El PER de Shiller vuelve a niveles de burbuja: ¿aviso real o simple ruido?

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Capitalbolsa | 15 may, 2026 16:00
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Puntos clave
  • El PER de Shiller del S&P 500 se sitúa cerca de niveles vistos durante la burbuja puntocom.
  • La valoración es exigente, pero la mayor rentabilidad del capital y el crecimiento de beneficios ofrecen parte de la explicación.
  • Para inversores de muy largo plazo, Andriy Blokhin defiende permanecer invertidos antes que intentar anticipar el mercado.

El PER de Shiller, también conocido como CAPE, vuelve a situarse en niveles históricamente elevados. Con una lectura cercana a 40 veces, el indicador se aproxima a los máximos alcanzados durante la burbuja puntocom, cuando llegó a rondar las 44 veces. Para Andriy Blokhin, esta señal merece atención, aunque no necesariamente implica una orden automática de venta para los inversores de largo plazo.

El CAPE suaviza el beneficio empresarial utilizando una media de diez años ajustada por inflación. Su objetivo es evitar que un solo ejercicio distorsione la valoración del mercado. En fases de beneficios excepcionalmente altos, el PER tradicional puede parecer artificialmente bajo; en recesiones, puede parecer demasiado alto. El CAPE intenta corregir ese problema, aunque también tiene limitaciones.

Un indicador útil, pero imperfecto


Una de las principales críticas al PER de Shiller es que el mercado actual no se parece al de hace varias décadas. Los cambios contables, el mayor peso de las compañías tecnológicas y el tratamiento de partidas como el fondo de comercio o el gasto en I+D pueden hacer que los beneficios reportados infravaloren la verdadera capacidad de generación de muchas empresas.

Blokhin recuerda además que el CAPE actual incorpora varios elementos que pueden elevar artificialmente la lectura: la caída de beneficios durante la pandemia, los años previos con menor rentabilidad y el fuerte repunte inflacionario entre 2021 y 2023. Por eso, aunque el nivel es alto, su interpretación debe ser matizada.

El CAPE advierte de valoración exigente, pero no funciona como un reloj de mercado. Puede anticipar menores rentabilidades futuras, pero no dice cuándo ni cómo se producirá una corrección.

La bolsa está cara también por PER futuro


Incluso dejando de lado el CAPE, el S&P 500 cotiza con múltiplos elevados. El PER esperado ronda las 21 veces, por encima de su media histórica y también por encima de una desviación estándar respecto a los últimos treinta años. Esto significa que el mercado ya descuenta un escenario de crecimiento fuerte y sostenido de beneficios.

La parte positiva es que las compañías estadounidenses han mejorado su calidad agregada. Blokhin destaca que el crecimiento real de beneficios ha sido fuerte, apoyado por la inversión en inteligencia artificial y por la resistencia de otros sectores. Además, la rentabilidad sobre el capital invertido ha mejorado en los últimos años, lo que ayuda a justificar múltiplos más altos que en el pasado.

En otras palabras, existe una base para defender que el mercado merece cotizar más caro que hace veinte o treinta años. Pero eso no elimina el riesgo de reversión a la media si las expectativas de crecimiento no se cumplen.

El argumento de que “esta vez es diferente”


El principal argumento alcista es que el S&P 500 actual está dominado por empresas de mayor calidad, con mejores márgenes, ventajas competitivas más fuertes y una capacidad superior para convertir crecimiento en beneficios. El peso de tecnología, software, plataformas digitales y compañías con alto retorno sobre capital ha cambiado la naturaleza del índice.

Según Blokhin, los datos de rentabilidad sobre capital invertido muestran una mejora clara desde 2016. Además, si se observa un producto como el Vanguard 500 Index Fund ETF, la rentabilidad sobre capital invertido agregada aparece en niveles muy elevados. Esa mejora estructural puede explicar parte del aumento de los múltiplos.

El mercado puede estar caro y, al mismo tiempo, ser mejor que en el pasado. La cuestión es si esa mayor calidad justifica pagar múltiplos cercanos a los extremos históricos.

¿Vender o seguir invertido?


La decisión depende del horizonte temporal y del perfil de riesgo. Para un inversor cercano a la jubilación, con menor capacidad para soportar caídas prolongadas, puede tener sentido reducir exposición a crecimiento, aumentar peso en valor, bonos o liquidez, y adoptar una postura más defensiva.

Para un inversor con un horizonte de 10 a 20 años, Blokhin se inclina por seguir invertido en fondos indexados diversificados. El argumento es claro: la historia demuestra que la bolsa estadounidense ha sufrido crisis severas, pero también ha terminado recuperándose y generando rentabilidad para quienes han mantenido disciplina y paciencia.

Intentar salir en el momento exacto suele ser más difícil que asumir ciclos de sobrevaloración y corrección dentro de una estrategia de largo plazo. El riesgo de estar fuera durante nuevas subidas también existe, especialmente si el crecimiento de beneficios y la rentabilidad sobre capital continúan mejorando.

Advertencia seria, no señal definitiva


El CAPE cerca de niveles de burbuja puntocom no debe ignorarse. Históricamente, lecturas muy elevadas han estado asociadas a menores rentabilidades futuras a diez años. Pero el indicador no es suficiente por sí solo para justificar una salida completa del mercado.

El S&P 500 cotiza caro, las expectativas son exigentes y el margen de error se ha reducido. Sin embargo, la mejora estructural de las compañías, la fortaleza de beneficios y el peso de negocios con alto retorno sobre capital hacen que la comparación con el pasado no sea perfecta.

La lectura final es prudente: el mercado no está barato, pero tampoco conviene confundir valoración elevada con señal inmediata de venta. Para el largo plazo, la disciplina sigue pesando más que el intento de adivinar el techo.

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