La memoria no solo almacena datos. También guarda ciclos, euforias y burbujas. Y ahora mismo, el sector vive uno de esos momentos en los que los gráficos parecen cohetes.
El entusiasmo es un motor poderoso en bolsa, pero también un arma de doble filo. Cuando una historia lo tiene todo -crecimiento, narrativa tecnológica y resultados espectaculares- el precio puede empezar a volar por delante de los fundamentales.