Hay otra publicación pesimista sobre la IA circulando. Esta vez, el S&P 500 se desploma casi un 40%.
- Un nuevo escenario “distópico” de Citrini Research imagina a la IA provocando un desplome del S&P 500 cercano al 40% y un paro del 10%.
- La tesis central: la IA agencial comprime márgenes, destruye empleo administrativo y genera una recesión no cíclica con círculo vicioso de despidos.
- Citrini insiste en que no es una predicción, sino un escenario de riesgo; otros analistas ya han publicado respuestas en sentido contrario.
El escenario de IA que hunde al S&P 500
El artículo, firmado por Citrini Research y el gestor Alap Shah, plantea un escenario narrado desde junio de 2028 en el que la tasa de paro en EE.UU. alcanza el 10,2% y el S&P 500 cae un 38% desde sus máximos de octubre de 2026, en torno a los 8.000 puntos. La idea de fondo es provocadora: ¿y si una economía de IA que funciona “demasiado bien” resultara ser profundamente negativa para las bolsas?
De disrupción sectorial a riesgo sistémico
El primer paso del relato es familiar: la IA agencial empieza a erosionar el modelo de negocio de las empresas de software y de servicios (SaaS). Los agentes de IA, instalados en los smartphones de los consumidores, comparan continuamente precios y servicios, eliminan fricciones y lealtades inerciales y fuerzan una compresión fuerte de los márgenes empresariales.
Según Citrini, la disrupción va más allá de sectores concretos y se convierte en riesgo sistémico. La IA llega a ser una inteligencia general capaz de mejorar en las mismas tareas que desempeñan los humanos: los programadores no pueden simplemente reciclarse a “gestores de IA” porque la propia IA ya puede asumir ese rol.
Colapso del empleo administrativo y círculo vicioso
En el escenario descrito, la contratación de empleados administrativos se desploma. Este colectivo, que según el informe representaría alrededor del 50% del empleo y el 75% del consumo discrecional, recorta drásticamente sus gastos. El mercado de bonos empieza a anticipar el deterioro y los rendimientos caen.
A diferencia de una recesión “clásica”, la causa no es cíclica: cada vez que las empresas despiden personal, usan los ahorros para comprar más IA, lo que les permite recortar aún más plantilla. Menos trabajadores implica menos consumo, lo que lleva a nuevos despidos. Es, según Citrini, un círculo vicioso sin freno natural, en el que la economía de la IA mejora mientras la economía real se deteriora.
Contagio financiero y respuesta política
El informe extiende el shock al sistema financiero: las compañías de crédito privado recortan inversión en software, se producen rebajas masivas de rating en ese tipo de deuda, aumentan los impagos y las aseguradoras vinculadas a crédito se ven obligadas a recapitalizarse o vender activos. Incluso se contemplan caídas relevantes del precio de la vivienda en zonas como San Francisco.
En paralelo, el gobierno aparece ideológicamente bloqueado para responder, reacio a gravar la economía de la IA para apoyar a los trabajadores desplazados. “Mientras los políticos discuten, el tejido social se deteriora más deprisa que avanza el proceso legislativo”, resume el informe.
Un ejercicio de riesgo, no un pronóstico
Citrini insiste en que este escenario no debe leerse como una predicción, ni como “pornografía bajista” ni como fanfiction pesimista sobre la IA. El objetivo declarado es modelizar un riesgo poco explorado y provocar reflexión sobre cómo podría reaccionar el sistema si la IA desplaza masivamente empleo y beneficios.
El documento ha generado un intenso debate y ya han surgido respuestas en sentido contrario. Uno de los fundadores, John Loeber, ha publicado su propio ensayo planteando que, a medida que la IA desafíe el trabajo administrativo, los gobiernos podrían aprovechar para impulsar una reindustrialización física a gran escala, con inversiones públicas que compensen parte del impacto negativo sobre el empleo.