europeo en varios puntos porcentuales en los próximos dos años.

¿Y qué pasa con EE. UU. y la IA?

Lancastle no rechaza la IA, pero sí matiza el enfoque. Considera que una parte muy relevante del mercado estadounidense está ya altamente valorada y muy vinculada a la narrativa de IA. Por eso prefiere exponerse a lo que llama “industrias de IA”: compañías que venden la infraestructura física y componentes que hacen posible la automatización, desde electrificación hasta automatización industrial. En esa línea menciona nombres en Japón y empresas globales vinculadas a equipamiento, conectividad y cadena de suministro tecnológica.

En resumen, la gran rotación no sería una huida de Estados Unidos, sino un reajuste hacia donde ve valoración razonable y un nuevo ciclo de inversión. Europa, impulsada por geopolítica y necesidad, podría estar entrando en una etapa distinta. Y para un gestor que busca calidad y crecimiento infravalorados, ese cambio puede ser la oportunidad de 2026.

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