Los gráficos muestran que esta acción biotecnológica puede dispararse de aquí a final de año.
El analista técnico David Keller, autor del artículo original, subraya que mientras los principales índices bursátiles viven un cuarto trimestre volátil, ciertos segmentos del sector salud —especialmente farmacéuticas y biotecnológicas— han mostrado una solidez notable. En este contexto destaca Gilead Sciences (GILD), cuyo comportamiento técnico apunta a continuidad alcista de cara a final de año.
Tendencia estructural: un ciclo alcista que comenzó en 2024
Según explica Keller, el mínimo de abril no fue un suelo aislado, sino una pausa dentro de un ciclo alcista iniciado en mayo de 2024. El indicador semanal PPO dio señal de compra tras ese mínimo, iniciando una fase de acumulación que —en palabras del autor— continúa vigente a día de hoy.
Gilead ha logrado mantenerse por encima de su media de 40 semanas durante todo 2025, un elemento técnico crucial que confirma la vigencia de la tendencia. Esta semana, además, se ha activado una nueva señal positiva del PPO, reforzando la lectura favorable de largo plazo.
La ruptura clave: máximos superados y momentum mejorando
En el gráfico diario, Keller analiza la evolución reciente: Gilead alcanzó un máximo en marzo en torno a 120 dólares, corrigió hasta abril y volvió a testear ese nivel en agosto. Sin embargo, no fue hasta octubre cuando finalmente rompió esa resistencia, un movimiento que acompañó un notable repunte en indicadores de momentum.
Tras marcar un nuevo nivel de resistencia en 124 dólares, el valor retrocedió a la media de 50 sesiones —que actuó como soporte dinámico— y posteriormente volvió a romper al alza todos los niveles mencionados. Este comportamiento confirma el inicio de una nueva fase de acumulación para el valor, según sostiene el autor.
El RSI confirma el giro: del equilibrio al impulso alcista
Keller destaca cómo el RSI ha ido representando los distintos ciclos de Gilead en 2025. Entre abril y mayo, el indicador permaneció por debajo de 60, reflejando debilidad. De mayo a octubre se movió en un rango equilibrado, entre 40 y 60. La ruptura de octubre vino acompañada de un RSI claramente por encima de 60, señal inequívoca de mejora del impulso alcista.
El volumen también respalda esta lectura técnica: como apunta el autor, la línea de acumulación-distribución se mantiene en tendencia ascendente y el Chaikin Money Flow permanece en territorio positivo, indicando fuerte entrada de capital institucional durante la fase de ruptura.
Una alternativa defensiva dentro de un mercado inestable
Keller señala que, en un momento en el que muchos inversores buscan protección frente a valoraciones excesivas en tecnología, compañías defensivas como Gilead ofrecen perfiles técnicos muy atractivos. Con un historial de estabilidad, una tendencia de largo plazo intacta y una mejora visible del momentum, la acción podría seguir escalando hacia final de año.
Como concluye el propio autor, “siempre es buen momento para tener buenos gráficos”.